Más de un siglo de historia guarda entre sus calles y mausoleos el Cementerio Municipal de Chillán. Inaugurado en 1902 en terrenos del antiguo Fundo Bureo, el principal camposanto de la capital regional se ha convertido en uno de los principales espacios de memoria de la ciudad, acogiendo a generaciones de familias chillanejas y a personajes que marcaron la historia cultural, política y social del país.
Su creación estuvo estrechamente vinculada a los cambios introducidos por la Ley de Cementerios Laicos y a los problemas de capacidad y salubridad que enfrentaban los antiguos camposantos chillanejos.
Hasta entonces, la ciudad contaba con el Cementerio Católico y el denominado Cementerio Alemán o de Disidentes, ubicados en sectores cercanos al área urbana. La expansión de la ciudad y las dificultades sanitarias derivadas de esos recintos impulsaron la construcción de un nuevo cementerio municipal que acogiera a toda la población sin distinción de credo.
El recinto permaneció bajo la administración de organismos ligados a la salud pública hasta 1982, año en que pasó a depender de la Municipalidad de Chillán, condición que mantiene hasta la actualidad.
Uno de los episodios más significativos vinculados al camposanto ocurrió tras el devastador terremoto del 24 de enero de 1939. El recinto recibió a cientos de víctimas que no pudieron ser identificadas, las cuales fueron sepultadas en una fosa común ubicada en el actual Patio 3, espacio que hasta hoy constituye uno de los principales sitios de memoria de la ciudad.
Para el actual director del Cementerio Municipal, Hernán Hernández, el valor del lugar trasciende su función funeraria. El recinto se ha transformado en un lugar histórico para el chillanejo, parte fundamental de la vida de la ciudad.
“Yo creo que lo que representa el Cementerio de Chillán es la historia de Chillán. Acá tenemos el ejemplo más gráfico con el terremoto de 1939. Existe una fosa común en el Patio 3 donde fueron sepultadas muchas de las víctimas de esa tragedia. Fue un desastre tan grande que no siempre fue posible individualizar a las personas. Por eso, cuando uno recorre este lugar, también está recorriendo parte importante de la memoria de la ciudad”, afirma.
Otro de los sectores emblemáticos es el denominado Patio de los Artistas, donde descansan figuras nacidas o estrechamente vinculadas a Chillán que alcanzaron reconocimiento nacional e internacional. Entre ellas destacan el pianista Claudio Arrau, el poeta Gonzalo Rojas, la escultora Marta Colvin y el folclorista Eduardo “Lalo” Parra.
“Acá tenemos figuras connotadas a nivel nacional que son oriundas de la ciudad de Chillán. Está Claudio Arrau, Gonzalo Rojas, ‘Lalo’ Parra, Marta Colvin y varios más. En ciertas fechas del año se realizan recorridos para darles mayor relevancia y acercar su historia a la comunidad”, comenta Hernández.
El cementerio hoy
Para la administración del recinto, el trabajo cotidiano apunta a mantener un espacio digno para las miles de personas que semanalmente visitan a sus familiares y seres queridos.
Según Hernández, una de las principales tareas ha sido fortalecer la mantención y el cuidado de las instalaciones. Indica que “todos los días se realiza limpieza. El personal comienza sus labores a las ocho de la mañana y durante toda la jornada se trabaja en la mantención del cementerio”.
“Nos preocupamos de las áreas verdes, de las calles interiores, de los funerales y de todo lo que permita que la comunidad se sienta cómoda cuando viene a visitar a sus seres queridos. Cuando llegué, una de las instrucciones que recibí fue que este recinto debía mantenerse limpio y ordenado, y esa ha sido una de nuestras prioridades”, comenta.
El desafío de la ampliación
El principal desafío para los próximos años apunta a la disponibilidad de espacio. Tal como ocurre en numerosos cementerios del país, el crecimiento urbano y el paso del tiempo han reducido las alternativas para nuevas sepultaciones.
“Estamos construyendo nuevos nichos y habilitando los últimos patios disponibles. Pero también existe la necesidad de ampliar terrenos para poder albergar a las futuras generaciones. Como municipalidad, nuestra labor es garantizar un espacio donde sepultar a nuestros vecinos”, afirma Hernández.
Con más de 120 años de existencia, el Cementerio Municipal de Chillán continúa siendo mucho más que un lugar de sepultación. Entre mausoleos centenarios, memoriales, esculturas y tumbas de personajes ilustres, el recinto conserva una parte esencial de la identidad de la ciudad y de la historia de quienes la han construido a lo largo de generaciones.




