Víctima, victimarios, armas de fuego y un vehículo como parte de la ecuación criminal. La escena que hasta una década hubiese sido propia de noticias de Santiago o de alguna serie televisiva ya se ha repetido cuatro veces este año en Ñuble.
El del pasado lunes, en San Carlos, afectó a un hombre de 31 años, identificado como Alexis Zapata Andrades (sin antecedentes policiales), quien se encontraba en la intersección de las calles Itihue y Chacabuco, donde fue sorprendido por dos personas que bajaron de un vehículo para ultimarlo de múltiples impactos de bala.
Y ésa fue la cuarta de una secuencia que inició este 2026 en el mes de junio, en Cillán, con una persona muerta por disparos efectuados desde un vehículo en plena marcha; luego en Camino a Cato, con un ciudadano colombiano asesinado junto a un vehículo, en un sector eriazo; y que en el sector El Embalse (julio), cerraba con la muerte de un joven de 18 años, por parte de un grupo que bajó de un auto para fulminarlo a tiros.
Y aunque cuatro parezca un número menor en relación a otras regiones, lo cierto es que este año ya van 9 homicidios en la región. Mucho, si se considera que entre enero y fines de agosto de 2025 este tipo de delitos fueron cinco.
Para constatar que el escenario criminal de Ñuble ya no es el mismo de antes, se debe considerar que de esos nueve asesinatos, seis se materializaron con armas de fuego, mientras que el año pasado, apenas uno.
Respecto al caso reciente, el subprefecto Raúl Sánchez, jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI de Chillán, comentó que tras los disparos, la víctima “es trasladada, posteriormente, hasta el hospital de San Carlos, donde -pese a los esfueros médicos- fallece. La víctima era de nacionalidad chilena y residente de la comuna de San Carlos”.
Ñuble a contrapelo del país
Al contrario de lo que se advierte en nuestra región, la sumatoria de asesinatos con o sin armas de fuego muestran un descenso en el plano nacional.
Entre enero y agosto de 2026, los homicidios consumados en el país registraron una caída acumulada del 17,2% respecto al mismo periodo de 2025 (117 víctimas menos). La participación de armas de fuego, ya venía mostrando un descenso progresivo (-7,3%) en el balance de 2025, patrón que ha mantenido su tendencia a la baja durante el presente año a medida que se redujo la cifra global de asesinatos.




