Cansados de la delincuencia y las incivilidades, vecinos de las inmediaciones de la ribera norte del estero Las Toscas solicitaron medidas para resguardar el barrio.
En respuesta a la demanda vecinal, la Municipalidad de Chillán anunció en las últimas semanas el retiro de un puente en mal estado en calle Rosas, que conecta la calle Purén y avenida Collín, además de cierres perimetrales en algunos tramos del estero, entre O’Higgins y Carrera, para impedir el acceso de quienes cometen actos reprochables.
Las medidas fueron definidas tras inspecciones a terreno y peticiones canalizadas a través del concejo municipal por la Junta de Vecinos de La Victoria centro, que vive con temor por los robos que sería facilitados por la existencia de esta estructura peatonal que sería “vía de escape” para los ladrones en dirección hacia el estero.
Conocidas estas intervenciones en redes sociales las opiniones de los chillanejos fueron diversas. Si bien algunos respaldaron la determinación, otros cuestionaron que se opte por restringir espacios públicos en lugar de avanzar en una recuperación integral del lugar que ha sido blanco de robos.
A través de Instagram, Claudia Lara aplaudió la medida, aunque fue partidaria de acciones radicales.
“Hace 25 años, cuando se planteó el parque durante uno de los mandatos de Bernucci, muchos vecinos del sector nos opusimos a él, pues teníamos claro en lo que se transformaría. Deberían pensar en cerrarlo completo o de una vez taparlo”, expresó.
En contraposición, para Rodrigo Villa Reyes, la delincuencia ganó esa batalla específica. “¿Por qué la delincuencia debe ganar estos terrenos en vez de que el municipio se haga cargo y haga mejoras de iluminación, ornato, cámaras, etc?”, escribió.
En la misma línea Gonzalo González manifestó la necesidad de una mayor intervención policial para restar espacios a los antisociales. “La intersección de O’Higgins con Collín requiere de una patrulla fija y controles de identidad, ya que es foco de drogadictos, okupas y delincuencia”, dijo.
Ante el debate ciudadano, el alcalde de Chillán, Camilo Benavente, reconoció que estas medidas no resuelven el problema de raíz, pero sí contribuyen a mitigar oportunidades para la comisión de delitos. Si bien aseguró que la municipalidad colabora en esta materia, alertó a otras instituciones encargadas de la seguridad a reforzar su presencia y a liderar una estrategia más focalizada.
“En realidad, los temas de seguridad no son responsabilidad de la municipalidad. Cuando hay situaciones de incivilidades, algunas más violentas, los responsables son otras instituciones. Nosotros lo que hacemos es tratar de mitigar algunas condiciones. No tenemos equipo de seguridad que vaya a ver a los drogadictos que se instalan todos los días en el puente de Collín con Av. O’Higgins. Cada vez que hemos ido, nos han tratado mal, incluso han agredido a nuestros inspectores (…) Esperemos que tanto Carabineros como las otras instituciones que están dedicadas a la seguridad, puedan hacer una labor más dura”, sostuvo.
La autoridad fue categórica respecto de la posibilidad de ejecutar nuevas obras en el lugar, mientras persistan los problemas de seguridad.
“Mientras eso no se solucione, que no es nuestra responsabilidad, nosotros no vamos a pensar en ningún proyecto de mejoramiento”, aseveró.
Para la autoridad, las medidas anunciadas no limitan el acceso o perjudican el fin recreativo del estero Las Toscas. “Lo que pasa es que son 30 metros de un lugar que tiene 2.000 metros de área verde. Al final es marginal, porque para allá queda abierto. O sea, es el 1% del proyecto. De ningún modo, de ninguna manera afecta”, precisó.
Recuperación del lugar
La discusión, sin embargo, va más allá del retiro del puente o la instalación de cierres. Especialistas y concejales planten que el estero Las Toscas constituye una oportunidad para generar un espacio público de mayor calidad y que las medidas de seguridad deben formar parte de una estrategia de recuperación.
