Al seremi de Minería de Biobío (Ñuble no cuenta con la cartera), Daniel Escobar, se le ha visto muy activo en distintos frentes, en una ofensiva comunicacional que busca allanar el camino para las inversiones en la minería de tierras raras en la zona. Hace algunas semanas expuso en la comisión de Minería de la Cámara de Diputados, junto al biministro Daniel Mas, también concurrió a un seminario en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, ha sostenido encuentros con los gremios industriales de Biobío, ha recibido en audiencias a representantes de las empresas mineras interesadas en la exploración de tierras raras y ha concedido numerosas entrevistas.
De hecho, esta semana participó en reuniones con el delegado presidencial regional de Ñuble, con la seremi de Medio Ambiente y su equipo, con los municipios de Cobquecura, Quirihue, Quillón y Ninhue y con el alcalde de Ránquil.
Potencial minero en Ñuble
La preocupación por este tema radica en la necesidad urgente de generar empleos y la minería de tierras raras es percibida como una oportunidad por el gobierno, ya que se han identificado yacimientos de arcillas superficiales de tierras raras pesadas de alta calidad en una porción de la Cordillera de la Costa entre el Maule y La Araucanía.
Desde 2020 a la fecha se han constituido concesiones de exploración de tierras raras en Ñuble por más de 50 mil hectáreas en Cobquecura, Trehuaco, Coelemu, Quirihue, Ninhue, Ránquil y Quillón, cuyos titulares están vinculados con las empresas NeoRe (de Madesal asociada con la norteamericana Chilean Cobalt Corp), Ingeniería e Innovación SpA y Aclara (de la canadiense Aclara Resources y el Grupo CAP), esta última, titular del proyecto aprobado ambientalmente en Penco.
Las masivas solicitudes responden a un contexto favorable para la minería de tierras raras en Chile y en el mundo, dado el carácter estratégico que han adquirido en la lucha por la hegemonía tecnológica global entre China y Estados Unidos.
En ese contexto, la transnacional suiza Glencore también se sumó a la carrera en Chile a través de su participación (5,6%) en la estadounidense Chilean Cobalt Corp., empresa que mantiene un acuerdo de participación y opción para la eventual adquisición del 100% del proyecto de tierras raras NeoRe.
Si bien se trata solo de concesiones de exploración, vale recordar que en Ñuble este año también se han constituido concesiones de explotación, tanto en Cobquecura como en Quillón, solicitudes presentadas por NeoRe.
Dos hitos clave fueron, por una parte, la aprobación ambiental del proyecto de explotación de la empresa Aclara, en Penco, luego de un prolongado proceso de evaluación, con una fuerte oposición ciudadana; y previamente, en marzo de este año, la declaración conjunta firmada por Chile y Estados Unidos para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras, un hito que fue interpretado como una alianza estratégica entre ambos países en esta materia.
“El Estado está llamando a la inversión”
El seremi de Minería comentó que, dado el potencial de la región, “me ha pedido el Ministerio que me despliegue en Ñuble con el objeto de poder comunicar, reunirme con los actores locales, con los alcaldes”.
“Explicamos los aspectos geológicos, la diferencia que existen con los métodos de extracción de otros lugares del mundo, cuáles son las oportunidades que ofrece Ñuble, cómo eso podría impactar en la generación de empleo y la necesidad de generar puestos de trabajo que sean estructurales, no solo accidentales o de temporada, y ahí creo que está la fortaleza de esta industria”, resumió Escobar.
Explicó que “las tierras raras son metales de transición que se encuentran prácticamente en toda la corteza terrestre, pero lo que no se encuentra en todos lados es una abundancia suficiente que permita generar un proyecto minero. Y eso es escaso y está concentrado fuertemente en China, con el 70% de la extracción mundial; en segundo lugar está Estados Unidos, con un 13,1%. Y a medida que vamos bajando, los países que están entre el sexto y el décimo lugar producen menos del 1%. Brasil, por ejemplo, el 2025 se posicionó noveno, con 0,5% de la producción; o India, en el séptimo, con un 0,7%”.
