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Cuatro comunas de Ñuble aún esperan validar sus planes de reducción riesgo de desastres

Municipio San Carlos

Si bien Ñuble es una de las regiones a nivel nacional con mayor cumplimiento de comunas que cuenta con un Plan Comunal de Reducción del Riesgo de Desastres (PCRRD) actualizado, a nivel local, solo cuatro de las 21 comunas aún no cuenta con este instrumento validado, en un escenario marcado por crecidas de ríos, anegamientos, incendios forestales y otros eventos que han afectado a la región en el último año.

La información fue confirmada por la Corporación Ciudades, cuyo estudio basado en antecedentes obtenidos del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), arrojó que San Carlos, Ránquil, Quirihue y San Ignacio, aún tienen esta materia pendiente.

Del total de comunas del país, 127, es decir, 37% no disponen de este instrumento oficial, mientras que 218 comunas, equivalentes al 63%, poseen un PCRRD con decreto alcaldicio.

Las regiones del centro sur han presentado los mayores progresos en esta estrategia. Magallanes, La Araucanía, Maule, Metropolitana, Los Ríos y Ñuble tienen más del 80% de sus comunas con este documento vigente. En contraste, en las regiones del norte, 34 de 44 comunas (77%) todavía no cuentan con un plan con decreto municipal.

Un Plan Comunal de Reducción del Riesgo de Desastres es un instrumento destinado a fortalecer la prevención y preparación de los territorios frente a distintas amenazas. Son herramientas estratégicas que comprenden las fases de mitigación y preparación del ciclo del riesgo de desastres. Su propósito es disminuir las vulnerabilidades existentes y fortalecer las capacidades locales, considerando las principales amenazas y riesgos presentes en cada territorio.

El director ejecutivo de Corporación Ciudades y arquitecto, Martín Andrade, enfatizó que estos documentos adquieren relevancia en Chile al ser un país vulnerable al cambio climático.

“Es un país que debiese justamente estar muy avanzado no solo en la forma de reaccionar frente a hechos o desastres, sino que sobre todo a través de la reducción del riesgo y medidas preventivas”, sostuvo.

Los últimos sistemas frontales que dejaron 171 personas damnificadas y 312 viviendas con algún nivel de daño en la región de Ñuble han demostrado que el territorio es susceptible a eventos de la naturaleza, por lo que una preparación previa resulta indispensable para contrarrestar los impactos.

“La región de Ñuble frente a estos eventos extremos, de lluvia, remoción en masa y del calor, uno ve que han seguido incrementándose, hay múltiples factores, muchos de ellos exacerbados a través del cambio climático, que requieren justamente que estos planes de reducción de riesgo de desastre estén al día”, enfatizó.

Desde la Corporación Ciudad explicaron que parte de los atrasos que presentan los municipios se relacionaría con la multiplicidad de exigencias y responsabilidades que deben asumir, especialmente en el caso de las comunas más pequeñas y con menores recursos.

“Hay que entender también que los municipios, históricamente, cada vez que surge una ley se les traspasan más y más responsabilidades con los mismos equipos. En los municipios más pequeños, con menos recursos, a veces no tienen capacidades de poder estar al día en estas cosas. En ese sentido, por ejemplo, mirando también el lado positivo, hace dos años Senapred generó un fondo especial al que postularon algunas comunas de Chile. Eso permitió que se pudiera apoyar no solamente con recursos para que externos pudieran desarrollar los planes, sino que también con cierta capacidad técnica para acompañar en la generación de estos”, explicó.

Según el arquitecto, los PCRRD se deberían ir actualizando cada dos años y ser reemplazados cada cuatro. “Son planes que están pensados para ir en el ciclo también de las autoridades, por lo tanto, nuevamente, hay que tenerlos como un proceso continuo de aprendizaje”, dijo.

Además, precisó que no son documentos estáticos, es decir, pueden establecer un sistema de seguimiento para revisar indicadores, avances y medidas de mitigación.

San Carlos subsana documento

Si bien San Carlos, Ránquil, Quirihue y San Ignacio no cuentan con un Plan Comunal de Reducción del Riesgo de Desastres formalizado por decreto alcaldicio, todas se encuentran en vías de validar la estrategia, tras contratar una empresa consultora, mediante un proceso de licitación, para elaborar el documento.

