Señor Director:
En Chillán tenemos que reconocer que se han realizado varias obras hermosas y bien diseñadas en este último tiempo, y yo destacaría el monumento a Claudio Arrau sentado frente al piano en la plaza principal de nuestra ciudad, así como las letras ubicadas en el acceso norte de Chillán.
Estas últimas de un tamaño impresionante de cinco metros de altura, sin lugar a dudas una obra genial. También encuentro hermoso el proyecto que se está realizando en el mercado de Chillán, y lo bueno hay que destacarlo y reconocerlo. Pero siempre he pensado que las cosas entran por la vista, los colores son los que dan vida, además existen variedades de tonos que está comprobado que producen o generan paz o nerviosismo, lo otro es el gusto de cada uno.
Pero existen gustos, que estoy seguro que muchos estarán de acuerdo conmigo, como ese color envejecido -color “óxido”-que tienen las letras de la entrada o la escultura de Claudio Arrau, que me parece desastroso y, a mi parecer, en vez de enaltecer las obras las disminuyen y me acabo de dar cuenta que el frontón de la renovación del tradicional mercado, al parecer, también será de “color óxido”.
A mi entender, el monumento a Claudio Arrau luciría mejor negro y las letras blancas o de cualquier otro color que las destaque. Es una humilde opinión que no estaría demás tomar en consideración.
Víctor Guíñez Sepúlveda