“Entonces -continuó-, Chile aparece como un país que puede rápidamente llegar a los primeros cinco lugares, pero no con cualquier tierra rara, sino que con aquellas que son más escasas, que generan mayor valor y que hoy están en boga por su uso en la tecnología de punta, que son las tierras raras pesadas, vale decir, con un alto poder para generar tecnología, por ejemplo, en electromovilidad, robótica, medicina y defensa. Las tierras raras se han convertido en parte estratégica del desarrollo de las nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, han tenido una demanda creciente”.
Respecto a las aprensiones de las comunidades por los eventuales impactos ambientales de esta actividad, particularmente en el uso de agua y la contaminación del suelo y de las napas, Escobar afirmó que “el aspecto ambiental también es una fortaleza; tenemos la posibilidad de que la extracción de tierras raras se genere en arcilla”, lo que simplifica su extracción.
“Cuando hay un yacimiento lo usual es que esté en roca, y para poder sacar estos elementos hay que tronarla, hay que molerla, hay que lixiviarla con ácidos muy agresivos a temperaturas muy elevadas, lo que genera un desafío ambiental y social muy complejo. Pero excepcionalmente existen las tierras raras en arcillas superficiales, que son arcillas iónicas, una excepción dentro de la excepción. Y la ventaja es que no se necesita tronadura, molienda ni la lixiviación agresiva; sino que se pueden separar agitándola, se emplea agua y luego sulfato de amonio, un fertilizante utilizado en la agricultura. Luego se puede reciclar el sulfato de amonio y la tierra se puede devolver y sirve para reforestar o para el agro”, argumentó el abogado.
Además de esta ventaja geológica, el seremi de Minería también destacó el método utilizado, pues expuso que “mientras en China y Myanmar las tierras raras las sacan incorporando el sulfato de amonio directamente en el suelo, in situ; Brasil lo hace ex situ, es decir, toma la tierra, la lleva a una planta industrial separada, ahí saca las tierras raras, lava la arcilla y la devuelve”.
En esa línea, enfatizó que “Chile ofrece la ventaja geológica, tiene arcillas iónicas superficiales; y, en segundo lugar, el método. Porque Chile, a diferencia de otros países que están en esta minería, goza de una institucionalidad ambiental super rigurosa, muy robusta, por lo tanto, garantiza que el método de extracción va a ser compatible con el medio ambiente”.
Consultado por este inédito despliegue del gobierno por las tierras raras en Ñuble, Escobar aseveró que responde a un mandato amplio del Presidente de la República: “Chile tiene que ser un estado facilitador de la inversión, requerimos que la inversión llegue y que se quede. Pero, por otro lado, estamos estableciendo reglas claras; porque acá ha habido mucho desconocimiento, porque el gobierno anterior a lo mejor no había explicado suficientemente esto y las personas se quedan con el concepto de tierra rara (…) Yo entiendo que muchas comunidades puedan no tener la información suficiente y se quedan con el ejemplo de China o de Myanmar”.
Asimismo, aclaró que “nuestro rol no es defender a la empresa en particular, pero sí es entregar reglas claras, comunicar y al mismo tiempo, hablar con las autoridades y con las comunidades”.
Reafirmó que, “mientras pongamos reglas claras y se fomente la inversión hay muchas más posibilidades de que el empleo llegue”. Y complementó que “estamos simplificando permisos, estamos generando una agenda legislativa que permite aumentar, por ejemplo, las exploraciones”.
En ese sentido, relevó el impacto en la generación de empleos. “La minería genera empleo permanente y, al mismo tiempo, mucho empleo indirecto, porque, además de la faena minera está la industria en los alrededores, que son los proveedores locales en áreas como servicios de ingeniería e industriales, la alimentación de los trabajadores, el vestuario, el transporte, la hotelería”, enumeró.
El seremi planteó que la minería puede convertirse en un eje de desarrollo importante para la región. “Si esto lo desarrollamos bien, si lo comunicamos bien, si logramos hacer partícipes a los actores locales y a la academia, porque también se requiere profesional especializado, yo creo que esto puede llegar para quedarse y ser un generador de empleo tremendamente potente, estructural y permanente”, declaró.
