Tras denuncias ciudadanas por la falta de sincronización de semáforos en Chillán, se conoció que el origen el problema radica en la fibra óptica subterránea que conecta los semáforos de la ciudad, y que actualmente presenta severos daños debido a múltiples intervenciones viales. A esto se suma que no existe un contrato de mantención que permita recuperar estas conexiones.
La red de semáforos en el país está a cargo el Ministerio de Transportes, a través de la Subsecretaría de Transportes y sus Unidades Operativas de Control de Tránsito (UOCT), encargadas de la sincronización y operación de los dispositivos en cada ciudad, incluyendo Chillán.
Daniel Arancibia, académico del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), destacó que la correcta operación de esta red es clave para la movilidad urbana y advirtió que problemas como el robo de la fibra óptica o intervenciones por obras viales afectan directamente este sistema.
“Tienen que volver a conectar la fibra óptica porque el daño que genera es enorme en todos los usuarios. La descoordinación de los semáforos genera congestión, mayor tiempo de viaje y puede generar otras externalidades, como más gasto en combustible, otros costos de operación, contaminación”, dijo.
Destacó la importancia de contar con contratos de mantención, tal como ocurre en varias comunas de Santiago, donde las fallas son atendidas con mayor rapidez mediante empresas especializadas, que deben mantener siempre operativos los semáforos.
Por su parte, Juan Pedro Sepúlveda, académico de Ingeniería Industrial de la Usach, enfatizó que la gestión del tráfico es un desafío crítico en las ciudades actuales. Explicó que el funcionamiento óptimo de los semáforos depende de la correcta sincronización de variables como el ciclo, el reparto de tiempo y el desfase, lo que permite generar la denominada “onda verde”, facilitando un tránsito continuo a velocidad constante. “De esa forma se optimiza la fluidez y la seguridad vial”, dijo.
En contraste, la descoordinación genera importantes efectos negativos.
“Las vías se transforman en cuellos de botella que aumentan los tiempos de viaje y las demoras. El constante arranque y parada de los automóviles incrementa el consumo de combustible hasta en un 40%, y acelera el desgaste mecánico general, reduciendo la vida útil del motor e incrementando en un 50% el deterioro de los frenos. Además, el impacto ambiental es severo, los vehículos detenidos en un ralentí multiplican fuertemente sus emisiones de monóxido de carbono, lo que afecta directamente la calidad del aire urbano y la salud pública”, enfatizó.
Como ejemplo de eficiencia, Sepúlveda destacó el modelo implementado en Santiago, donde la UOCT gestiona cerca de 2.200 intersecciones mediante sistemas de control en tiempo real, logrando reducir los tiempos de viaje en casi un 8% durante la hora punta de la mañana. Además, ha incorporado tecnologías inalámbricas como redes 3G y 4G para prevenir colapsos sistémicos por cortes de cables de fibra óptica.
Puntos críticos
De acuerdo a los usuarios, son diversos los sectores de la ciudad donde se genera alta congestión vial debido a la descoordinación de los semáforos. En las redes sociales (Facebook e Instagram) de La Discusión han comentado sus experiencias al respecto.
Como Linner Torres que escribió: “Debieran arreglar el semáforo, en el sector Parque Lantaño, es un caos, por calle Las Rosas y Mariscal Ruiz de Gamboa. Es peligroso para todos, y sobretodo para el peatón”.
Mientras que Jorge Eduardo Cofre Bustos manifestó: “Un total fracaso los proyectos semáforos desincronizados en Diagonal Las Termas pusieron semáforos cada media cuadra y puros tacos se suponía que eran vías de descongestión”.
“Av. O’Higgins tienes que parar en cada esquina… Y eso que es una avenida…”, señaló Nelson Venegas.
La usuaria @pris.alejandra43 señaló que “Calle Los Peumos con Padre Hurtado 7:40 am taco gigante debido a que el semáforo es muy corto, no alcanzan a pasar ni 2 vehículos, debe estar desconfigurado.”




