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Ñublense se sacude la presión y rompe con una racha “maldita”

Ñublense

Se sacó la presión. Después de cinco fechas mirando el mismo lado de la tabla, acumulando derrotas y buscando respuestas que no aparecían, Ñublense finalmente volvió a ganar. Y lo hizo de la mejor manera posible: ante el actual campeón, viniendo desde atrás y con un técnico que debutó en la banca devolviéndole al equipo buena parte de la identidad que había extraviado.

El 2-1 sobre Coquimbo Unido en el estadio Nelson Oyarzún no fue solamente una victoria más en el campeonato. Para los Diablos Rojos significó cortar una racha que comenzaba a pesar demasiado, recuperar confianza y volver a instalarse en la pelea por un lugar en las copas internacionales.

El escenario, eso sí, volvió a ser adverso. Ñublense llegaba después de cinco derrotas consecutivas y con el ambiente tensionado. Al frente estaba el campeón, un Coquimbo Unido que llegaba con argumentos suficientes para exigir al máximo al elenco chillanejo. Por eso, cuando Luis Riveros apareció a los 13 minutos para poner el 1-0, el fantasma de una nueva jornada amarga volvió a recorrer el Nelson Oyarzún.

Pero esta vez el rojo reaccionó.

Con más determinación y una actitud distinta a la exhibida en sus últimos compromisos, el equipo de Vicente Núñez comenzó a recuperar terreno y encontró el empate a los 38 minutos, tras una mano en el área visitante de Camargo. Matías Plaza asumió la responsabilidad desde los doce pasos y convirtió el penal que devolvió la tranquilidad a un equipo que necesitaba volver a creer.

El segundo tiempo tuvo otro tono. Ñublense ya no jugaba con la misma carga de las jornadas anteriores y comenzó a encontrar espacios para lastimar a un campeón que tampoco logró imponer las condiciones que acostumbraba. El local entendió que el partido estaba a su alcance y fue por él.

Y el premio llegó a los 81 minutos.

Diego Sanhueza apareció para cabecear a boca de jarro y marcar el 2-1, desatando el desahogo de jugadores, cuerpo técnico y, especialmente, de una hinchada que había soportado cinco derrotas consecutivas. El festejo fue la liberación de una presión que se había instalado en Chillán.

El mérito es también para Vicente Núñez. El otrora canterano chillanejo asumió en un momento complejo, con apenas seis fechas por delante y la obligación de recuperar a un equipo que había perdido el rumbo. En su estreno, consiguió algo que parecía urgente: devolverle confianza, intensidad y, por varios pasajes, una línea de juego que se había extraviado.

Se acerca a zona de clasificación

Con el triunfo, Ñublense llegó a 35 puntos, queda en el séptimo lugar y vuelve a meterse de lleno en la disputa por la clasificación a torneos internacionales. Coquimbo Unido, en tanto, se quedó en 32 unidades.

El próximo desafío será lejos de casa, el sábado 31 de octubre, cuando los Diablos Rojos visiten a O’Higgins en Rancagua. Ahora, al menos, viajarán con algo que hace una semana parecía lejano: la confianza de haber vuelto a ganar.

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