Señor Director:
La muerte de Abraham Santibáñez no solo representa la partida de uno de los grandes referentes del periodismo chileno, sino también una oportunidad para reflexionar sobre el oficio y sus principios fundamentales.
Premio Nacional de Periodismo 2015, Santibáñez desarrolló una trayectoria de más de seis décadas. Fue parte de la renovación de Ercilla, fundador y director de la revista Hoy durante años complejos para la libertad de prensa, y director de La Nación en democracia. Pero quizás su mayor legado fue su rol como formador de generaciones de periodistas, transmitiendo que informar exige contexto, responsabilidad y un compromiso inquebrantable con la verdad.
En tiempos marcados por la inmediatez, la desinformación y la búsqueda permanente del impacto, defendió una idea simple pero profunda: el periodismo es una búsqueda deliberada de la verdad. Ninguna tecnología puede reemplazar el valor del reporteo serio, la verificación rigurosa y la ética profesional.
También promovió una prensa consciente de su responsabilidad pública, convencido de que la credibilidad se construye con independencia, honestidad intelectual y humildad para reconocer errores.
Hoy, cuando las opiniones suelen confundirse con información, el legado de Abraham Santibáñez cobra más vigencia que nunca. Honrar su memoria no consiste solo en recordarlo, sino en ejercer el periodismo como él lo entendía: con rigor, independencia y vocación de servicio público.
Rodrigo Durán Guzmán