Incluso instrumentos de planificación urbana como el Plan Regulador Intercomunal Chillán-Chillán Viejo (Prich) han reconocido su valor.
El presidente del Colegio de Arquitectos, Sebastián Fredes, cuestionó que durante las diferentes administraciones municipales no se haya desarrollado una política de gestión que permitiera revitalizar y mantener su uso.
“El problema es que en la política de corto plazo no está la reposición del puente. Nadie se hizo responsable y solamente estamos hablando de una política pública más, diseñada hace muchos años. No hubo una política de cómo revitalizar ese espacio. El problema es que el espacio que se creó, no se pensó en qué se tenía que cambiar en 20 años más. Su falla es que se hizo esta cota del espacio público hacia abajo, se diferencia la escala. Entonces, es fácil para la gente en esta situación de calle tomarse el lugar. A diferencia del borde de Santiago”, manifestó.
Esta situación, aseveró el profesional, no ha permitido el despegue o la reactivación del entorno. “Por eso mismo todos los proyectos comunitarios que se han hecho alrededor, han fracasado, por ejemplo, cuando intentaron colocar estos puestos de artesanía, no funcionaron, porque pasa lo mismo”, comentó.
Fredes sostuvo que la problemática también debe abordarse desde una perspectiva de planificación urbana, planteando que el borde del estero podría convertirse en un eje capaz de conectar distintos sectores de Chillán, incorporando eventualmente comercio, viviendas y nuevos espacios de uso público.
“Si tenemos un río que conecta todo el borde, una línea de Chillán, por dentro, podría tener ese borde locales comerciales, nuevos departamentos, una nueva densificación de la ciudad, porque si uno ve el norte y el sur de Chillán, este espacio público daña mucho y baja el valor con este sector”, dijo.
Consecuencias y no las causas
El arquitecto chillanejo, Claudio Martínez, advirtió que las medidas anunciadas están dirigidas principalmente a las consecuencias y no a las causas del problema.
“Se habla que hay incivilidades, de problemas de seguridad, y bueno, parte de eso, en teoría, ese puente, que está en condición de ruina, es por falta de conservación. Probablemente lo que está haciendo es ir a las consecuencias, no a las causas, porque al terminar con el puente también se genera un callejón sin salida que puede aumentar la inseguridad”, alertó.
Para Martínez, el retiro del puente debería entenderse como una medida transitoria y no como el destino definitivo del sector.
“Se podría haber restaurado el puente, pero evidentemente que las medidas que anuncia el alcalde y su departamento de seguridad, deben ser interpretadas como medidas transitorias en tanto que se elabore un proyecto de recuperación definitiva de este lugar. Porque no podemos pensar que eso fuera definitivo, significa que nos rendimos frente a un problema”, sostuvo.
El urbanista recordó que el lugar ya fue objeto de iniciativas de recuperación, pero que estas no estuvieron acompañadas de un modelo de gestión capaz de asegurar su utilización permanente.
“Se hizo una inversión, había una cierta idea, pero nunca se asoció a un plan de gestión efectivo que cautelara, por un lado, la seguridad y, por otro lado, incentivara el uso. Hoy día se están pagando las consecuencias”, reconoció.
En ese contexto, planteó que el estero Las Toscas merece una intervención mayor que incentive su uso con fines recreativos y turísticos. Por ello, exploró diferentes fórmulas.
“El estero de Las Toscas es una tremenda oportunidad para la ciudad. Eventualmente un pulmón verde, incluso acuático, porque la diferencia de cota entre las avenidas Brasil y Argentina es muy poca, por lo tanto, no es un sueño imposible pensar que podría ser incluso un pulmón verde navegable como lo han planteado muchas iniciativas”, destacó.
