El proyecto “Escucha su corazón” generó una serie de cuestionamientos dentro de la oposición, quienes acusaron violencia institucional, falta de empatía e inhumanidad.
La iniciativa, impulsada por parlamentarios del Partido Nacional Libertario, el Partido Republicano y Renovación Nacional, establece que antes de que la mujer manifieste su decisión de interrumpir el embarazo, el profesional de la salud debe ofrecerle la posibilidad de escuchar los latidos.
Si la solicitante se niega, el proyecto indica que “el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo”.
La propuesta generó rechazo desde el Partido de la Gente al Partido Comunista. La diputada Zandra Parisi (PDG), manifestó que “es delicado, muy delicado, creo que es un tanto falta de humanidad pedirle a esa madre que escuche los latidos de su hijo que no va a nacer, que no tiene la opción de poder vivir”.
Por su parte, la diputada Ana María Gazmuri, subjefa de la bancada de diputados comunistas e independientes, sostuvo que “lo más inaceptable es que impone una confrontación auditiva a mujeres, adolescentes y niñas en situaciones extremas —como riesgo de vida, inviabilidad fetal o violación—, convirtiendo la atención médica en un mecanismo de reproche moral, violencia institucional y revictimización”.