Gobierno Regional observa con cautela
Sin anticipar apoyos u oposición, desde el Gobierno Regional señalan que observan con atención el interés que hay por desarrollar esta minería en Ñuble. Erick Solo de Zaldívar, jefe regional de Planificación y Desarrollo, aclaró que “entre una concesión de exploración y una operación hay un camino largo de exploración, estudios, evaluación ambiental y diálogo con los territorios”.
Consultado respecto a un eventual futuro minero de Ñuble, recordó que “la región tiene una matriz productiva diversa, con una fuerte base agroalimentaria, forestal y turística, y su Estrategia Regional de Desarrollo orienta ese camino”. No obstante, señaló que “observamos con atención el interés que existe en la región y lo analizamos con responsabilidad, sin anticipar conclusiones”.
A renglón seguido, el profesional acotó que “cualquier iniciativa productiva en la región, minera o de otro tipo, debe cumplir con rigor la normativa ambiental y sectorial vigente. Además, debe ser compatible con otros usos del territorio, especialmente el agua, la agricultura, el turismo y la conservación. Creemos que también es fundamental la transparencia en la información, el diálogo temprano con las comunidades y los municipios, y que los beneficios se reflejen en el desarrollo local. Las inquietudes de vecinos y alcaldes son legítimas y deben ser escuchadas en cada etapa”.
Consultado por la ausencia de diálogo temprano de las compañías mineras con las comunidades, Solo de Zaldívar evitó referirse a casos particulares, pero indicó que “esperamos de cualquier empresa que quiera desarrollar iniciativas en la región un relacionamiento temprano, transparente y permanente con las comunidades y las autoridades locales, que no se limite a las exigencias formales de los procesos de evaluación. La confianza se construye con información clara y con escucha real, y ese es el estándar que creemos que Ñuble merece”.
Y si bien el Gobierno Regional no otorga concesiones ni evalúa ambientalmente los proyectos, el profesional planteó que, además de su rol en la planificación territorial, “nos corresponde promover espacios de coordinación y diálogo entre comunidades, municipios, servicios públicos y sector privado. Buscamos que las decisiones sobre el futuro productivo de Ñuble se tomen con información, con participación y con una mirada de largo plazo”.
Articulación de grupos opositores
Paralelamente, en algunas comunas, como Cobquecura, las organizaciones de vecinos que se oponen a estos proyectos siguen con atención los pasos de las empresas y del gobierno.
Gabriela Espinoza, una de las voceras de la agrupación “Cobquecura sin mineras”, comentó que “hemos estado bien pendientes del crecimiento en la solicitud de concesiones de exploración, el cambio de las concesiones de exploración a explotación y ahora, con el ingreso de mayores actores al panorama vemos cómo se va robusteciendo esta estrategia”.
La antropóloga y empresaria turística sentenció que “se están acentuando y manifestando las características de estos proyectos de extracción minera desde un enfoque bastante invasor y avasallador. Todo apunta a la misma línea, la modificación del reglamento del SEIA que abre las puertas para que estas empresas no declaren ni midan sus impactos; la incorporación de empresas como Glencore, que son reconocidas por actuar de manera irresponsable en sus faenas; la masividad en sus solicitudes”.
“La minería de tierras raras está llegando al centro sur de Chile de manera amenazadora, acelerada, agresiva e impositiva -continuó-. Y es preocupante porque se está armando un proyecto nacional que por una parte reduce recursos para las regiones y por otra, les convierte en zona de sacrificio”, dijo.
Espinoza recordó la reciente marcha regional realizada en Chillán, organizada por organizaciones ambientales que se oponen a proyectos energéticos, mineros y de embalses. “Se ha ido conformando una reacción articulada a nivel comunal que ahora se interconecta y levanta en un frente regional dispuesto a resistir y recopilar las evidencias que demuestran el impacto negativo de este supuesto desarrollo que no es más que falso progreso, desigualdad y peligro para los ecosistemas y todos los sistemas de vida que habitan los territorios”, reflexionó.




