El deterioro y abandono del sitio que albergó en el pasado el exterminal de buses en la esquina de calle Constitución con Avenida Brasil ha sido blanco de críticas por años entre los residentes del barrio.
La razón apunta a que este punto urbano se ha transformado en foco de incivilidades debido a la presencia de rucos, drogas y desechos, generando una sensación de inseguridad en el sector, que se ha acentuado por incendios que han afectado a inmuebles colindantes.
Cansados de esta situación, algunos residentes pidieron ayuda al municipio de Chillán, por intermedio de la concejala Brígida Hormazábal, quien llevó los reclamos de los afectados a la sesión del 19 de agosto pasado, tras abordar el problema con el delegado presidencial de Ñuble, Diego Sepúlveda.
“Las instituciones tienen que moverse un poco más. Debiéramos darle uso o por último limpiar y cercar. Se cercó el exterminal, pero fue derribada una parte y por ahí están entrando. La gente teme por un nuevo incendio”, expuso.
Tras discutir el tema, se concluyó que la responsabilidad sobre el inmueble recae sobre el Ministerio de las Culturas, desde donde se han puesto en marcha diligencias desde junio pasado para mejorar las condiciones de seguridad del sitio, ya que en ese sector se proyecta crear un polo de desarrollo cultural con el futuro Museo Regional de Ñuble en el sector de Ultraestación, el Archivo Regional en el exterminal y la Biblioteca Regional en el templo de Los Carmelitas.
El presidente de la Junta de Vecinos de la Población Brasil, Andrés Flores, indicó que existen conversaciones previas con el Servicio de Patrimonio para solicitar estos trabajos transitorios.
“Creo que lo que está sucediendo acá con la iglesia, con las incivilidades, con los incendios, con la amenaza y el peligro que hay de este patrimonio tan importante de que se caiga, de que se incendie, de que se destruya, está llegando a un nivel insostenible. Por eso que el Servicio de Patrimonio, que es bien comprometido, está haciendo cosas, nosotros estamos haciendo cosas y creo que de esto nos puede resultar algo más que positivo”, manifestó.
En el barrio reconocieron que al ser un sitio baldío ha sido tomado por personas ajenas al sector para cometer actos reprochables. En el pasado, el dirigente recordó que también hubo un kiosco abandonado que fue vandalizado y que tras gestiones vecinales lograron desmontar la infraestructura que era mal utilizada como “baño público” o refugio para delincuentes.
“El exterminal genera muchas complicaciones. De hecho, uno de los últimos sucesos sucedió hace un par de semanas, donde se incendió una de las viviendas que está aledaña al terminal. Hubo otros casos de robos. La misma iglesia ha sufrido robos. Nos preocupa, por un lado, el peligro material de que haya incendios, de que se estén robando materiales, cañerías y que el agua corra por las veredas. Pero también, el tipo de gente que ronda estos lugares, vienen personas en situación de calle un poco aprovecharse de esta situación. También hay mucha drogadicción, peleas, gritos y alcohol”, reveló.
Buscan ser zona típica
Entre quienes han sido testigos de los cambios que ha experimentado el barrio existe un sentimiento de desamparo y descuido. En terreno, La Discusión conversó con algunos vecinos, quienes reconocieron con orgullo el valor de la Población Brasil por albergar, a través de dos pasajes, las primeras casas construidas tras el terremoto del 1939. Pese a ser denominadas “viviendas de emergencia”, por antiguos residentes, han desafiado con entereza el paso de los años.
Por esta razón, están apostando a que su sector sea declarado patrimonio por su valor histórico y urbanístico, lo que abre la posibilidad de postular a fondos concursables que permitan su conservación y mejoramiento.
