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Acceso vehicular a la cordillera

Carabineros

Las vacaciones de invierno han dejado una imagen tan positiva como desafiante para la Región de Ñuble. El pasado viernes, el acceso al centro invernal de Las Trancas debió restringirse desde las 14:00 horas debido a que el camino y los estacionamientos habían alcanzado su capacidad máxima. Mientras cientos de visitantes debieron regresar sin poder completar su viaje, el sector turístico celebraba una temporada que supera ampliamente las expectativas.

La alta demanda no es casualidad. Empresarios del rubro coinciden en que la afluencia de turistas ha crecido de manera significativa respecto del año pasado. Algunos establecimientos ya alcanzan el 100% de ocupación durante el receso escolar, cuando en igual período de 2025 registraban cerca de un 80%. Las proyecciones hablan de un incremento cercano al 20% en la llegada de visitantes, confirmando que la cordillera de Ñuble continúa consolidándose como uno de los principales destinos invernales del país.

Este escenario representa una excelente noticia para una actividad económica que depende en gran medida de la estacionalidad. Hoteles, cabañas, restaurantes y servicios asociados encuentran en estas semanas una oportunidad para fortalecer sus ingresos, generar empleo y dinamizar la economía local. Sin embargo, el éxito también deja al descubierto limitaciones que requieren atención urgente.

La restricción vehicular implementada por Carabineros responde a una razón incuestionable: resguardar la seguridad de las personas. Con hielo y nieve sobre la ruta, y una capacidad vial limitada, permitir el ingreso indiscriminado de vehículos sería una irresponsabilidad. La obligación de portar cadenas y el despliegue del Plan Invierno buscan precisamente prevenir accidentes y garantizar un acceso ordenado.

No obstante, también resulta razonable la preocupación expresada por los empresarios turísticos. No parece lógico que visitantes con reservas confirmadas en hoteles o cabañas deban devolverse antes de llegar a su alojamiento, especialmente cuando los horarios de ingreso suelen comenzar a media tarde. La falta de un mecanismo que permita acreditar estas reservas genera perjuicios tanto para los turistas como para los prestadores de servicios, afectando una experiencia que debiera ser positiva desde el inicio.

El desafío ya no pasa únicamente por promover el destino, sino por gestionar adecuadamente su creciente éxito. La coordinación entre autoridades, Carabineros, municipios y el sector privado debe avanzar hacia soluciones que compatibilicen la seguridad con la continuidad de la actividad turística. Sistemas de control más eficientes, información en tiempo real sobre la capacidad de la ruta, reservas de acceso o mecanismos especiales para quienes acrediten hospedaje son alternativas que merecen ser evaluadas.

Las Trancas vive uno de sus mejores momentos como destino turístico. El verdadero reto ahora consiste en que ese crecimiento sea sostenible, ordenado y capaz de ofrecer una experiencia segura y satisfactoria para quienes eligen la montaña ñublensina como lugar de descanso. El éxito, cuando no se planifica, también puede transformarse en un problema.

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