Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones de frambuesas congeladas desde Ñuble totalizaron 5.078 toneladas, por un valor de US$27,4 millones, cifras que representan un alza de 66% en volumen y de 120% en valor respecto al primer semestre de 2025, según el boletín de exportaciones de Odepa, con datos de Aduanas.
El crecimiento, que se viene observando durante los últimos años, no es excepcional de Ñuble, aunque la región se posiciona como el principal polo exportador del país, concentrando el 45,7% de los envíos nacionales, seguida por Maule, cuya participación llegó al 36,0%.
Similar comportamiento se registró en el segmento de las frambuesas orgánicas congeladas, cuyos envíos desde Ñuble sumaron 2.571 toneladas en enero-junio de 2026, por un valor de US$15,2 millones -el 63,4% del total nacional-, exhibiendo alzas de 43% en volumen y 66% en valor.
De esta forma, el valor total de los embarques de frambuesas congeladas -convencionales y orgánicas- desde Ñuble sumó US$42,6 millones en enero-junio de 2026, marcando un crecimiento de 97,4% respecto a igual periodo del año pasado.
Ñuble es, además, la principal productora de frambuesas. Según el Catastro Frutícola de Ciren-Odepa (que solo considera a productores con superficie mayor que 0,5 hectáreas), en la región hay 796 hectáreas, lo que representa el 38,3% de las 2.007 catastradas a nivel nacional. Se estima que, si se incluye a la agricultura familiar campesina, la cifra supera las 3.100 hectáreas.
Demanda creciente
En cuanto a los principales destinos, Estados Unidos, Canadá y Alemania concentraron más de la mitad de los envíos, mientras que Australia, Holanda y Reino Unido destacaron entre los mercados con mayor crecimiento.
El comportamiento de las exportaciones fue destacado por el gremio Chilealimentos. “Estos resultados reflejan la capacidad de la agroindustria chilena para seguir posicionándose en mercados altamente competitivos. El fuerte crecimiento de productos como las frambuesas, las cerezas congeladas y las avellanas confirma que existe una demanda internacional creciente por alimentos con mayor valor agregado, mientras que la diversificación de mercados fortalece la competitividad y resiliencia del sector frente a un escenario global desafiante”, señaló Juan Manuel Mira, presidente de Chilealimentos.
Ventajas del cultivo
De acuerdo con el asesor y productor de berries, Óscar Avendaño, la frambuesa es un cultivo que se adapta muy bien a las capacidades de la pequeña agricultura, ya que no se requiere una gran superficie, los costos son menores que en otras especies y los retornos son más rápidos, la cosecha es menos compleja, entre otras ventajas. “Tenemos agricultores que tienen cuatro o cinco hectáreas de frambuesa y con eso viven todo el año”, ejemplificó.
En ese sentido, destacó el trabajo que se ha desarrollado con los pequeños productores de Ñuble en materia de control de plagas, en renovación varietal y en tecnología. “Estamos produciendo frambuesa en pequeña escala con riego por goteo, con malla antimaleza, con un manejo planta a planta con variedades que están produciendo 15 mil a 18 mil kilos, cuando lo que se hace tradicionalmente es una variedad que ya lleva 40 años y se sacan 6 mil a 8 mil kilos”, subrayó el profesional.
Asimismo, otra ventaja importante es la presencia de una gran capacidad de procesamiento en la región de Ñuble, vale decir, de poderes compradores. De hecho, la mayoría de las plantas de congelados que procesan frambuesas se concentran en las regiones de Ñuble y del Maule.
Optimismo de la industria
Según describió el artículo “Cambios en la oferta de frambuesa congelada de exportación”, publicado por Odepa el 20 de julio, luego de un periodo de contracción de casi una década de las exportaciones de frambuesas congeladas a nivel nacional, “durante los últimos dos años (2024-2025) los datos muestran un leve repunte en los envíos al exterior, el cual es percibido por la industria como expectativas favorables para este mercado”.
“De acuerdo con antecedentes levantados en la industria, este escenario podría estar relacionado con la incorporación de nuevas variedades de frambuesa adaptadas a sistemas de cosecha mecanizada y con mayores rendimientos por hectárea, favoreciendo potencialmente una expansión de la superficie cultivada y de la producción nacional”, indica el artículo cuyos autores son Adriana Valenzuela y Javier Contreras.
En esa línea, hay señales más favorables desde el sector productivo en relación con la evolución del mercado en el corto y mediano plazo. “Esta visión más optimista se explica, en parte, por procesos de integración vertical hacia atrás impulsados por algunas empresas exportadoras, las cuales han aumentado significativamente sus superficies propias de cultivo y han incorporado mecanización en etapas clave del proceso productivo. Dichas estrategias han contribuido a mejorar la disponibilidad y calidad de la materia prima, reducir costos operativos y aumentar la eficiencia global del sistema. Asimismo, la introducción de nuevas variedades con mayor rendimiento y mejor adaptación a sistemas productivos tecnificados refuerza estas expectativas”, se indica.
“A este contexto se suma el escenario internacional, donde países competidores directos de Chile en el mercado de frambuesa congelada, como Serbia y Polonia, han enfrentado reducciones en su oferta, generando oportunidades comerciales adicionales para los exportadores nacionales”, concluyen los especialistas.