“Hemos tratado de patrimonializar este barrio. Hemos tratado de meter el barrio al Consejo Monumentos o tratar de tener conversaciones con la municipalidad para poder defender el barrio. Es un tema bien sensible y muy disciplinario. Se tienen que aunar muchos criterios y tienen que haber muchas voluntades. Este sector reúne muchos elementos para declarar una especie de zona de protección. O sea, tiene la iglesia, la estación de trenes y la Avenida Libertad que es patrimonio, este barrio fue construido después del terremoto, el primero dentro de las cuatro avenidas”, destacó Andrés Flores.
Aunque los avances de los proyectos de infraestructura cultural se limitan al papel, los habitantes están expectantes, ya que representan una oportunidad de mejora.
“Seguramente es una externalidad positiva para nosotros como residentes que pueda haber más gente recorriendo el barrio, hay vecinos que acá tienen hostales, lugares donde ir a comer, que tienen negocios, peluquerías, hay emprendimientos locales que seguramente se beneficiarían de esto, pero sin duda lo más importante es que se le dé un poco el valor que tiene este barrio, nosotros queremos un barrio más seguro”, enfatizó.
Con respecto a los avances, el presidente de la JJ.VV precisó que el proceso ha sido “lentísimo, por ahora son casi invisibles dentro de acá. La gente no sabe nada concreto. No hay una imagen, no hay reuniones, no hay un proceso constante de consultas públicas, por ejemplo, para empezar a generar ya lineamiento para ir abordando estos proyectos”.
Refuerzo del perímetro
Desde la Seremi de Culturas, las Artes y Patrimonio confirmaron que la Dirección Regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, con fecha 30 de junio, remitió un oficio al nivel central solicitando los recursos para ejecutar un conjunto de medidas que permitan mejorar las condiciones del lugar: despeje del terreno, cierre perimetral, construcción de infraestructura de vigilancia y contratación de servicios de seguridad para resguardar la propiedad.
Tras distintas reuniones y gestiones con el nivel central para disponer de los recursos, considerando el escenario actual en materia presupuestaria, durante la próxima semana, el director regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Claudio Martínez, sostendrá nuevas reuniones en Santiago para continuar avanzando en la resolución de esta situación ante la preocupación vecinal.
Se espera que durante este año quede concluido el proceso de cierre y de implementación de medidas de seguridad del predio ubicado en calle Constitución con Av. Brasil, donde a futuro se proyecta el Archivo Regional.
Bases de concurso en revisión
El proyecto del Archivo Regional de Ñuble comenzó su formulación en 2023 y actualmente se encuentra avanzando en las etapas previas necesarias para desarrollar el diseño arquitectónico definitivo.
En esta etapa ya fueron concluidos los estudios previos necesarios para continuar con el proyecto, entre ellos el levantamiento arquitectónico, levantamiento topográfico, estudio normativo, mecánica de suelos y estudios arqueológicos. Estos antecedentes serán la base para el concurso de arquitectura que permitirá seleccionar la propuesta para el futuro Archivo Regional.
Actualmente, las bases del concurso se encuentran en proceso de visación a nivel central, con el objetivo de lanzarlo durante el próximo año. El proceso estará a cargo del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
“Este proyecto tiene una importancia que va mucho más allá de la construcción de un nuevo edificio. Estamos hablando de recuperar un sector de Chillán que durante décadas tuvo una gran importancia para la ciudad y que hoy necesita una nueva oportunidad. Queremos que esta inversión permita conservar la memoria documental de Ñuble, facilitar el acceso de la ciudadanía a nuestro patrimonio y, al mismo tiempo, contribuir a recuperar y transformar positivamente un sector muy importante de Chillán”, destacó la seremi de las Culturas, el Arte y Patrimonio, Nataly de la Hoz.
La iniciativa cuenta con una inversión actual en torno a los $6.316 millones, de acuerdo con la ficha de inversión. De este monto, aproximadamente $5.721 millones corresponden a la adquisición del terreno, proceso que se encuentra concluido, mientras que se consideran cerca de $509 millones para consultorías, además de recursos para gastos administrativos y otros gastos asociados al desarrollo del proyecto.
