Señor Director:
En educación hablamos mucho de innovación, pero pocas veces contamos el trabajo que existe detrás de ella. En el Liceo Domingo Ortiz de Rozas de Coelemu incorporamos a la asignatura de Geografía una tecnología inmersiva y de código abierto conocida como AR Sandbox. Hasta donde sabemos, no es una herramienta habitual en establecimientos escolares. En nuestro caso, no llegó como parte de un gran proyecto ni con abundantes recursos.
Fue fruto de buscar, aprender, probar, equivocarnos y aprovechar los materiales disponibles. Como docente, el desafío fue transformar una idea en una herramienta al servicio de nuestros estudiantes.
El esfuerzo cobró sentido al descubrir sus posibilidades. La AR Sandbox permite construir y modificar relieves con las manos, visualizar curvas de nivel y representar fenómenos como inundaciones y escorrentías. Lo que antes explicábamos mediante mapas o conceptos, ahora puede ser observado y experimentado. Más que una tecnología, representa una forma distinta de enseñar, donde el estudiante participa, formula preguntas y construye respuestas. Esta experiencia demuestra que para innovar se necesita curiosidad, perseverancia y docentes dispuestos a intentarlo.
La innovación educativa no siempre llega en una caja; a veces comienza con una idea, los recursos que tenemos y la decisión de no conformarnos con enseñar siempre de la misma manera.
Cristóbal Nova
Profesor de Historia y Geografía