Se trata de un proceso técnico que requiere la coordinación entre la empresa consultora, la Municipalidad y Senapred. Además, el plan debe estar articulado y ser coherente con los instrumentos de planificación comunal, como el Pladeco y el Plan Regulador Comunal (PRC).

Desde la Municipalidad de San Carlos informaron que la estrategia está elaborada, pero aún no ha sido validada, ya que se encuentra bajo corrección.

“El PCRRD se encuentra actualmente en proceso de subsanación de las observaciones realizadas por el Departamento Técnico de Senapred. La empresa consultora está trabajando en el levantamiento de estas observaciones, en coordinación con la Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) de la Municipalidad de San Carlos”, indicaron.

En el presente, detallaron que el PCRRD avanza conforme a los procedimientos establecidos para su revisión y posterior validación.

Una vez finalizado este proceso, el documento será remitido nuevamente a Senapred para una segunda revisión técnica, avanzando posteriormente hacia las etapas de validación correspondientes.

Para la elaboración del instrumento se destinaron $6.150.000, recursos provenientes de un programa de Gestión del Riesgo de Desastres de Senapred central.

La validación contempla primero una recomendación técnica de Senapred y posteriormente una votación favorable de los integrantes del Cogrid Comunal, instancia presidida por el alcalde y que será convocada especialmente para estos efectos.

Una vez validado por el Cogrid, se redactará el correspondiente decreto alcaldicio, que formalizará la herramienta y permitirá iniciar su implementación.

De acuerdo con los plazos actualmente previstos, se estima que a fines de septiembre o durante octubre San Carlos podría contar con el nuevo plan.

Tras los últimos temporales, San Carlos fue unas de las comunas con mayor afectación dentro de Ñuble debido a crecidas de ríos, anegamientos, interrupción de caminos y el colapso de fosas sépticas.

Desde la municipalidad están conscientes de los sectores críticos que reportan emergencias. De acuerdo con la experiencia, Las tomas de Cachapoal, Flor de Quihua, la ribera del río Ñuble y Villa Illinois, son más vulnerables debido principalmente a amenazas asociadas al desborde del río Ñuble y del estero Navotavo.

Asimismo, se ha descrito que los sectores del poniente de San Carlos, como Torrecillas, Diucalemu, Huaipemo, La Merced, Trapiche, Santa Amelia y Flor de Quihua, son vulnerables a los incendios forestales.

También se contempla sectores urbanos con amenaza de incendio estructural, 11 de Septiembre, Los Poetas y Lagos de Chile, entre otros.

Tras el diagnóstico, el principal objetivo del plan comunal es articular obras y acciones de mitigación que permitan reducir el riesgo ante eventos que puedan provocar pérdida de vidas, daños a la infraestructura pública o afectaciones a la comunidad.

Muchas de las medidas no solo están en el papel, sino también ya se han ejecutado cuando ocurren estos eventos.

“Aun cuando el PCRRD se encuentra en proceso de validación, la actual administración municipal, encabezada por el alcalde Rubén Méndez, ya ha ejecutado importantes acciones de mitigación”, destacaron.

Entre ellas se encuentran los trabajos de limpieza del estero Navotavo, que han contribuido a prevenir anegamientos e inundaciones por desbordes en el sector urbano, además de la ejecución de cortafuegos en zonas de interfaz para disminuir el riesgo de propagación de incendios forestales.

“De esta manera, el PCRRD permitirá ordenar, complementar y proyectar estas acciones dentro de una planificación comunal integral para la reducción del riesgo de desastres”, añadieron.

Ránquil supera dificultades

Al igual que San Carlos, la municipalidad de Ránquil también optó por contratar una consultora con recursos entregados por Senapred para elaborar el plan que se encuentra en su recta final.

El trabajo no ha estado exento de dificultades que han ralentizado el avance de la estrategia.

Según el alcalde Nicolás Torres, la primera consultora contratada no habría cumplido con lo pactado, dejando el trabajo incompleto, por lo que tuvo que retomarse y ahora están finalizando el documento para avanzar a la etapa de validación.

