Señor Director:
En una ocasión, ante la propuesta de incorporar herramientas de Inteligencia Artificial en procesos administrativos, un funcionario respondió: «Es que también hay que pensar». La frase encierra una paradoja: es precisamente para pensar más y mejor que necesitamos liberar tiempo de las tareas que no lo exigen.
Lo mismo se habrá dicho al pasar del ábaco a la calculadora o, más cerca de nuestra experiencia, de las compras públicas en papel a Mercado Público. Hoy nadie concibe gestionar una licitación sin esa plataforma.
En los servicios públicos de Ñuble, incluida su red de salud, buena parte de la jornada se destina a labores operativas: revisar documentos, cruzar datos, controlar plazos, garantías, etc. La IA puede apoyar estas tareas, con una premisa clara: es una herramienta de gestión, no un resultado en sí misma. La responsabilidad no se delega en un algoritmo; el análisis y la decisión seguirán siendo de los funcionarios.
Su verdadero valor está en el tiempo recuperado, que puede destinarse a planificar, innovar y anticipar riesgos, en favor de una mejor atención para la población de la región.
Sí, también hay que pensar. Y justamente para eso, la IA puede ser una aliada.
Juan Carlos Alvear Sepúlveda
Ingeniero Comercial, MBA




