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Los desafíos actuales frente a las enfermedades alérgicas

Noticias Udec

Las enfermedades alérgicas representan uno de los problemas de salud crónicos más frecuentes en la actualidad y pueden afectar significativamente la calidad de vida de quienes las padecen.

Cada 8 de julio se conmemora su día mundial, una fecha que busca sensibilizar sobre esta patología que afectan a millones de personas en el mundo y que, pese a su alta frecuencia, muchas veces permanecen sin diagnóstico o tratamiento adecuado.

Este grupo de enfermedades son mediadas por mecanismos inmunológicos que se manifiestan como reacciones de hipersensibilidad frente a sustancias normalmente inocuas para la mayoría de las personas.

“Los estímulos capaces de generar una respuesta alérgica se conocen como alergenos y la alergia es el mecanismo que explica estas enfermedades”, describió el docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Mervin Piñones Acuña.

La exposición al mismo alérgeno, como pólenes, ácaros del polvo, alimentos, medicamentos, venenos de insectos y otros elementos presentes en el ambiente, suele provocar nuevamente síntomas similares.

El especialista aclaró además que es importante distinguir las alergias de otras condiciones que suelen confundirse con ellas.

“Deben diferenciarse de otras condiciones, como algunas intolerancias alimentarias, que no son mediadas por los mismos mecanismos inmunológicos, como la intolerancia a la lactosa que, por ejemplo, no es una alergia”, sumó Piñones, pediatra, subespecialista en inmunología, alergia y reumatología pediátrica.

Un problema de salud en aumento

Factores como la urbanización, contaminación ambiental, alteraciones de la microbiota, alimentos ultra procesados, disminución de la biodiversidad ambiental, uso inadecuado de antibióticos y otros factores asociados al estilo de vida moderno alteran la barrera epitelial y producen inflamación crónica, lo que impacta en el aumento de las enfermedades alérgicas.

“Entre las más comunes destacan la urticaria, rinitis alérgica, el asma, la dermatitis atópica, las alergias alimentarias y las alergias a medicamentos”, detalló el especialista, agregando que la frecuencia depende de la edad, ya que, por ejemplo, la dermatitis atópica y la alergia alimentaria son más comunes en la infancia.

“Estas enfermedades pueden afectar significativamente el sueño, el rendimiento escolar y laboral, la actividad física, la salud mental y la calidad de vida de quienes las presentan”, sentenció el Dr. Piñones.

“Las alergias no deben normalizarse. Muchas personas viven durante años con congestión nasal persistente, picazón intensa, tos recurrente, alteraciones del sueño o restricciones alimentarias innecesarias pensando que son molestias menores o que simplemente deben aprender a convivir con ellas”, agregó.

Las alergias no son contagiosas y no pueden transmitirse entre personas. Sin embargo, existe una predisposición genética importante, aunque no llegan a considerarse heredables directamente.

Diagnóstico y tratamientos de las alergias

El especialista recomendó consultar a un profesional cuando exista sospecha de alergia alimentaria inmediata, anafilaxia, urticaria crónica, enfermedades atópicas graves o alergias a medicamentos.

Explicó además que, en numerosos casos, las personas son catalogadas como alérgicas sin contar con un diagnóstico confirmado, situación que puede derivar en restricciones o tratamientos innecesarios.

La docente de la Facultad de Farmacia UdeC, Sigrid Mennickent Cid, explicó que los antihistamínicos constituyen uno de los tratamientos más utilizados, aunque su efectividad depende del tipo de reacción alérgica.

La especialista agregó que, en el caso de las alergias que no son mediadas por histamina, los medicamentos más efectivos son los corticoides. A ello se suma la adrenalina para el tratamiento de la anafilaxia y la inmunoterapia alérgeno-específica, conocida popularmente como “vacunas para la alergia”, que son la única terapia potencialmente curativa.

El objetivo del diagnóstico y tratamiento no es únicamente controlar síntomas. La idea es mejorar la calidad de vida y su funcionalidad en el entorno, para que puedan desarrollar sus actividades cotidianas sin limitaciones. El especialista destacó que una alergia mal controlada afecta el sueño, la concentración, el rendimiento académico, la práctica de actividad física y la participación social.

Mejorar la calidad de vida

Los especialistas coincidieron en que el tratamiento de las enfermedades alérgicas no busca únicamente controlar los síntomas, sino también mejorar la calidad de vida y favorecer que las personas puedan desarrollar sus actividades cotidianas sin limitaciones.

Si bien la mayoría de las enfermedades alérgicas son leves y no ponen en riesgo la vida, algunas son potencialmente mortales como la anafilaxia o las reacciones graves a fármacos.

Para Mennickent es importante destacar que no es seguro automedicarse, ya que “estos medicamentos deben ser recetados por un médico, porque la condición de cada persona es diferente. Dependiendo de la alergia que tengan, pueden ser útiles o inefectivos algunos medicamentos”. La docente agregó que, muchas veces, los tratamientos más utilizados pueden tener contraindicaciones.

De acuerdo a Piñones, “las enfermedades alérgicas constituyen uno de los problemas de salud crónicos más frecuentes en la actualidad” y destacó como desafío actual la necesidad de mejorar el acceso al diagnóstico oportuno y a las terapias adecuadas.

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