Tras un proceso participativo se concretó el cierre del diseño normativo del “Sello de Calidad para los vinos del Valle del Itata”, un proyecto empujado por productores y profesionales que apunta a reconocer el patrimonio vitivinícola y fortalecer la proyección comercial de los vinos de la zona.
La iniciativa es parte del proyecto “Transferencia de certificación y sello calidad para vino de la Región de Ñuble”, financiado por el Gobierno Regional y ejecutado por la Universidad del Bío-Bío. Su desarrollo contempla el fortalecimiento de capacidades de análisis enológico, la construcción de instrumentos normativos y la generación de mecanismos de gobernanza que permitan dar sostenibilidad al futuro sistema de certificación.
Proceso participativo
Entre septiembre y octubre de 2026, los 16 integrantes del Comité Normativo trabajaron en la definición de las reglas y procedimientos del futuro sello. Como resultado, se elaboraron cuatro instrumentos fundamentales: el reglamento, el manual de auditoría, el documento de gobernanza, certificación y sostenibilidad, y las bases.
Edgardo Candia, enólogo y responsable de la coordinación temática, recordó que “junto a colegas y productores hace años teníamos la aspiración de implementar un sello de calidad para los vinos del Itata, para reconocerlos, certificar su calidad mínima y ofrecer una herramienta de marketing, para que cualquier consumidor pueda comprar con la seguridad de que el vino no tiene defectos”. Explicó que eso significa que el vino “no está oxidado ni vinagre, no está reducido, no tiene aromas extraños ni contaminación microbiana evidente, no está con exceso de preservantes y, además, cumple los requisitos legales que exige el SAG”.
Precisó que los vinos que postulen serán sometidos a análisis químicos (alcohol, anhídrido sulfuroso, acidez volátil, presencia de preservantes y sacarosa, entre otros); y a la evaluación sensorial por parte de un panel de degustación.
“En Chile, este Sello es pionero; y al igual que en algunas regiones de Europa, se les entrega a las viñas un distintivo que llevará cada botella, con el logo del Sello y un código QR que el consumidor podrá escanear para conocer más antecedentes del vino y del productor”, resumió el enólogo.
El proceso contó con el acompañamiento del equipo de la UBB encabezado por el director del proyecto, Jorge Moreno. “Estamos cumpliendo un primer hito muy importante, porque contamos con las bases que permitirán avanzar hacia el Sello. Pero igualmente relevante ha sido la participación de los viñateros, la interacción que hemos construido y su compromiso para continuar trabajando conjuntamente”, destacó el académico.
Sostenibilidad del Sello
La siguiente etapa considera la conformación de un Consejo Regulador autónomo de siete integrantes y el desarrollo de una experiencia piloto.
Candia indicó que actualmente están en la etapa de promoción y convocatoria. “Nuestra idea es tener, al 15 de noviembre, los primeros postulantes, de manera de entregar el Sello a los primeros vinos hacia fines de noviembre”, adelantó.
El gobernador regional, Óscar Crisóstomo, destacó que el Sello constituye un avance en la generación de capacidades propias para fortalecer la competitividad regional. Asimismo, anunció que el Gobierno Regional apoyará financieramente los primeros años de funcionamiento del sistema de certificación, con miras a alcanzar su autonomía y sostenibilidad.
Identidad
El productor e integrante del Comité Normativo, Pablo Herrera, enfatizó que el principal atributo del Valle del Itata radica en una identidad vitivinícola construida durante siglos, marcada por condiciones geográficas particulares, predominancia de pequeños productores y variedades tradicionales.
Herrera también subrayó la importancia de construir un relato compartido que permita reconocer los atributos diferenciadores del territorio y fortalecer su posicionamiento.


