Tras dos semanas marcadas por sucesivos sistemas frontales, las autoridades realizaron un balance del impacto que dejaron las intensas precipitaciones y los episodios de viento en la Región de Ñuble. Si bien destacaron el despliegue coordinado de los organismos de emergencia y el trabajo preventivo desarrollado previamente, reconocieron que las lluvias persistentes evidenciaron importantes desafíos, especialmente en materia de infraestructura sanitaria y exposición de viviendas a distintos riesgos.
De acuerdo con el último informe de Senapred de este sábado, el número de personas afectadas ascendió a 6.465. El delegado presidencial regional de Ñuble, Diego Sepúlveda, explicó que “si bien la cifra puede parecer elevada, es importante señalar que, en su mayoría, corresponde a afectaciones derivadas de interrupciones de Servicios Sanitarios Rurales (SSR), colapso de fosas sépticas y daños menores en viviendas. Como Gobierno, vamos a seguir desplegados en terreno, trabajando junto a los municipios para evaluar cada caso y coordinar las ayudas”, señaló.
Agregó que todas las afectaciones están siendo abordadas mediante recursos de emergencia y servicios contratados por las respectivas delegaciones presidenciales.
Daños y comunas más afectadas
El director regional (s) del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Cristian Matus, indicó que durante las últimas dos semanas la Región de Ñuble ha enfrentado sistemas frontales sucesivos que mantuvieron precipitaciones persistentes y episodios de viento moderado a fuerte, situación que motivó a mantener la Alerta Amarilla Regional.
“El balance regional registra 171 personas damnificadas, 312 viviendas con algún nivel de daño, de las cuales 49 presentan daño mayor y cuatro resultaron destruidas. Asimismo, se encuentran gestionadas cinco viviendas de emergencia, cifra que podría variar conforme continúan las evaluaciones en terreno. Reforzar que esta cifra es dinámica y que se mantiene en constante evaluación”, informó.
Las comunas con mayor afectación corresponden a San Carlos, Ñiquén, Coihueco, San Fabián, Coelemu, Trehuaco y Cobquecura, donde se registraron anegamientos, interrupciones de los Servicios Sanitarios Rurales, colapso de fosas sépticas y daños en infraestructura habitacional y vial.
Matus explicó que la persistencia de las lluvias saturó los suelos y los sistemas sanitarios rurales, mientras que el viento provocó caída de árboles y postes del tendido eléctrico, generando cortes de suministro y problemas de conectividad, lo que requirió un mayor despliegue de los equipos de emergencia y una coordinación permanente entre todos los organismos que componen del Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres en la región.
Respecto del uso de albergues, precisó que ha sido acotado, ya que en la mayoría de los casos las familias han sido acogidas por redes familiares o mediante apoyo coordinado por los municipios. No obstante, la región mantiene disponibles 58 albergues para responder ante nuevas emergencias.
Las primeras ayudas se activaron desde el principio y fueron coordinadas entre municipios, Senapred y las delegaciones presidenciales, con apoyo del Ejército en las labores logísticas, priorizando las necesidades levantadas por los equipos municipales en terreno. Entre los elementos distribuidos se encuentran kits de alimentación, higiene y aseo, agua para consumo, kits de reparación de techumbres, carbón, film plástico y sacos de defensa fluvial para la protección de viviendas e infraestructura.
En paralelo, las delegaciones presidenciales gestionaron la contratación de maquinaria pesada, camiones limpia fosas, camiones aljibe para abastecimiento de agua potable y un camión vactor destinado al despeje de sectores afectados por anegamientos.
Punilla e Itata
En la provincia de Punilla, a la fecha se registran más de 1.400 personas afectadas, 83 damnificados y 158 viviendas con daños, de las cuales 136 presentan daños menores, 19 daños mayores y tres resultaron destruidas, según informó la Delegación Presidencial Provincial de Punilla
“Las mayores afectaciones se concentraron en San Carlos y Coihueco, debido a crecidas de ríos, anegamientos, interrupción de caminos y el colapso de fosas sépticas. También se registraron daños importantes en San Fabián, donde una vivienda fue destruida en el sector Pichinal y se instaló una vivienda de emergencia, y en Ñiquén, con daños en viviendas y problemas de conectividad”, indicó el delegado Cristóbal Jardúa.
Además, detalló que se han aplicado 230 Fichas Básicas de Emergencia (FIBE), de las cuales 220 ya están finalizadas, con el objetivo de identificar las necesidades de las familias y canalizar las ayudas correspondientes.