“Nosotros adjudicamos los dineros para hacer el plan y en este minuto se están afinando los detalles para luego aprobar este instrumento. Lo hicimos con recursos aprobados por el Senapred. Hay que distinguir entre el Plan de Emergencias y Desastre y el Plan de Reducción de Riesgos y Desastres. En el marco de este último, nosotros adjudicamos en 2025 unos recursos de Senapred para contratar una consultora, hicimos el proceso correspondiente, pero tuvimos que darle término al contrato anticipado por no cumplimiento. De ese modo nos quedó el plan a medias que ahora se está finalizando para poder darle validación. No obedece a otra cosa más que tropiezos de la consultora contratada”, explicó.

Recta final en Quirihue

Más avanzado se encuentra el municipio de Quirihue, cuyo instrumento de gestión del riesgo de desastre ya se encuentra aprobado por Senapred, por lo que esperan someter la iniciativa a la evaluación del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) presidido por el alcalde Eduardo Redlich.

En ese contexto, la autoridad reconoció que el municipio ha arrastrado deudas con sus instrumentos de planificación, por lo que durante su administración se han hecho gestiones tendientes a renovar estas herramientas.

“Dentro de los todos los instrumentos de planificación, no había ninguno actualizado en Quirihue. Tuvimos que pedir ampliación por el Pladeco, que llevaba dos años vencido, el plan regulador más de 12 años, por lo que estamos trabajando con el Gobierno Regional y el Minvu. El instrumento de gestión de Riesgo y Desastre no existía en el municipio, por lo tanto, el año pasado comenzamos a trabajar junto con Senapred”, dijo.

El trabajo destinado al Plan Comunal de Reducción del Riesgo de Desastres se encuentra en la recta final.

“Durante el año tuvimos que hacer la licitación de servicios profesionales para llevar a cabo este plan de trabajo, muy necesario para la comuna. Al día de hoy está aprobado por Senapred y falta el último tramo administrativo, que es llevarlo al Cogrid para que sea aceptado por sus integrantes. Luego se levanta el acta de aprobación, se decreta a través del municipio y se envía nuevamente a Senapred como terminado y finalizado. Nosotros tenemos el Cogrid el 18, por lo tanto, pretendemos que en las próximas semanas esté aprobado y publicado en nuestra plataforma”, detalló el alcalde.

Para la elaboración del PCRRD, se han ejecutado talleres de trabajo en Quirihue, donde se han proyectado acciones para los dos años de duración de ese instrumento, que ha descrito 11 amenazas en la comuna, entre ellas, los accidentes de tránsito, escasez hídrica, vientos fuertes, incendios estructurales y forestales, inundaciones e interrupción del suministro eléctrico, microbasurales, remoción en masa, sismo y sombra de cobertura satelital.

San Ignacio busca validar plan

Desde la municipalidad de San Ignacio están conscientes de las vulnerabilidades de su territorio, por lo que están preocupados de sacar adelante una estrategia que permita proteger a su población. Si bien ya cuentan con un trabajo en esta materia, reconocen algunas dificultades que ha enfrentado la consultora, a cargo del PCRRD, lo que han ralentizado los avances.

El alcalde de San Ignacio, Patricio Suazo, reconoció que se encuentra en proceso de resolver las observaciones para conseguir la validación.

“Hay una consultora a cargo del trabajo, todo eso se hizo. Senapred efectuó observaciones y estamos en proceso de subsanarlas. La consultoría que se adjudicó, no trabajó de buena forma y el trabajo no quedó bueno. En el fondo, no fueron prolijos con los antecedentes, lo que reflejó falta de profesionalismo. Hay que recuperar gran parte de ese trabajo para que pueda validarse por Senapred”, admitió.

Dentro del diagnóstico municipal aparecen los anegamientos como una de las principales amenazas para determinados sectores de la comuna. La autoridad explicó que existen zonas que históricamente presentan problemas cada vez que se registran precipitaciones prolongadas.

“La gente compró terrenos y construyeron casas que están en el bajo y se inundan de inmediato tras dos días de lluvia, por lo que tenemos que acudir en ayuda junto con bomberos”, comentó.

