La instalación del gobierno de José Antonio Kast dejó una señal política clara: rodearse de figuras con experiencia en gestión, capacidad de articulación y redes construidas más allá de Santiago. En ese diseño aparecen dos nombres con una estrecha ligazón con Ñuble y que hoy pasan a ocupar posiciones estratégicas en el corazón de La Moneda: Martín Arrau y Claudio Alvarado.
El primero asumió el desafío de encabezar el nuevo Ministerio de Seguridad Pública, una de las carteras más sensibles del Ejecutivo. El segundo, en tanto, aterriza en un doble rol: ministro secretario general de Gobierno y, al mismo tiempo, articulador político desde Interior, en un escenario parlamentario que se anticipa complejo y de mayorías estrechas.
Leer también: Primer ajuste ministerial abre debate político en Ñuble sobre conducción y seguridad
Ambos nombres no son casuales. Los dos poseen experiencia en administración pública, redes políticas consolidadas y un conocimiento profundo de Ñuble, región donde construyeron parte importante de sus trayectorias y donde todavía mantienen vínculos políticos y personales.
Arrau: del diseño regional a la primera línea de Seguridad
La historia política de Martín Arrau está íntimamente ligada al exsenador y exministro del Interior, Víctor Pérez. Fue precisamente Pérez quien impulsó su llegada a la primera línea política durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, cuando Ñuble iniciaba su camino como nueva región.
“A fines de 2017 estuvimos trabajando fuertemente para que Martín fuera nominado intendente de Ñuble, tuve que convencer a Piñera, a Chadwick, a todos”, recordó Pérez. Incluso relató que existió un momento crítico cuando recibió información de que el nombre de Arrau podía ser reemplazado por una carta de Evópoli. “Y ahí fueron dos días atroces”, confesó.
Finalmente, la apuesta prosperó. Primero como delegado presidencial para la instalación regional y luego como primer intendente de Ñuble, Arrau encabezó una etapa clave: levantar desde cero la nueva institucionalidad regional, coordinar servicios y dar identidad política y administrativa al nuevo territorio.
Pérez sostiene que detrás de esa decisión existían tres factores centrales. “Era un hombre de Ñuble, que vivía en Ñuble, en el mundo rural de Ñuble”, explicó. A ello sumó su conocimiento técnico en materias hídricas y de riego, adquirido durante su paso por la Comisión Nacional de Riego, además de una capacidad ejecutiva que -según afirma- quedó demostrada en la rápida consolidación regional.
“Yo lo capté desde el principio. Tenía una capacidad ejecutiva extraordinaria, que después probó de una manera notable en la región de Ñuble”, afirmó.
El exministro también recordó que fue él quien insistió en proyectar políticamente a Arrau, pese a que inicialmente no estaba convencido. “Siempre le planteaba que tenía que asumir posiciones políticas después, y él no estaba muy convencido”, relató. Incluso reveló que hubo “una discusión álgida” para convencerlo de renunciar a la intendencia y competir por un escaño senatorial.
Aunque finalmente no aceptó esa candidatura, sí terminó compitiendo como convencional constituyente por Ñuble, elección en la que logró imponerse y consolidar una proyección nacional dentro de la derecha.
Gestión, equipos y seguridad
La llegada de Arrau al Ministerio de Seguridad Pública ha despertado cuestionamientos desde algunos sectores respecto de su experiencia específica en seguridad. Sin embargo, quienes trabajaron con él rechazan esa crítica y destacan justamente su capacidad de conducción política y coordinación.
“Los ministros son actores políticos, tienen que dirigir políticamente a los ministerios”, sostuvo Víctor Pérez, quien comparó el caso con figuras como Ricardo Lagos, que asumieron carteras alejadas de sus especialidades originales.
Pérez aseguró que Arrau posee las competencias necesarias para enfrentar el cargo. “Creo que Martín tiene todos los conocimientos (…) Se va a notar muy bien el manejo político y la gestión en materia de seguridad”, afirmó.
También resaltó un aspecto que considera central en su forma de trabajar: la construcción de equipos. “Desde el principio noté que era una persona que tiene una gran capacidad de trabajar en equipo”, señaló, destacando que varios de quienes lo acompañaron en la instalación de Ñuble continúan hoy vinculados a él.
El delegado presidencial regional de Ñuble, Diego Sepúlveda, recordó que trabajó estrechamente con Arrau durante la instalación de la región. “Pude ver cómo lideró una etapa clave en la instalación institucional de nuestra región, fiscalizando y coordinando el trabajo en materias de seguridad y ejerciendo la supervigilancia de las policías”, señaló.
A juicio de Sepúlveda, la gestión de Arrau dejó bases que todavía repercuten en indicadores regionales. “Su gestión permitió sentar bases sólidas que hoy tienen a Ñuble como una de las regiones más seguras del país”, aseguró.
Una visión similar planteó el seremi de Desarrollo Social, Alan Ibáñez, quien fue coordinador regional de Seguridad Pública bajo la administración de Arrau.
“Recuerdo la época en que trabajamos juntos, nos tocó llevar adelante el recambio más grande de vehículos de Carabineros y PDI de la Región de Ñuble”, sostuvo. También destacó la reposición de cinco unidades policiales y la cercanía del entonces intendente con las policías y el trabajo territorial.
Para el concejal de Chillán Rodrigo Ramírez, el sello de Arrau es eminentemente técnico y de gestión. “Tiene una forma muy metódica de enfrentar la gestión pública, parte muy temprano y termina muy tarde sus jornadas”, comentó.
