Close

Cuatro masones que dejaron huella en la historia de Ñuble

El 28 de octubre de 1876, un grupo de francmasones activos de la masonería chilena fundó la Logia Tolerancia N° 12 de Chillán. Entre ellos estaba Pedro Lagos Marchant, héroe de la Guerra del Pacífico, Chillán tenía en ese momento 16.741 habitantes y Chile era gobernado por Aníbal Pinto, considerado un gobierno liberal. Aníbal Pinto fue sucedido por Domingo Santa María, liberal y artífice de las denominadas leyes laicas que significó entre otras cosas la ley de matrimonio civil y de los cementerios laicos.

También en ese momento en que emergen los movimientos liberales en Chile, se producen públicas controversias con la Iglesia Católica, no solamente por su condición de religión oficial del estado sino por estar fuertemente arraigada a los sectores mas conservadores de la sociedad chilena. Ese era en ecosistema sociopolítico en el que nace la masonería en Chillán, no era fácil emprender el camino que comenzaron a construir este grupo de francmasones hace ya 150 años.

Sin duda que mirada con perspectiva histórica la logia Tolerancia N° 12 es patrimonio de la ciudad, no es fácil trabajar por el perfeccionamiento del ser humano para mejorar la sociedad durante 150 años. Por ello resulta oportuno destacar la trayectoria publica de algunos masones que a partir de su trabajo al interior de los templos masónicos hicieron un aporte significativo a la sociedad chillaneja.

Uno de ellos fue el médico José María Sepúlveda Bustos, apodado el doctor de la ciudad, presidente de Tolerancia N° 12 y simultáneamente alcalde de la ciudad. Reconocido como masón puso en foco en la educación, la salud y la cultura, creó la biblioteca y el teatro municipal. Luego está Otto Schaffer, creador de la Sociedad Musical Santa Cecilia. Schaffer formula planes para la creación de una Casa del Arte, la que concreta durante la reconstrucción con su propio patrimonio, en la que más tarde sería la sede de la Universidad de Chile y hoy el Centro de extensión de la UBB.

Luego está el Dr. Óscar Martínez Castro, quién crea el primer servicio de urgencia propiamente tal de la provincia. Forma parte de una camada de médicos de notable impacto en la ciudad por su compromiso con la salud pública. Cerrando este cubo virtuoso está Edgar Perramón, premio nacional de periodismo, director de La Discusión, autor del proyecto de creación de la sede de la Universidad de Chile en Chillán, proyecto que presentó en la logia y que con acuerdo de esta logró movilizar a toda la provincia y a todos los sectores.

El 11 de marzo de 1966 se abrieron las matrículas a cargo de la Universidad de Chile, en la Casa del Arte, fue la semilla de lo que hoy es la Universidad del Bío-Bío. La huella que dejaron estos cuatro masones en la historia de la provincia y de Chillán es una muestra virtuosa entre otras de cómo a través de una correcta interpretación de lo que es la llamada doctrina masónica, se puede contribuir a una mejor sociedad. La masonería, más allá de su condición iniciática, interpela a sus miembros a que a partir de una visión humanista, tolerante y democrática, regresen desde el interior de los templos a la sociedad para entregar valores, conocimientos y una profunda vocación de servicio público, que se traduzca en acciones concretas en favor de la comunidad.

Y eso fue lo que hicieron con celo, fervor y constancia estos notables cuatro masones ñublensinos.

Claudio Martínez Cerda
Arquitecto

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top
Canal Oficial
Código QR del canal de WhatsApp

Únete a nuestro
Canal de WhatsApp

Recibe las noticias de Chillán y la región directo en tu teléfono

Abrir canal