Señor Director:
Los recientes hechos ocurridos durante la visita de la ministra Francisca Linconao en la Universidad Austral merecen una condena clara y transversal. En una democracia madura, las diferencias políticas o culturales deben expresarse mediante el diálogo y el respeto, nunca a través de la hostilidad o la intimidación.
Lo ocurrido no solo afecta a una autoridad pública, sino que también deteriora el clima de convivencia que las universidades deben resguardar: espacios abiertos al pensamiento crítico, pero siempre dentro de los marcos del respeto democrático.
Como sociedad no podemos normalizar este tipo de episodios. Si aceptamos la agresión o la funa como forma de debate, terminamos debilitando precisamente aquello que decimos defender: la convivencia democrática.
Condenar estos hechos y reafirmar el valor del diálogo es hoy una responsabilidad colectiva. Solo así podremos cuidar nuestras instituciones y fortalecer una cultura cívica basada en el respeto mutuo.
Jorge Ávila Bobadilla
Presidente Regional Ñuble Evópoli




