Señor Director:
Durante décadas pensamos que la educación terminaba con un título profesional. Hoy esa idea ha quedado atrás. La velocidad con que evolucionan la inteligencia artificial, la ciencia y la tecnología obliga a aprender durante toda la vida. Muchas profesiones cambiarán varias veces y surgirán otras que hoy ni siquiera imaginamos.
Por ello, el principal objetivo de colegios, liceos y universidades ya no debe ser solo transmitir conocimientos, sino enseñar a aprender, a actualizarse, a usar el nuevo tiempo libre y a adaptarse a escenarios cambiantes.
El aprendizaje permanente dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad. Quien continúe aprendiendo tendrá mayores posibilidades de contribuir, innovar y desarrollarse personal y profesionalmente.
La mejor educación del siglo XXI será aquella que despierte una curiosidad capaz de acompañar a las personas hasta el final de sus vidas.
Jorge Porter Taschkewitz