Mientras que, en la provincia de Itata, el delegado Tomás Landaeta, sostuvo que las principales afectaciones correspondieron a anegamientos, daños menores y voladuras de techumbres, además de la caída de árboles y deterioro de caminos rurales, lo que impactó la conectividad en diversas comunas.
En materia de servicios básicos, los cortes de energía afectaron especialmente a Cobquecura y Quirihue, donde algunos sectores permanecieron hasta cinco días sin suministro. Asimismo, los daños en Sistemas Sanitarios Rurales obligaron a implementar medidas de emergencia, como el abastecimiento de agua mediante camiones aljibe y la limpieza de fosas, principalmente en Coelemu, Trehuaco, Ránquil y Portezuelo. En el ámbito habitacional, se gestionó e instaló una vivienda de emergencia para una familia de Cobquecura.
De acuerdo al seremi de Energía, Cristian Jaque, cerca de 27 mil clientes llegaron a estar sin suministro eléctrico durante el momento de mayor impacto del reciente sistema frontal en Ñuble. Las comunas con mayores problemas fueron El Carmen y Cobquecura, debido a la prolongada interrupción del suministro en diversos sectores, especialmente en zonas rurales aisladas, donde las labores de reposición enfrentaron mayores dificultades logísticas.
La mayoría de las interrupciones del servicio eléctrico estuvieron asociadas a la caída de ramas y árboles sobre la infraestructura de distribución. A ello se sumaron daños ocasionados por accidentes de tránsito que afectaron postes y redes eléctricas, generando nuevas interrupciones en algunos sectores de la región.
Prevención y desafíos
Consultado sobre la respuesta regional frente a estos eventos, el director regional (s) de Senapred sostuvo que más que hablar de una región que “resistió” el sistema frontal, corresponde destacar el trabajo preventivo desarrollado en el último tiempo.
“La reducción del riesgo de desastres es una responsabilidad compartida y en ese contexto, los 21 municipios de Ñuble participaron activamente del Programa Invierno 2026, fortaleciendo la coordinación, identificando puntos críticos, planificando medidas preventivas y focalizando el monitoreo en los sectores de mayor riesgo. Por lo anterior, no diríamos que la región “resistió” sino que hubo un trabajo efectivo en el ámbito preventivo que se ha desarrollado en el tiempo por las distintas instituciones”, señaló Matus.
“Sin perjuicio de ello, cada emergencia presenta características distintas, por lo que la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) es un proceso permanente que considera acciones de mitigación, preparación, respuesta y recuperación. Cuando un evento alcanza una mayor magnitud, como en esta oportunidad, resulta fundamental contar con una respuesta oportuna y coordinada entre municipios, servicios públicos, el sector privado y todos los organismos que integran el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres”, agregó.
Sin embargo, advirtió que las principales brechas continúan relacionadas con la exposición de viviendas e infraestructura a distintas amenazas, situación que queda en evidencia durante eventos meteorológicos de mayor intensidad.
Por ello, afirmó que resulta necesario seguir avanzando en planificación territorial y en medidas permanentes de reducción del riesgo, con una mirada de largo plazo que permita proteger a las personas, sus bienes y su entorno.
En el ámbito habitacional, se gestionó una vivienda de emergencia para una familia de Cobquecura y, a través de Senapred, se distribuyeron ayudas de primera necesidad, entre ellas kits de alimentación, higiene y aseo, carbón, camas, bidones de agua, bobinas plásticas y raciones de alimento, de acuerdo con las necesidades levantadas por los municipios.
Voladuras de techos
Una familia del sector Minas del Prado, en Coihueco, sufrió la caída de un árbol de Acacio de gran tamaño sobre su vivienda debido a los fuertes vientos.
“Eso fue el 16 de julio, a las 11.00 AM, yo estaba adentro y mi hijo estaba afuera cortando otro árbol que se había caído en la calle, cuando sentimos el puro cohetazo arriba del techo. Gracias a Dios no nos pasó nada”, recordó Yolanda Sepúlveda.
El impacto destruyó parte importante de la techumbre. Según explicó, las planchas de zinc quedaron dobladas y el caballete se rompió, provocando filtraciones que hoy mantienen en riesgo el resto de la vivienda.
“Quedaron todas las latas dobladas, el caballete se rompió y, a causa de eso, ahora se está filtrando el agua para todas las otras piezas”, señaló.
