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Lluvias y mayor crecimiento de vegetación anticipan un escenario complejo para incendios forestales en Ñuble

La Discusión

Las lluvias intensas que ocurrieron en el invierno y que siguen extendiéndose en primavera, pero con menos estragos, han sido vistas con preocupación entre quienes trabajan en el combate de los incendios forestales.

Esta condición climática, marcada por la influencia de El Niño, incide en el alto crecimiento de la vegetación que, al llegar las altas temperaturas del verano, se seca con rapidez y actúa como vector de propagación del fuego.

Los expertos han advertido que las precipitaciones primaverales asociadas a este fenómeno podrían alcanzar intensidades propias del invierno, vale decir, del orden de 5, 6 o 7 milímetros por hora.

El Niño corresponde a un aumento anómalo de la temperatura superficial del mar en la zona 3-4 del Pacífico, ubicada frente a las costas de Ecuador.

Así lo explicó el investigador y experto en agroclimatología de INIA Quilamapu, Raúl Orrego, quien detalló que entre 0,5 y 1 °C sobre lo normal corresponde a un Niño débil; entre 1 y 1,5 °C, moderado; entre 1,5 y 2 °C, fuerte; y sobre 2 °C, extremadamente fuerte.

“Las últimas proyecciones apuntan a que para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, el fenómeno podría superar los 2,7 °C por sobre lo normal (que fueron los alcanzados el año 2015), lo que lo dejaría como el evento más intenso registrado con mediciones directas”, indicó.

El especialista sostuvo que bajo las condiciones actuales existe la posibilidad de eventos tormentosos, con viento e incluso granizo, debido a la mayor inestabilidad atmosférica, lo que contrasta con una primavera normal donde las lluvias suelen ser esporádicas y breves.

Uno de los mecanismos que explica este escenario es el debilitamiento del anticiclón del Pacífico, sistema que normalmente frena el ingreso de los frentes de lluvia hacia el continente. Al encontrarse debilitado, los sistemas frontales pueden ingresar con mayor frecuencia. De la misma manera, El Niño favorece la ocurrencia de los llamados ríos atmosféricos —grandes concentraciones de vapor de agua que transportan humedad hacia el continente— que pueden aportar mayores volúmenes de precipitación.

La combinación de altas temperaturas y una mayor acumulación de biomasa producto de las lluvias puede incrementar el riesgo de incendios forestales, aunque la humedad presente podría moderar parcialmente ese efecto.

En entrevista con La Discusión, el director regional de Conaf, Domingo González, anticipó un periodo complejo dadas las actuales condiciones climáticas.

“Con este fenómeno de El Niño Godzilla la primavera va a ser lluviosa. Hemos tenido un invierno muy lluvioso con desastres naturales por inundaciones y esto genera un desarrollo exuberante de la vegetación. Cuando llega el verano, a finales de diciembre y enero estos pastos están desarrollados exuberantemente, se secan y se transforman en un combustible que es muy dado a arder. Además, es un combustible liviano y tiene una velocidad de propagación muy alta, por lo tanto, es crucial la detección del foco de incendio y el tiempo de arribo para poder controlar rápidamente ese amago de incendio”, explicó.

Por esta razón, la Corporación Nacional Forestal (Conaf) ha sostenido reuniones de coordinación con los encargados de emergencia y seguridad de las comunas para que, entre otras medidas, los municipios a noviembre de este año tengan ejecutados cortafuegos y labores de despeje de vegetación en zonas críticas, es decir, donde exista infraestructura clave y población a proteger frente a un siniestro.

Asimismo, la semana pasada ya se han instalado las dos primeras brigadas, con 28 efectivos, para dar comienzo a la nueva temporada de alto riesgo de ocurrencia de incendios forestales 2026-2027.

Se espera que aumenten de forma escalonada a noviembre con una proyección de 20 brigadas en total en la región de Ñuble.

La temporada ya comenzó tras asistir al descontrol de dos quemas no autorizadas en San Carlos.

“En un año normal empezamos a hacer una escalada a contar desde esta fecha en el número de recursos que tenemos hasta terminar en diciembre tanto sea la brigada de personal o como aquellas que están constituidas por maquinaria, ya sea Skider u otro recurso. Este año, en consideración a que teníamos ya avisado este tema del Niño Godzilla y que las condiciones de combate al incendio van a estar más complejas, hemos preparado un adelantamiento de esta escalada”, dijo el directivo.

