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Crece presión política por la cesantía: ¿Qué más debe ocurrir para que haya un plan especial?

El 11% de desocupación alcanzado por Ñuble en el trimestre móvil mayo-julio no solo instaló a la región con la tasa más alta del país. También elevó el tono político frente al Gobierno central y terminó por configurar una coincidencia poco habitual entre parlamentarios de distintos sectores: la situación laboral regional ya no admite respuestas generales y requiere medidas específicas.

La cifra se ubica 1,5 puntos porcentuales sobre el promedio nacional de 9,5% y adquiere una dimensión todavía más compleja entre las mujeres, cuya desocupación llega al 13,7%. Es sobre ese escenario que diputados de oficialismo y oposición hablaron de “emergencia laboral”, cuestionaron la falta de políticas focalizadas y plantearon desde subsidios a la contratación hasta inversión en infraestructura y diversificación productiva.

El diagnóstico termina, además, reforzando políticamente el emplazamiento realizado desde el Gobierno Regional para que el Ejecutivo implemente un plan especial para Ñuble.

Las reacciones parlamentarias muestran que la demanda dejó de aparecer como una posición aislada: cruza prácticamente todo el espectro político regional. Y uno de los cuestionamientos más significativos provino desde la oposición.

El diputado PS Francisco Crisóstomo sostuvo que las cifras representan “un golpe muy duro” para las familias y puso especial atención en el desempleo femenino. Pero su diagnóstico político fue más allá al reconocer directamente que desde el nivel central no se han observado respuestas dirigidas al problema.

“Hasta ahora no hemos visto políticas públicas ni medidas relativas al mercado del trabajo por parte del Gobierno central, ni menos anuncios con foco en nuestra región”, afirmó.

La declaración coincide, en lo sustancial, con el cuestionamiento que autoridades regionales y representantes opositores vienen formulando respecto de la falta de una intervención diferenciada.

Francisco Crisóstomo pidió “con urgencia un plan de reactivación intensivo para Ñuble” y apuntó a una debilidad estructural de la economía regional: su dependencia de actividades sujetas a la temporalidad agrícola. Su propuesta pasa por diversificar la matriz productiva mediante articulación público-privada y avanzar hacia un polo industrial.

En esa perspectiva volvió a plantear la construcción de un aeropuerto regional, no solo como proyecto de infraestructura, sino como una herramienta para aprovechar la posición de Ñuble dentro de la macrozona sur, impulsar un eje logístico y generar empleo, turismo y servicios asociados.

Desde el oficialismo, en tanto, el diputado RN Carlos Chandía coincidió en calificar el escenario como una emergencia y recordó que en julio entregó al Presidente de la República una solicitud para ejecutar un plan especial de empleo para Ñuble, incorporando subsidios a la contratación e incentivos para las pequeñas y medianas empresas.

“El fenómeno del desempleo en Ñuble es el principal problema que enfrenta nuestra región”, afirmó Chandía, quien agregó a la desocupación otras dos variables que profundizan el diagnóstico: la informalidad laboral y la situación especialmente desfavorable de las mujeres.

La coincidencia entre ambos parlamentarios resulta relevante. Aunque las fórmulas propuestas presentan diferencias, tanto desde el PS como desde RN aparece explícitamente la idea de una respuesta extraordinaria o intensiva para una región que muestra indicadores laborales considerablemente más deteriorados que el promedio nacional.

Una emergencia que cruza sectores

El diputado Cristóbal Martínez (UDI) también utilizó el concepto de “emergencia laboral” y anunció que solicitará una reunión con el ministro del Trabajo para abordar medidas destinadas a reactivar la economía regional, captar inversión y generar puestos de trabajo.

“Estamos frente a una verdadera emergencia laboral y es fundamental enfrentarla con la misma seriedad y decisión que cualquier otra urgencia que vive nuestro país”, sostuvo.

Su planteamiento apunta a que el deterioro del empleo no corresponde únicamente al resultado de un trimestre, sino que confirma la necesidad de una agenda de crecimiento para regiones que, como Ñuble, han quedado rezagadas. La atracción de nuevas inversiones aparece así como uno de los elementos comunes entre las distintas propuestas surgidas tras conocerse las cifras.

El diputado independiente-DC, Felipe Camaño, por su parte, puso el acento en el riesgo de normalizar indicadores que reiteradamente ubican a Ñuble entre las regiones con mayores dificultades laborales.

“La región de Ñuble no puede seguir acostumbrándose a ser la región con las tasas de desempleo más altas de Chile”, sostuvo, enfatizando que detrás del 11% existen miles de personas buscando trabajo sin encontrarlo.

Camaño también apuntó al 13,7% de desempleo femenino y resumió el problema en la falta de oportunidades, inversión y empleos de calidad. A su juicio, el Estado debe asumir un rol más activo y convertir el empleo en una prioridad regional.

En su caso, la respuesta está vinculada a una propuesta que viene impulsando desde años anteriores: una denominada “Ley Ñuble”, destinada a abordar materias estructurales que dificultan el crecimiento y desarrollo de la región.

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