Con la participación de 120 personas, entre ellas 74 agricultoras y agricultores de las comunas de Ninhue y Trehuaco, se realizó en INIA Quilamapu el Encuentro Regional de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) de Ñuble, instancia que marcó el cierre del primer año de trabajo del programa con productores de ambas comunas.
La jornada permitió compartir experiencias y aprendizajes obtenidos durante el primer año de la iniciativa, impulsada por INIA e Indap. La actividad contempló exposiciones centradas en el control biológico y la elaboración de bioinsumos, además de relevar el papel fundamental que cumplen los insectos polinizadores en la agricultura.
La investigadora en agroecología de INIA Quilamapu y coordinadora de la actividad, María Esperanza Sepúlveda, explicó que el encuentro permitió recoger las inquietudes surgidas durante el proceso y transformarlas en contenidos técnicos pertinentes para los agricultores en sus territorios. Añadió que el objetivo es que los participantes puedan apropiarse de los conocimientos que les resulten adecuados para avanzar hacia una agricultura sostenible en el largo plazo.
El programa TAS contempla cuatro áreas principales de trabajo: manejo agroecológico del suelo y del agua, biodiversidad y manejo sanitario. En el caso de los agricultores de Ninhue y Trehuaco, el trabajo ha considerado prácticas orientadas a la recuperación del suelo en cuanto a sus características físicas, químicas y biológicas, aumentar la biodiversidad funcional y productiva, y promover un uso más eficiente del agua. En este aspecto, María Esperanza Sepúlveda subrayó que los productores “han ido conociendo, aplicando y evaluando insumos y prácticas que buscan recuperar la salud del suelo, realizar manejo de plagas y enfermedades de manera sostenible”, asumiendo un papel protagónico en el proceso de transición.
Biodiversidad y control biológico
Uno de los temas abordados durante el seminario inicial del encuentro fue el papel de los insectos benéficos en los sistemas productivos. El investigador y entomólogo de INIA Remehue, Claudio Salas, presentó la charla “El lenguaje secreto de las plantas: señales que atraen salvadores”, donde puso de relieve la necesidad de conservar la biodiversidad funcional y favorecer la presencia de enemigos naturales de las plagas.
El especialista enfatizó el papel que cumplen los insectos en la producción de alimentos. “Siete de cada diez frutas o verduras que comemos los chilenos han sido polinizados por insectos. Por lo tanto, si desaparecen nuestros insectos, va a llegar un momento en que el alimento va a escasear”. Precisó que el control biológico requiere una perspectiva de mediano plazo, debido a que el establecimiento de equilibrios en el agroecosistema puede tomar más tiempo que una intervención química convencional.
A su vez, la investigadora en agroecología de INIA Rayentué, Bárbara Vega, analizó el potencial de los bioinsumos en la agricultura sostenible. Explicó que materiales disponibles en los propios predios, como guanos o residuos de lana, pueden utilizarse para elaborar biopreparados, entre ellos biofertilizantes, contribuyendo a reducir costos y favorecer el reciclaje de nutrientes.




