La conmemoración del 248° aniversario del natalicio de Bernardo O’Higgins en Chillán Viejo volvió a poner a Ñuble en el centro de la agenda nacional. El desfile cívico-militar encabezado por el Presidente José Antonio Kast tuvo el carácter republicano que una fecha como esta merece y permitió reencontrarse con una parte esencial de nuestra historia. Sin embargo, una región no vive solamente de símbolos: también necesita respuestas concretas frente a sus problemas más urgentes.
La presencia presidencial constituía una oportunidad para escuchar compromisos respecto de las necesidades de Ñuble. Y aunque la jornada tuvo como eje el homenaje al Padre de la Patria, resulta legítimo que las autoridades y la ciudadanía esperaran anuncios en materias que hoy son particularmente sensibles.
Ñuble enfrenta una tasa de desempleo de 10,5%, la más alta del país, mientras el sector agrícola observa con preocupación el futuro de una actividad que sigue siendo fundamental para la economía regional. El cierre de la planta Iansa para la remolacha y la incertidumbre respecto a cultivos alimentarios son una señal que no puede ser ignorada.
A ello se suma la situación del nuevo Hospital Regional, una de las obras más esperadas por los habitantes de Ñuble. Su puesta en marcha continúa sin una fecha definida y persisten interrogantes respecto de los recursos necesarios para su funcionamiento y de la dotación que requerirá. Se trata de una infraestructura que no puede transformarse en un edificio terminado, pero sin capacidad operativa suficiente para responder a las necesidades de la población.
También están pendientes otros proyectos estratégicos, como el aeropuerto y las iniciativas destinadas a fortalecer la seguridad, el empleo y el desarrollo agrícola.
Si bien destacó el carácter republicano de la jornada y el inicio de las obras del embalse Zapallar, proyecto relevante para enfrentar la escasez hídrica y fortalecer el riego, sin duda, una señal positiva que debe complementarse con otras iniciativas de largo plazo, como La Punilla, la región necesita menos promesas circunstanciales y más certezas. El mejor homenaje a O’Higgins no consiste únicamente en recordar su legado, sino también en asumir la responsabilidad de construir un territorio con mayores oportunidades, infraestructura adecuada y servicios públicos capaces de responder a sus habitantes.
En su discurso, el Presidente llamó a pensar en la próxima generación. Ñuble comparte esa aspiración. Ahora corresponde que esa visión de futuro se traduzca en decisiones, recursos y obras concretas. La ceremonia terminó, pero las necesidades de la región permanecen.




