La controversia en torno a las denominadas “granjas de bots” y las operaciones coordinadas en redes sociales comienza a golpear políticamente al Gobierno de José Antonio Kast.
El nuevo episodio tiene como protagonista al ministro de Seguridad, Martín Arrau, exintendente de Ñuble y uno de los dirigentes que integran el círculo de mayor confianza del Presidente.
El caso se reactivó tras la detención en Bolivia del marketer político argentino Fernando Cerimedo, quien ha sido vinculado periodísticamente con operaciones digitales y con sectores cercanos al actual oficialismo. El hallazgo de una presunta “mini granja de bots” y la desaparición de cuentas chilenas dedicadas a amplificar contenidos favorables al Partido Republicano volvieron a instalar preguntas sobre la eventual existencia de redes de intervención digital durante la campaña presidencial de 2025.
En ese contexto, Biobío Investiga publicó testimonios de personas que aseguran haber conocido de cerca la campaña de Kast para la segunda vuelta, quienes atribuyen a Arrau una conversación con un parlamentario de Chile Vamos sobre la capacidad de instalar temas en redes sociales.
“Martín Arrau dijo que si había un tema importante se lo hicieran saber, porque ellos tenían la capacidad de mantener algo como trending topic durante uno o dos días”, señaló una de las fuentes citadas por el medio. Otro testimonio aseguró que Arrau habría planteado tener “una fórmula infalible para instalar temas en redes sociales, especialmente en X”.
El alcance político del episodio está dado, precisamente, por la posición que ocupa hoy Arrau. No se trata solo de un exjefe regional: es el ministro encargado de la seguridad pública y uno de los colaboradores de Kast que ha adquirido mayor visibilidad dentro de la nueva administración.
Arrau niega vínculo
El ministro respondió a las acusaciones descartando cualquier relación con Cerimedo y rechazando que la estrategia digital desplegada durante la campaña haya contemplado mecanismos artificiales.
“No conozco a Fernando Cerimedo. Nunca me he reunido, conversado, trabajado ni compartido con él, en Chile ni fuera del país”, afirmó Arrau, quien además acusó que se intentan instalar “realidades” a partir de “injurias anónimas”.
Su principal defensa apunta a que el posicionamiento de contenidos durante la campaña respondió a una estrategia política convencional, basada en militantes y adherentes. “Nuestra capacidad de generar trending topics durante la campaña se debió a un equipo político bien gestionado, que movilizó a personas reales, planificó sus contenidos, instalando legítimamente sus ideas en la conversación pública”, sostuvo.
Y fue más allá: “Confundir este trabajo con manipulación son cosas que demuestran desconocimiento o mala fe”.
La controversia, sin embargo, excede la figura de Arrau. Diputados de oposición han solicitado al Gobierno antecedentes sobre eventuales vínculos entre la Secretaría de Comunicaciones y cuentas anónimas, mientras el diputado socialista Juan Santana acudió a la Fiscalía para pedir que se investiguen las actividades de Cerimedo en Chile y una eventual red de cuentas coordinadas.
En ese escenario, desde Ñuble el episodio fue leído también como un intento de afectar políticamente a una de las figuras de mayor peso del oficialismo.
El senador UDI, Gustavo Sanhueza, acusó “irresponsabilidad” por levantar cuestionamientos sin “pruebas contundentes” y sostuvo que las negativas tanto de Kast como de Arrau deberían cerrar la polémica.
“Si quieren investigar, están en su derecho de hacerlo”, planteó, aunque cuestionó que la oposición priorice “discusiones artificiales para hacer puntos políticos”.
El respaldo también llegó desde RN. Su presidente regional, Renán Cabezas, afirmó: “Conozco a Martín Arrau y confío plenamente en su palabra cuando afirma que no conoce a Fernando Cerimedo y que nunca se ha reunido, conversado ni trabajado con él”.
Cabezas cuestionó además la base de la acusación: “Quien hace una acusación de esta naturaleza tiene la obligación de entregar nombres, pruebas y fundamentos. Nada de eso ha ocurrido”.
En contraste con ambas colectividades de Chile Vamos, La Discusión solicitó la opinión de la nueva directiva regional del Partido Republicano respecto de los antecedentes publicados y las acusaciones que involucran al ministro de Seguridad, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.



