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Helicóptero para Ñuble

Agencias

Las emergencias no admiten demoras. Cuando una persona se accidenta en alta montaña, un paciente requiere el traslado urgente de un órgano, un excursionista desaparece en la cordillera o una búsqueda se extiende por sectores costeros de difícil acceso, cada minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, Ñuble sigue dependiendo de la disponibilidad de helicópteros provenientes del Biobío, la Región Metropolitana u otras zonas del país, una realidad que resulta difícil de justificar considerando las características geográficas y los riesgos permanentes que enfrenta el territorio.

La región reúne condiciones que hacen indispensable disponer de capacidades aéreas propias. Desde la cordillera de los Andes hasta el litoral, pasando por extensos sectores rurales y forestales, Ñuble concentra escenarios donde las emergencias demandan rapidez, cobertura y acceso a lugares donde los medios terrestres simplemente no pueden llegar con la celeridad requerida. El reciente accidente ocurrido en el cerro Las Bravas, en Las Trancas, donde un rescate aéreo no pudo concretarse por falta de una aeronave disponible, constituye un recordatorio de una brecha que ya no puede seguir siendo normalizada.

En ese contexto, resulta especialmente valioso el anuncio del proyecto conjunto entre el Gobierno Regional y Carabineros para construir un hangar especializado en el aeródromo Bernardo O’Higgins. Busca sentar las bases de una brigada aérea policial que permita fortalecer la capacidad de respuesta frente a rescates, catástrofes, operativos de seguridad y otras contingencias.

Es igualmente acertado que esta iniciativa considere, desde una primera etapa, la incorporación de drones especializados. Estas tecnologías representan una herramienta eficiente para la búsqueda de personas, la vigilancia de incendios forestales, el apoyo en procedimientos policiales y la evaluación de zonas afectadas por desastres naturales. Su costo es considerablemente menor que el de una aeronave y sus beneficios pueden comenzar a materializarse en el corto plazo.

Por supuesto, el objetivo final debe seguir siendo la incorporación de un helicóptero institucional permanente para Ñuble. Se trata de una inversión elevada, pero también estratégica. La descentralización no puede limitarse a crear nuevas regiones si estas continúan dependiendo de otras para enfrentar situaciones críticas. Contar con medios aéreos propios significa autonomía operativa, mayor seguridad para la población y una respuesta mucho más eficiente frente a emergencias que no esperan autorizaciones administrativas ni largos tiempos de traslado.

Mientras ese objetivo se concreta, la propuesta de destinar temporalmente un helicóptero institucional durante los meses de invierno aparece como una alternativa sensata, considerando que es precisamente en esa época cuando aumentan los rescates complejos en sectores cordilleranos. Sería un primer paso que permitiría validar operacionalmente una necesidad que hace años viene manifestándose.

La creación de nuevas especialidades policiales en Ñuble ha demostrado que la descentralización puede transformarse en hechos concretos cuando existe voluntad política y visión de futuro. Hoy corresponde dar un nuevo salto. La construcción del hangar y la adquisición de drones representan un comienzo prometedor, pero no deben transformarse en el punto de llegada. Un helicóptero policial permanente no debe entenderse como un lujo ni como un símbolo, sino como una capacidad esencial para un territorio cuya geografía exige estar preparados antes de que ocurra la próxima emergencia, y no después.

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