Close

La plata de todos y de nadie

Agencias

 

Señor Director:

Todo presupuesto tiene un techo. Cuando los ingresos no crecen al ritmo de los compromisos, la pregunta deja de ser cuánto se gasta y pasa a ser en qué. Reasignar no es un castigo: es ordenar el gasto según su impacto.

Cualquier hogar lo hace sin manual. Se posterga lo prescindible, se protege lo que rinde, se discute en la mesa. Esa disciplina elemental tiende a evaporarse cuando la plata es de todos y de nadie: cada partida encuentra quien la defienda como intocable y el costo de no priorizar se diluye entre millones de contribuyentes. Defender lo propio es legítimo; lo que falta es quien defienda el conjunto.

El problema de fondo del empleo tampoco se resuelve con más gasto corriente. Se crean pocos puestos de calidad porque producimos poco por hora trabajada. Un subsidio sostiene un puesto mientras dura el subsidio; lo que vuelve rentable contratar es que el trabajo valga más, y eso no se decreta. Se construye con capital humano, y ahí el momento importa tanto como el monto.

La evidencia comparada es consistente en un punto: un peso invertido en educación inicial rinde más que ese mismo peso invertido tarde, porque llega antes de que las brechas se vuelvan estructurales. Después todo es remediar, y remediar cuesta más. Es también política de empleo, aunque su resultado se vea recién en veinte años; ese plazo explica su desventaja frente a demandas que sí tienen quien las grite hoy.

Discutir el presupuesto es decidir a quién se le cumple primero. Lo que no se prioriza hoy lo termina pagando, con intereses, la generación que todavía no vota.

Carlos Smith

Docente investigador CIES UDD

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top
Canal Oficial
Código QR del canal de WhatsApp

Únete a nuestro
Canal de WhatsApp

Recibe las noticias de Chillán y la región directo en tu teléfono

Abrir canal