Uno de los sectores identificados es “La Laguna”, donde cuatro familias se ven afectadas frecuentemente por estas situaciones y requieren apoyo durante las emergencias.

En ese sentido, el alcalde advirtió que la falta de mantención de algunos cursos de agua y canales puede generar obstrucciones, acumulación de basura y problemas de conectividad cuando aumentan los caudales.

“Nosotros estamos en contacto permanente con la Junta de Vigilancia, por los anegamientos, porque no se hace una mantención adecuada. A causa de esos problemas perdemos la conectividad, porque los canales no están limpios, están arrastrando basura y se hacen tacos. Nosotros hemos sacado fotos, las hemos enviado a los canalistas, porque también le llegan medios para hacer ese trabajo. Además, les contribuimos con maquinaria municipal”, explicó.

Otra de las preocupaciones para San Ignacio corresponde a los incendios forestales, especialmente por la cercanía entre viviendas y predios agrícolas o terrenos con abundante vegetación.

“Nos preocupa el ámbito forestal que tengan los cortafuegos ejecutados. En este sentido, también Conaf nos ha apoyado harto. El sector Vega Honda, por dos años continuos, ha estado dando problemas con los incendios forestales. En San Miguel y el sector céntrico de San Ignacio, hay unos sitios sin intervenir que los tiene una constructora. Siempre estamos pendientes de que realicen el cortafuego y el corte de maleza que crece mucho, y sobre todo, este año, con todo lo que ha caído de agua va a estar bien complicado por lo matorrales”, advirtió.

En materia preventiva, el municipio destaca el trabajo coordinado con Conaf, organismo que ha apoyado la ejecución de cortafuegos, mientras que empresas como Copelec y Frontel también desarrollan labores destinadas a disminuir riesgos asociados a la vegetación y sus instalaciones.

Guía metodológica

La académica del Departamento de Geografía de la Universidad de Concepción y directora del Grupo de Investigación Multiamenazas Biobío, Dra. Edilia Jaque Castillo, destacó la importancia de los Planes Comunales de Reducción del Riesgo de Desastres como herramientas fundamentales para avanzar desde una lógica centrada en la respuesta ante emergencias hacia una gestión preventiva del territorio.

La especialista explicó que, históricamente, Chile no contó con instrumentos específicos orientados a reducir el riesgo de desastres. En ese contexto, señaló que los planes reguladores abordaban principalmente el estudio de las amenazas con el objetivo de definir usos de suelo, pero no necesariamente para disminuir las condiciones de riesgo existentes.

“No existían instrumentos orientados a reducir el riesgo en Chile. Solamente el plan regulador que hacía el estudio de la amenaza, pero con un objetivo que no era reducir el riesgo, sino definir zonas de uso de suelo. Hubo mucho tiempo en que se decía: el plan regulador tiene la culpa de que aquí haya habido un desastre”, señaló.

A su juicio, los PCRRD permiten abordar de manera más integral las condiciones que pueden transformar una amenaza natural en un desastre. Para ello, explicó, es necesario conocer las presentes en cada territorio y evaluar las condiciones de vulnerabilidad de la población. La planificación permite identificar medidas concretas para proteger a las comunidades expuestas.

“Si hay mucha gente que vive en el borde del río, ¿qué hacemos para que esa gente pueda evacuar, por ejemplo? O si esa gente está ahí de manera informal, ¿cómo hacemos para buscarle un lugar que sea más seguro?, identificar zonas de evacuación en el caso de incendio, en el caso de remociones en masa, limpiar las quebradas, etc., hacer un plan de acción”, ejemplificó.

Pese a valorar la existencia de estos instrumentos, la docente advirtió que aún existen desafíos para garantizar que los planes comunales sean construidos sobre información técnica adecuada y comparable.

“Creo que es un excelente instrumento, que hay que revisar, que hay que desarrollar, pero que quizás lo que falta hoy día es una guía metodológica para la construcción de estos instrumentos, porque hoy día solo dicen lo que tienen que tener. Porque si tienen un mapa de amenaza, bueno, pueden poner cualquiera. Si usted revisa el de Chillán, por ejemplo, usó las del Prich, no digo que sean malas o buenas, digo que no están hechas con los métodos adecuados para informar la amenaza”, dijo.

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