Bajo el lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, entre el 1 y el 7 de agosto se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, instancia que invita a reconocer los beneficios de esta práctica y a fortalecer las condiciones que permiten iniciarla y mantenerla en el tiempo, relevando a su vez, el apoyo que las instituciones de salud brindan a mujeres y recién nacidos.
Se trata de una de las intervenciones más efectivas para proteger la salud y favorecer el desarrollo infantil. Por ello, el Ministerio de Salud y la OMS recomiendan que sea exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continúe, junto con la alimentación complementaria, hasta los dos años o más.
La Directora (s) del Servicio de Salud Ñuble, Marianela Sandoval Bustos, destacó que el acompañamiento comienza durante el embarazo y continúa en las distintas etapas de la lactancia, mediante la coordinación de hospitales y establecimientos de Atención Primaria. “A diciembre de 2025 se registró en Ñuble un 56% de adherencia a la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Para fomentar el incremento de este porcentaje, en nuestra Red se desarrollan talleres prenatales y postnatales, consejerías, consultas de seguimiento y otras acciones para proteger la lactancia y resolver oportunamente las dificultades. Este proceso también requiere el apoyo de las familias, los equipos de salud, los lugares de trabajo y la comunidad. Nuestro llamado es a acompañar sin juzgar, respetar las decisiones de cada mujer y generar espacios protegidos para amamantar”, señaló.
En nuestra red asistencial, durante el 2025 se realizaron 7.422 consultas de lactancia materna a niños y niñas 3.777 menores de dos años, 470 consejerías a mujeres gestantes y 1.960 consejerías a mujeres posterior al parto.
Beneficio mutuo
La leche materna entrega durante los primeros seis meses todos los nutrientes, agua y energía que el lactante necesita; se adapta a sus requerimientos a medida que crece y contiene anticuerpos y componentes que ayudan a protegerlo frente a enfermedades.
La nutricionista y Encargada de la Estrategia de Lactancia Materna del SSÑ, Ximena Osorio Garrido, explicó que esta práctica disminuye el riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales, otitis y hospitalizaciones; favorece el sistema inmunológico, el crecimiento cerebral, la salud oral y el desarrollo cognitivo y emocional; y reduce a largo plazo el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. En las madres, favorece la contracción del útero, disminuye las hemorragias postparto, contribuye a una recuperación más rápida y reduce el riesgo futuro de cáncer de mama y ovario, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
“El contacto piel con piel, la mirada, la cercanía física y la respuesta oportuna a las necesidades del bebé fortalecen el apego seguro, favorecen su desarrollo socioemocional y constituyen un factor protector para su salud mental y bienestar futuro”, añadió la profesional.




