Señor Director:
Existe un profundo malestar ante el hecho de que los pellet, producto que se promovió como alternativa para reemplazar la leña en la calefacción de los hogares, se hayan agotado para su comercialización tanto en Chillán como en Concepción.
Resulta contradictorio que se haya obligado a la ciudadanía a cambiar sus sistemas de calefacción, incluso bajo la amenaza de multas para quienes no cumplieran con estas exigencias, y que ahora no exista disponibilidad suficiente de pellet para satisfacer la demanda durante el invierno.
Antes de imponer obligaciones a las familias, las autoridades debieron garantizar el abastecimiento, la distribución y precios razonables de este producto. No es justo exigir a las personas que cambien su sistema de calefacción y, posteriormente, dejarlas sin una alternativa disponible para enfrentar las bajas temperaturas.
A esto se suma la situación generada por el comercio, donde, ante la escasez del producto, se habría producido un racionamiento en su venta y un aumento considerable de los precios, amparándose en la conocida lógica de la oferta y la demanda. Sin embargo, cuando se trata de un producto esencial para la calefacción de los hogares durante el invierno, resulta legítimo preguntarse si corresponde dejar su disponibilidad y precio exclusivamente sujetos a las condiciones del mercado.
La ciudadanía tiene derecho a exigir una explicación. Si se promovió el pellet como una alternativa de calefacción y se restringió progresivamente el uso de la leña, las autoridades también deben asumir la responsabilidad de asegurar que esa alternativa sea realmente accesible, suficiente y económicamente sostenible para las familias.
Raúl Jara Riquelme