No hay recorte

Si bien desde la institución no precisaron el presupuesto regional destinado para el periodo, debido, explicaron, a que aún no han realizado la “bajada nacional” de este ítem, aseguraron que no experimentará un recorte y los recursos operativos serán similares respecto al año pasado.

“Los recursos, tanto aéreos como de brigada, no han sido disminuidos este año. Son los mismos que teníamos el año anterior. No hay recorte. No solamente están compuestas por fuerzas del trabajo de brigadistas, que son 197 en total, sino que también brigadas que son camiones con agua y también skidder. Todavía estamos viendo si son más o menos skidder, pero al final, en términos de recursos, es más o menos lo mismo que se ha utilizado en los años anteriores”, comentó.

No obstante, Conaf Ñuble confirmó que ha experimentado un aumento de sus recursos en el tiempo, pasando de cinco brigadas en la ex provincia a 20 en la actual región.

“Antes dependíamos de un helicóptero que estaba en Concepción, cuando éramos provincia. Hoy día ya contamos con aeronaves que están presentes acá y además, hay algunas aeronaves de tamaño, mediano a grande, que tienen un servicio que es interregional. O sea, apoyan a Biobío, a La Araucanía, a la Región del Maule y también a nosotros. Pero la ventaja como región es que tenemos nuestro aeródromo”, añadió Domingo González.

Daño en aumento

De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por Conaf, Ñuble registró un aumento moderado en la cantidad de incendios forestales durante el período 2025-2026, pero el incremento fue mucho más significativo al considerar la superficie afectada.

La región pasó de 445 incendios en 2024-2025 a 454 en 2025-2026, es decir, 9 siniestros adicionales, equivalente a un aumento de 2%. Esta cifra se encuentra, además, por debajo del promedio quinquenal de 492,2 incendios.

No obstante, un alza significativa presentó la superficie dañada. Se pasó de 5.809,58 hectáreas en 2024-2025 a 9.789,47 hectáreas en 2025-2026. Esto representa un aumento de 3.979,89 hectáreas, equivalente a 68,5%.

“El 2% de los incendios, en total, causan como el 80% del daño. O sea, los demás, el 98% son incendios pequeños a los cuales podemos controlar. El 2% de esos incendios se transforman en megaincendios que causan un tremendo daño”, detalló.

En términos territoriales, los incendios de la temporada 2025-2026 tuvieron un impacto considerablemente mayor.

“Nosotros mantenemos un promedio de ocurrencia de incendios del orden de 400 o 410 incendios todos los años. Ese número fluctúa y se mantiene muy parejo el número de incendios que ocurren en las temporadas, año a año, desde ya hace varios quinquenios. Sin embargo, el daño que se ha ocasionado por estos incendios ha sido mucho mayor en la medida en que vamos avanzando en las temporadas”, enfatizó el director.

El factor climático y la cantidad de biomasa presente en el territorio influyen en estas cifras.

“Ya no es desconocida la afectación por efecto del Cambio Climático. Tenemos aumentos de temperatura, de repente lluvia inesperada o inundaciones. También velocidades de viento o temperaturas que son complejas en verano. Durante 15 años tuvimos sequías prolongadas y eso ha significado que el material combustible esté extremadamente seco y disponible para encender. Sumado a eso, en los últimos años ha habido un retiro de la práctica de ir disminuyendo la biomasa, a través del uso del fuego táctico, porque ha habido una resistencia de orden ambiental. Tenemos una acumulación de biomasa en los pisos de los bosques que es altísima y eso si se conjuga con un día de alta temperatura, alta velocidad de viento y baja humedad relativa y ocurre un incendio, entonces, se transforma rápidamente en un megaincendio”, aclaró.

Para reducir los desechos agrícolas, desde Conaf han difundido prácticas alternativas a las quemas como, por ejemplo, la utilización de rastrojos para la producción de hongos, generación de energía y alimentación animal.

“Hicimos un estudio con el INIA, en donde participaba Carlos Ruiz, que era un investigador, en donde desarrollamos distintas técnicas de incorporación o uso alternativo del fuego para los desechos agrícolas. Nosotros hoy día la estamos operativizando. Estamos partiendo con eso y cada año estamos escalonando en hacer cada vez más incorporación y también lo hacemos en gestión con algunas empresas que requieren, por ejemplo, desechos agrícolas como paja u otros para la producción de hongos, o algunos otros que requieren también esos fardos para alimentación de animales o también para la generación de energía. Hacemos los tratamientos al sur de las ciudades, porque normalmente los vientos en el verano corren del sur oeste”, destacó.

