A primera vista, parece una construcción monumental de hormigón levantada en medio del paisaje rural de Yungay. Pero Casa Luna es mucho más difícil de definir. No es simplemente una vivienda, tampoco un museo convencional. Sus patios, corredores y habitaciones conforman una propuesta arquitectónica que desdibuja los límites entre habitar, trabajar y contemplar el entorno.
Diseñada por Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen, la obra fue terminada en 2022 y cuenta con 2.400 metros cuadrados. Su estructura está compuesta por 12 cuerpos de hormigón organizados en torno a cuatro patios. Uno de ellos, de proporciones similares a una medialuna de la tradición campesina chilena, da origen al nombre del proyecto.
La construcción ha sido difundida por plataformas internacionales especializadas, como ArchDaily, que destacan su particular organización espacial y su relación con el paisaje. Su arquitectura combina la apariencia de una estructura fortificada con espacios abiertos a la luz, la vegetación y el entorno cordillerano.
Aunque se encuentra en Ñuble, Casa Luna no forma parte de los circuitos habituales de visita. Por eso, conocerla durante el Festival Ñuble Abierto constituye una oportunidad poco frecuente para acercarse a una obra que ha despertado interés en la arquitectura contemporánea.
“Dada su complejidad, visitar una obra de arquitectura es una experiencia genuina, íntima y profunda; acaso la manera más segura de entenderla”, explica Mauricio Pezo, coautor de Casa Luna.
Sus palabras resumen una de las ideas centrales del festival: la arquitectura no solo puede conocerse a través de fotografías, planos o publicaciones especializadas. También necesita recorrerse, observarse y experimentarse directamente.
Ñuble abre sus puertas
Casa Luna será uno de los espacios protagonistas de la primera edición de Ñuble Abierto, Festival de Arquitectura, Paisaje y Patrimonio, que se desarrollará entre el 11 y el 15 de noviembre con actividades gratuitas en distintos puntos de la región.
La iniciativa propone conectar tres grandes paisajes —ciudad, valle y cordillera— mediante recorridos guiados, aperturas de edificios y conversaciones que permitan reconocer tanto las obras emblemáticas como los espacios cotidianos que forman parte de la identidad regional.
“Más que mostrar edificios y paisajes, buscamos abrir una conversación sobre cómo hemos construido nuestro territorio y cómo queremos proyectarlo hacia el futuro. Aspiramos a consolidar Ñuble Abierto como una plataforma de cultura de alcance nacional e internacional”, detalla Pamela Conejeros Guajardo, coordinadora general del festival y directora de Dialoga Chile.
Esta proyección encuentra un primer punto de conexión en la colaboración con OH!Stgo, iniciativa desarrollada por Fundación Aldea y vinculada a Open House Worldwide, una red internacional que promueve el acceso ciudadano a la arquitectura.
“Ñuble Abierto nace de la colaboración con OH!Stgo, integrante de Open House Worldwide, una red internacional que conecta festivales de arquitectura y promueve el intercambio de experiencias y conocimientos. Queremos contribuir al desarrollo de un festival con identidad propia, que ponga en valor la singularidad de los paisajes y la arquitectura de Ñuble, y que en el futuro pueda integrarse a esta red, proyectando la región hacia el mundo”, precisa María Soledad Díaz de la Fuente, directora de Fundación Aldea.
Para Erwin Brevis Vergara, responsable de la dirección artística y curatoría del festival, la diversidad territorial es uno de sus principales atributos.
“La programación de Ñuble Abierto busca reflejar la diversidad arquitectónica y paisajística de la región, desde las obras emblemáticas del movimiento moderno hasta las propuestas contemporáneas que dan cuenta del talento y la creatividad de nuestros arquitectos y profesionales”, explica.
Cinco días para recorrer
El festival comenzará el miércoles 11 de noviembre con un viaje en tren desde Chillán hasta San Carlos, donde se realizará un recorrido por su patrimonio urbano. La inauguración oficial tendrá lugar en el Teatro La Matriz, con una charla magistral del Premio Nacional de Arquitectura Fernando Pérez Oyarzún.
El jueves 12, la programación se trasladará al Valle del Itata, donde viñedos, bodegas, puentes y caminos rurales permitirán explorar la relación entre arquitectura, producción vitivinícola y paisaje cultural. La ruta contempla lugares como el Puente Confluencia, Ñipas, Fundo El Milagro y Guarilihue.
El viernes 13 estará dedicado a la arquitectura de montaña, con visitas a obras contemporáneas como Refugio S, en Pinto, y Casa Luna, en Yungay.
Durante el fin de semana, Chillán concentrará buena parte de las actividades. El sábado 14 se podrán conocer edificios emblemáticos como Copelec, la Catedral, el Museo Claudio Arrau León, el mural de Julio Escámez y la nueva infraestructura del Hospital Regional de Ñuble. La jornada finalizará con una celebración en el edificio Copelec.
El domingo 15, recorridos guiados por el casco histórico norte de Chillán permitirán redescubrir su arquitectura moderna y reflexionar sobre la tensión entre conservación patrimonial, transformación urbana y proyección de futuro.
La invitación no está dirigida exclusivamente a arquitectos o especialistas. También busca convocar a quienes sienten curiosidad por los lugares que habitan y las historias que contienen. Porque, así como Casa Luna demuestra que una construcción puede ser mucho más de lo que aparenta, Ñuble Abierto propone descubrir que detrás de cada edificio, camino o paisaje existe una manera de comprender el territorio e imaginar su futuro.



