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Cifras de victimización en Ñuble

Municipio

Los resultados de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2025 dejan una conclusión que merece un análisis sereno: Ñuble continúa siendo una de las regiones con menor victimización por delitos violentos del país, pero ello no ha sido suficiente para disminuir de manera significativa la sensación de inseguridad entre sus habitantes.

Las cifras objetivas son positivas. La victimización de hogares por delitos violentos alcanzó un 4,7%, muy por debajo del promedio nacional de 7,9%, mientras que la proporción de personas víctimas de este tipo de ilícitos llegó al 3,1%, frente al 5,2% registrado a nivel país. Son indicadores que reflejan que la región mantiene una realidad comparativamente más favorable que gran parte del territorio nacional y que las estrategias preventivas, junto con las características propias de Ñuble, han permitido contener el avance de la violencia.

Sin embargo, la percepción ciudadana dibuja un escenario muy distinto. Casi la mitad de los habitantes de la región cree que podría ser víctima de un delito durante el próximo año y más de tres cuartas partes consideran que la delincuencia ha aumentado en su comuna. Esta aparente contradicción evidencia que la seguridad no puede medirse únicamente por el número de delitos denunciados o por las tasas de victimización. La percepción también forma parte de la realidad y condiciona la calidad de vida de las personas.

Las razones de esta brecha son múltiples. La permanente cobertura de hechos policiales de alto impacto, la difusión inmediata de delitos a través de redes sociales, la circulación de información sin contexto y la creciente preocupación por fenómenos como el crimen organizado han contribuido a instalar una sensación de vulnerabilidad que trasciende las fronteras regionales. Muchas veces, la percepción responde más a un clima nacional que a la experiencia cotidiana de cada comunidad.

No obstante, sería un error desestimar ese temor bajo el argumento de que las cifras son favorables. La sensación de inseguridad modifica hábitos, restringe el uso de los espacios públicos, afecta el comercio, deteriora la convivencia y erosiona la confianza en las instituciones. Cuando una persona evita salir de noche o deja de participar en actividades comunitarias por miedo, el problema ya existe, aunque las estadísticas indiquen una menor incidencia delictual.

El desafío para Ñuble consiste, por tanto, en consolidar los buenos resultados objetivos sin caer en la complacencia. La prevención debe seguir fortaleciéndose mediante una mayor presencia policial, recuperación de espacios públicos, mejor iluminación, tecnologías de vigilancia y una persecución eficaz de los delitos. Pero, al mismo tiempo, resulta indispensable reforzar la comunicación institucional, entregar información oportuna y transparente y acercar el trabajo de las policías y autoridades a la ciudadanía.

La ENUSC 2025 confirma que Ñuble posee una ventaja que muchas regiones quisieran tener: una menor victimización. El reto ahora es que esa realidad también sea percibida por sus habitantes. Porque una comunidad verdaderamente segura no es solo aquella donde ocurren menos delitos, sino también aquella donde las personas sienten que pueden vivir con tranquilidad y confianza.

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