Cifras de Conaf

Desconexión eléctrica en días de emergencia

Desde las empresas forestales están conscientes de que se aproximan condiciones meteorológicas “peligrosas”. Bajo ese escenario, la Corporación Chilena de la Madera (Corma) consideró fundamental la coordinación pública – privada de cara a los meses más críticos.

En ese sentido, la entidad apuntó a que en días de alerta preventiva o antes que comience un incendio debe existir disponibilidad para tomar decisiones preventivas como detener temporalmente actividades de riesgo, aumentar la vigilancia, controlar accesos y, cuando corresponda, realizar desconexiones eléctricas preventivas y focalizadas en determinados sectores y horarios de máximo riesgo.

“La desconexión eléctrica preventiva es una herramienta que se utiliza frente a escenarios extremos y Corma está proponiendo avanzar en la forma de aplicarla de manera focalizada, anticipada y segura durante los días de mayor emergencia. Las autoridades y todos los actores deben llegar a esos días coordinados, con las medidas definidas, los equipos preparados y las comunidades informadas. Son medidas excepcionales y acotadas que buscan reducir al máximo las posibilidades de que se origine un incendio”, sostuvo la gerenta de Corma Biobío y Ñuble, Margarita Celis.

Según el gremio, a nivel de macrozona, se han ejecutado 31.000 kilómetros de labores de mantención en estructuras de prevención, tales como fajas de cortafuego, faja libre de vegetación y faja corta combustible. También se han construido más de 6.500 kilómetros en nuevas estructuras de prevención (21% en la región de Ñuble).

Reparos a restricciones de maquinaria

En tareas de combate, indicó que la maquinaria pesada (bulldozers y skidder) es fundamental para apoyar el combate y contener el avance del fuego, pero la ejecutiva alertó que hoy habría restricciones que pueden dificultar su desplazamiento.

“En temporadas anteriores se han conseguido soluciones transitorias. El planteamiento de Corma es avanzar hacia una solución definitiva que permita el libre tránsito de maquinaria de emergencia durante toda la temporada, con los protocolos y resguardos que correspondan. No podemos tener una máquina disponible para combatir un incendio y que una restricción le impida llegar a tiempo”, enfatizó.

Cuantiosos recursos y trabajo más allá de la propiedad

Los recursos disponibles de Corma son 56 aeronaves y 5.000 brigadistas. De este total el 50% están destinados a las regiones de Biobío y Ñuble. Para la región de Ñuble se consideran 12 aeronaves y 1.000 brigadistas.

Desde Corma indicaron que ha existido una coordinación con Conaf y Bomberos en las emergencias.

“Se ha definido, desde hace varios años, que se debe llegar lo antes posible, cuando el foco es pequeño, ya que de esta forma es más probable controlarlo y evitar que se transforme en un incendio mayor. No importa dónde esté el incendio, ni de quién sea el lugar afectado, lo relevante es que quien lo detecte primero o esté más cerca del foco pueda llegar con recursos”, aseguró Celis.

La implementación de brigadas nocturnas por parte de las empresas también ha sido fundamental, junto con el uso de maquinaria pesada, que ayuda a hacer un trabajo más eficiente en construcción de cortafuegos.

Los drones están tomando relevancia para la vigilancia y monitorear el avance de los incendios, cuando las condiciones de visibilidad lo permiten. Asimismo, se mantienen los satélites para el monitoreo.

Además, detallaron que se ha continuado con el programa de formación a Bomberos llegando a la fecha con más de 2.700 voluntarios en la macrozona capacitados en comportamiento y combate del fuego.

“Chile puede fortalecer brigadas, aeronaves, tecnología y recursos, pero en condiciones meteorológicas extremas un megaincendio puede superar las capacidades tradicionales de respuesta”, detalló Margarita Celis.

Respecto al balance de la temporada 2025–2026, la Corporación indicó que volvió a demostrar la alta exposición de Ñuble frente a los incendios forestales. “Si bien la superficie afectada se mantuvo por debajo del promedio de los últimos cinco años, aumentó significativamente respecto de la temporada anterior y estuvo fuertemente concentrada en episodios de gran magnitud durante enero”, cerró.

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