Según Ramírez, ese perfil puede transformarse en un activo para una cartera en la que el gobierno ha prometido resultados rápidos y visibles. “Como buen ingeniero, es muy estructurado, planificado y ordenado”, afirmó.
Manejo del estallido
Sin embargo, un episodio que todavía genera cuestionamientos sobre la figura de Arrau ocurrió durante el estallido social de 2019, mientras ejercía como intendente de Ñuble. En medio de las protestas en Chillán, el entonces jefe regional respaldó el despliegue policial y ordenó mantener el control del orden público, contexto en el que la chillaneja Gloria Moraga sufrió la pérdida de un ojo tras recibir el impacto de un perdigón en las inmediaciones de la Intendencia Regional. El caso se transformó en el único trauma ocular registrado en Ñuble durante el estallido, y derivó en críticas desde organizaciones sociales y sectores opositores hacia la gestión de Arrau y el actuar policial en la región. Moraga cuestionó duramente la conducción regional de la crisis, y afirmó que en las manifestaciones incluso se pedía la salida de Arrau como intendente.
Alvarado: experiencia política para un Congreso complejo
Si Arrau representa el perfil ejecutivo, Claudio Alvarado encarna la experiencia política y parlamentaria.
Su vínculo con Ñuble nació en 2020, cuando reemplazó precisamente a Víctor Pérez en el Senado tras el arribo de este último al Ministerio del Interior en plena pandemia y post estallido social.
Pérez recordó que el nombre de Alvarado apareció en medio de un complejo escenario político. Incluso admitió que una de las opciones iniciales para asumir el cupo era Martín Arrau. Sin embargo, una conversación con el histórico dirigente UDI, Carlos Bombal, inclinó la balanza.
“La situación era tan álgida y la discusión política tan polarizada, que la UDI necesitaba a alguien que no fuera a aprender”, relató Pérez. “Y esa persona, me dijo, creo que es Claudio Alvarado”.
La evaluación apuntaba a alguien capaz de entrar de inmediato al engranaje legislativo, con conocimiento de los tiempos políticos y redes transversales. “Ya tiene los nexos, conoce el Senado, conoce no solamente a la gente de la UDI, sino además a otros partidos”, sostuvo Pérez.
Durante su paso por Ñuble, Alvarado construyó relaciones políticas que aún permanecen. Quienes trabajaron con él destacan una combinación de cercanía personal y capacidad de negociación.
“Es un político de fuste”, resumió Víctor Pérez. “Tiene la capacidad y la influencia con otros diputados y otros senadores, y poder conversar y ser confiable para partidos que son de oposición”.
Ese atributo aparece como especialmente relevante considerando el rol que cumplirá en el gobierno de Kast, en el que la articulación política será decisiva para sacar adelante proyectos en el Congreso.
Cercanía y articulación
La trayectoria de Alvarado explica parte de esa confianza. Antes de llegar al Senado, fue subsecretario de Desarrollo Regional, subsecretario General de la Presidencia y ministro Segpres durante el segundo mandato de Sebastián Piñera.
Para Alan Ibañez, esa experiencia lo convierte en una carta particularmente sólida para el rol que hoy asume. “Su trayectoria es vasta en este ámbito para asumir hoy como ministro del Interior y ministro Secretario General de Gobierno”, afirmó.
Ibañez también destacó un rasgo personal que varios mencionan al describirlo: la cercanía. “Es una persona de gran cercanía con la gente y de mucho escuchar”, señaló.
En Ñuble recuerdan además a un senador atento a la contingencia regional. Cercanos a su trabajo parlamentario afirman que cada vez que visitaba la región pedía informes políticos detallados y utilizaba sus contactos a nivel central para destrabar proyectos o gestiones locales.
“Es un tipo muy bonachón en el trato, con un manejo político muy grande”, comentan quienes compartieron con él durante su etapa como senador.
También dejó vínculos personales en la región. Cercanos recuerdan que en una de sus últimas visitas aprovechó de reunirse con el exconsejero chillanejo Jezer Sepúlveda, afectado por problemas de salud.
Rodrigo Ramírez enfatizó el peso político acumulado por Alvarado. “Tiene una estampa política que le permite comunicar con claridad, generar puentes y entender cómo funcionan las relaciones dentro del Congreso y también con el Gobierno”, sostuvo.
Además, recordó que Alvarado trabajó junto a José Antonio Kast durante sus años en el Congreso, ambos militando en la UDI, experiencia que fortaleció una relación política de larga data.
La oportunidad para Ñuble
La llegada simultánea de Arrau y Alvarado al núcleo del gobierno abre expectativas en Ñuble respecto de la posibilidad de acelerar proyectos y fortalecer la presencia regional en las decisiones nacionales.
Víctor Pérez cree que se trata de una oportunidad política relevante para la región. “Va a depender de la capacidad de gestión mostrar posibilidades que tengan el respaldo de los ministros más importantes del gobierno”, afirmó.
Eso sí, advirtió que el apoyo no será automático. “No veo ni a Martín ni a Claudio apoyar por apoyar. Creo que van a apoyar las buenas políticas, los buenos programas, las buenas ideas”, sostuvo.
En la región interpretan que el peso político de ambos podría transformarse en un puente privilegiado entre Ñuble y La Moneda, especialmente en áreas sensibles como seguridad, infraestructura y coordinación política.
La señal también tiene una lectura simbólica: dos figuras que hicieron parte importante de su carrera en Ñuble hoy pasan a ocupar posiciones decisivas en la administración central, consolidando a la región como un espacio con influencia creciente dentro del nuevo oficialismo.