Además tiene Recomendación Satisfactoria (RS) de enero de 2026, mientras que el proceso de formulación de la iniciativa se inició en 2023 y durante 2024 se gestionó una asignación presupuestaria de la Dirección de Presupuestos para avanzar en su materialización.
Características de futuro Archivo
El proyecto contempla un edificio de aproximadamente 3.752 metros cuadrados, con áreas públicas destinadas a consulta, investigación y extensión, además de administración, áreas técnicas, servicios internos y depósitos de acceso restringido destinados a la conservación de los documentos.
El Archivo Regional forma parte de una intervención mucho mayor que busca recuperar y revitalizar el sector, lo que incluye la restauración de la iglesia Los Carmelitas y el convento que será parte del proyecto de la futura Biblioteca Regional y la construcción del Museo Regional en el parque Ultraestración.
“El Servicio del Patrimonio adquirió el 60% de la cuadra del entorno del convento de los Carmelitas, ahí está reemplazado el archivo regional la biblioteca regional, se proyecta una gran plaza cívico cultural. Esta infraestructura, junto al museo regional en el barrio Ultraestación, constituye no solo la más importante inversión y infraestructura cultural en la ciudad, en un plazo mediano estas instalaciones cambiarán el rostro de la ciudad en el sector poniente. Esperamos concretar durante este año las medidas necesarias para resguardar adecuadamente este espacio mientras continúa el desarrollo del proyecto”, destacó el director regional del Servicio Nacional del Patrimonio, Claudio Martínez Cerda.
Utilidad del Archivo
El Archivo Nacional fue creado en 1927 y depende del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Su función es reunir, investigar y difundir documentos producidos por personas, familias e instituciones en el desarrollo de sus actividades, además de aquellos antecedentes relevantes para la historia y desarrollo del país.
En el caso de Ñuble, el Archivo Regional permitirá normalizar la gestión archivística de la región, reuniendo, conservando, ordenando y difundiendo documentación de valor administrativo, histórico, investigativo y cultural.
Esta instrucción buscará proteger la memoria documental de Ñuble y ser un espacio de trabajo para investigadores, estudiantes, funcionarios, instituciones y ciudadanía en general.
El Archivo regional junto al Museo y Biblioteca transformarán el sector en un polo cultural y patrimonial de relevancia.
Respecto al estado de avance de estas dos últimas iniciativas, a junio de este año, el ministro del ramo Francisco Undurraga confirmó su compromiso con impulsar el Museo Regional que se proyecta en el sector de Ultraestación, sosteniendo que la iniciativa, que cuenta con Recomendación Satisfactoria ( RS), podría estar completamente materializada en un plazo de tres años.
En ese sector no solo se tiene previsto el museo regional, sino además una solución urbana y recreacional con el terreno inmediatamente adyacente, por lo que se requiere coordinación con Minvu y municipalidad de Chillán.
La iniciativa contempla una inversión superior a los $33 mil millones. El gobierno regional, que ya financió el terreno, confirmó un aporte cercano del 15% del costo total del proyecto para hacer viable su ejecución.
La seremi de las Culturas precisó en junio pasado que se espera la solicitud formal del Ministerio de las Culturas para que el aporte sea sometido a evaluación y votación del Consejo Regional. De concretarse el acuerdo de financiamiento, el Museo Regional de Ñuble avanzaría hacia una etapa decisiva de ejecución.
El director del Servicio de Patrimonio comentó que el museo se encuentra en la etapa de obtención de permiso municipal, el que incluye los permisos para el parque Ultraestación. Según lo programado ese proceso debía estar culminado este año para posteriormente se procederá al llamado a licitación para su construcción a partir de 2027.
Respecto al proyecto de restauración de la histórica Iglesia y Convento de la Orden de Los Carmelitas, que será sede de la futura Biblioteca Regional de Ñuble, fue un proyecto impulsado desde el Gobierno Regional, a través de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. La iniciativa perdió su RS a raíz de la pandemia y para su actualización se requiere que siga el mismo procedimiento de proyecto de restauración post 2010.