“Se pueden hacer pequeños tranques entre comillas y puede quedar al nivel de las veredas, transformar el estero en una laguna. O sea, sería un escenario ideal, y creo que pocas ciudades en Chile tienen esa oportunidad, que atraviesa toda la ciudad. El día de mañana si eso existiera, se podría incentivar la utilización de una especie de borde río a la chillaneja. O sea, restaurantes, casas, comercio, un paseo en definitiva”, valoró.
En este escenario, el profesional mencionó que la administración privada podría ser una opción una vez zanjadas las etapas claves de un proyecto dirigido. “También podría ser un espacio concesionado. O sea, hay que explorar fórmulas para recuperar ese espacio, en definitiva. Aprovechar la oportunidad que tiene un enorme valor estratégico y real si es que se hiciera un diseño y un modelo de gestión que incentive el uso de la gente. No es un lecho de río muy caudaloso, por lo tanto, tampoco representa un peligro”, subrayó.
Intervención multisectorial
Desde el Concejo Municipal también existe coincidencia en que el retiro del puente y los cierres perimetrales pueden contribuir a mejorar las condiciones de seguridad, aunque no serían suficientes por sí solos.
El concejal Cristian Jara recordó que anteriormente se instaló en el sector un pueblito artesanal que terminó abandonado y sostuvo que el espacio tenía potencial turístico debido a su ubicación estratégica.
“En administraciones pasadas se creó un pueblito artesanal y era bonito, pero después quedó abandonado y no se potenció adecuadamente mediante la publicidad. No llegaba la gente. Era un lugar estratégico y turístico, para la gente que no ingresaba al centro de Chillán. Se pudo haber entregado estacionamientos gratuitos a los turistas”, expuso
A su juicio, la recuperación del estero requiere una intervención conjunta de distintas instituciones.
“Es un llamado que se tiene que hacer a todas las autoridades, porque no es solo materia del municipio. Aquí es materia de Salud, de Bienes Nacionales, de la Delegación Presidencial, etc. Aquí debieran sentarse en una mesa de trabajo las autoridades pertinentes para que no recaiga la responsabilidad solo en una autoridad”, comentó.
Apuntó a mayor iluminación, vigilancia policial e instalación cámaras y mantención de áreas verdes.
“Se debe recuperar este espacio, porque áreas seguras significa vecinos tranquilos. Este lugar tiene una zona residencial, donde los vecinos a las 19.00 horas están encerrados en sus casas por temor a que les pase algo”, enfatizó.
La concejala Débora Fernández también valoró las medidas adoptadas a partir de la solicitud de los vecinos, aunque enfatizó que el retiro del puente no puede ser considerado una solución definitiva.
“La medida va a ayudar bastante, además que es una solicitud vecinal. Por lo tanto, esto no fue una respuesta azarosa, sino que fue una medida en conjunto. Creo que es muy importante, que sí va a ayudar, pero el retiro del puente no lo es todo. Hoy es necesario que permanezca una vigilancia continua, que se mejore la luminosidad del sector, que los árboles puedan permanecer con la poda como corresponde, porque finalmente la seguridad no la lleva solamente un área o un puente, sino que son distintos frentes que tenemos que ir viendo. Además, hemos visto en otras oportunidades que los rucos han sido retirados y a las horas después vuelven a estar instalados. Entonces, un trabajo que se necesita sea permanente”, recalcó.
Agregó que el desafío es recuperar el espacio para el uso de la comunidad, incorporando eventualmente mobiliario, juegos infantiles, zonas de descanso y condiciones que permitan desarrollar actividades durante distintas épocas del año.
“Que nosotros mejoremos el estado de las áreas verdes, que podamos poner a lo mejor juegos para los niños. Vemos una población mayor importante también en el sector, por lo tanto, también asientos que sean cómodos para ellos, que tengan techo, porque en esta época no vamos a ir a una plaza si nos vamos a estar mojando. Entonces lo mismo nos pasa muchas veces en el verano con el gran sol que tenemos. Tal vez se puedan llevar también emprendedores a ese lugar”, planteó.




