Señor Director:
La pobreza infantil debe convertirse en la principal prioridad nacional. Informes serios indican que los menores de 18 años representan cerca del 22% de la población, concentran el 32% de las personas pobres. Más preocupante aún, cientos de miles de niños no reciben los beneficios sociales disponibles, lo que evidencia que el problema no es solo de recursos, sino también de gestión.
Hoy nacen aproximadamente la mitad de los niños que hace 15 años, por lo que, en teoría, existen mayores posibilidades de concentrar los esfuerzos públicos en cada uno de ellos. Sin embargo, la burocracia continúa levantando barreras donde debiera ofrecer soluciones.
La respuesta debe construirse desde las comunas. Cada municipio debe contar con un Plan Comunal para Erradicar la Pobreza Infantil, con metas anuales, responsables identificados e indicadores públicos de seguimiento. Cada niño vulnerable debe estar identificado, acompañado y protegido hasta que su familia supere la pobreza.
No basta con administrar programas; hay que administrar resultados. Los municipios que logren disminuir la pobreza infantil deberían recibir incentivos adicionales y compartir sus buenas prácticas con el resto del país.
Chile dispone del conocimiento, de las instituciones y de los recursos para enfrentar este desafío. Lo que falta es transformar la erradicación de la pobreza infantil en un compromiso nacional medible y exigible.
Porque el verdadero desarrollo de un país comienza cuando ningún niño queda atrás.
Jorge Porter Taschkewitz



