Señor Director:
Durante años, muchas organizaciones entendieron la sostenibilidad como una respuesta a las exigencias regulatorias o una herramienta para fortalecer su imagen corporativa. Esa mirada, aunque necesaria en su momento, hoy resulta insuficiente.
En la actualidad, empresas de distintos sectores productivos mantienen una conversación que se repite con frecuencia: la sostenibilidad ya no se entiende solo como una obligación, sino como una oportunidad para innovar, mejorar la eficiencia y fortalecer la competitividad.
Iniciativas orientadas a optimizar el uso del agua, incorporar tecnologías digitales, reducir residuos o mejorar procesos operacionales no solo generan beneficios ambientales, sino que también disminuyen costos, reducen riesgos y crean nuevas oportunidades de desarrollo.
Ese cambio de paradigma representa un desafío para la ingeniería. Ya no basta con diseñar soluciones técnicamente viables; debemos desarrollar propuestas que integren productividad, innovación y sostenibilidad desde su concepción.
Las universidades tenemos la responsabilidad de formar profesionales capaces de liderar esa transformación. Ingenieros que comprendan que la sostenibilidad no es una disciplina aislada ni una tendencia pasajera, sino un criterio que debe orientar cada decisión técnica, económica y estratégica.
La sostenibilidad dejó de ser un costo, porque hoy genera valor. Las organizaciones que la incorporen como parte de su estrategia no solo estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno cada vez más exigente, sino que también liderarán la innovación y el desarrollo sostenible de nuestros territorios.
Dr. Ricardo Saavedra Concha
Acad. Vinculación con el Medio USS