La vecina aseguró que, pese a que funcionarios municipales concurrieron al lugar, la familia ya había retirado por sus propios medios el árbol con ayuda de vecinos.
“No nos ayudaron, tampoco nos han ofrecido ayuda para reponer las planchas del techo y eso no me parece justo. Cuando llegaron los funcionarios ya mi hijo, mi pareja y un vecino teníamos todo sacado, ellos se subieron y empezaron a clavar, tratando de arreglar lo que más se podía”, manifestó.
“Solamente vino una asistente social a hacer la ficha FIBE y no sé en qué quedará eso”, agregó.
En la vivienda habitan seis personas, entre ellas un adulto mayor con problemas de salud y dos menores de edad con trastorno del espectro autista, situación que aumenta la preocupación de la familia ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
Ese mismo 16 julio, el temporal también causó daños en la vivienda de Marta Urra, residente de Minas de Prado. “Eso fue muy terrible, hubo mucho estruendo. El techado de donde poníamos el vehículo era largo y el viento lo levantó como si fuera una pluma. Lo trasladó por arriba de la casa y lo dejó al lado del vecino, todo el tendal. Gracias a Dios no había nadie por ahí, o si no habría sido una desgracia”, señaló.
“También se voló un par de latas del dormitorio, pero después mi nieto subió y lo apernó. Se voló el panel solar, la campana de la cocina y los tubos de la cocina”, contó.
Señaló que días después de la emergencia recibió la visita de una asistente social, quien realizó la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) para evaluar la situación de la familia.
Reconoce que mientras esperan una respuesta, no tienen posibilidades de asumir las reparaciones por cuenta propia. “Para nosotros es bastante difícil poder hacer ese arreglo ahora porque ha estado lloviendo, pero el tema es que mi marido está muy enfermo, está en cama. La jubilación es para comer nomás y los medicamentos. Mi marido tiene que comprar un medicamento que le cuesta 132.000 pesos la caja. Es para el corazón y él tiene que tenerla sí o sí “, afirmó.
La principal inquietud de la familia es enfrentar un nuevo sistema frontal sin haber podido reparar completamente la vivienda. “Para las próximas lluvias quedamos a la misericordia de Dios porque aquí no hay nada más que hacer. Doy gracias a Dios porque al menos a nosotros no nos pasó nada, en comparación con lo que se ha visto en otros lugares. Esperar que se arregle el tiempo para poder ver qué hacer”, expresó Urra.
Colapso de alcantarillas
Los habitantes de Villa Los Jardines, en la comuna de San Carlos, vivieron serios problemas de anegamientos durante el reciente sistema frontal. Aunque las viviendas no resultaron inundadas, los vecinos denuncian que el colapso de canales y alcantarillas dejó gran parte del sector bajo el agua y acusan que un canal sin mantención ha agravado el problema durante años.
La presidenta de la Junta de Vecinos de Villa Los Jardines, Luz Villarroel, explicó que la emergencia comenzó durante la madrugada del miércoles 15 de julio y se extendió por varios días.
“Tuvimos una inundación. Comenzó la madrugada del miércoles 15 de julio. Así estuvimos el jueves, viernes y sábado, cuando trajeron un camión Vactor desde la Delegación para desaguar los canales y alcantarillas”, relató.
La dirigenta destacó que, además del apoyo de la Delegación Presidencial, equipos municipales realizaron labores para limpiar y destapar el sistema de alcantarillado con el objetivo de evitar nuevas emergencias ante el pronóstico de más precipitaciones.
Según Villarroel, la intensa lluvia provocó una importante acumulación de agua, especialmente en las principales vías del sector. Aseguró que el principal origen del problema es un canal ubicado en un predio particular que, según denuncia, no ha recibido la mantención necesaria pese a las reiteradas solicitudes de la comunidad.
“Hay un predio que tiene un canal y los dueños no lo han limpiado realmente. Desde hace años se está pidiendo que limpien el canal, que saquen la basura y que traten de despejarlo, y no lo han hecho. De ahí empiezan siempre las inundaciones”, sostuvo.
Añadió que el desborde del Canal Ranchillo, ubicado junto a la villa, terminó agravando la situación.
“Tenemos un canal hacia el norte y otro al costado, que se llama Canal Ranchillo, y ese canal se rebosó de agua y se llenó para acá, para la villa de nosotros”, explicó.




