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De patio trasero a vertedero industrial de China

No es nuevo que los países latinoamericanos sean vista como objetos para servir los intereses de las grandes potencias. En un reconocimiento explícito a esta realidad, en la Cumbre de las Américas de abril de 2008, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a una “nueva era” de “asociación igualitaria” y de “respeto mutuo” con los países de Latinoamérica. Cuatro años después, en la OEA, el país del norte ratificó que Latinoamérica dejaría de ser considerado como “el patio trasero” de Estados Unidos. Coincidentemente, dicha voluntad se manifiesta después de que China incrementara sostenidamente el intercambio comercial con dichos países.

El gigante asiático necesita materia prima para alimentar la enorme capacidad instalada en la producción de bienes. En abril de 2026, las exportaciones de China llegaron a los US$360 mil millones FOB, representando un crecimiento interanual de 14,1%. Un 60% de los bienes producido corresponden a una amplia gama de bienes de consumo, los cuales se comercializan mediante potentes innovaciones en el e-commerce y la agresiva instalación de almacenes en el extranjero (malls chinos).

A nivel agregado, la producción industrial del gigante asiático aumentó 0.1% en abril 2026 y creció 4.1% a tasa anual. En contrapartida, las ventas al detalle retrocedieron 0.5% mensual en abril 2026 y aumentaron 0.2% en un año. Este exceso de producción tiene como destino las enormes bodegas que se multiplican en los países subdesarrollados. La lógica del modelo económico ruso es simple. Necesitan construir una red de bodegaje en el exterior que les permita cargar los excesos de oferta a la cuenta exportaciones. De esta forma, almacenados los productos en el extranjero, pueden usar la teoría de precios para estimular la demanda de dichos productos. La debilidad del consumo interno ha acelerado la construcción de nuevos espacios de almacenamiento en el exterior. Lo que se ha manifestado en una invasión de los malls chinos en países subdesarrollados.

La Región de Ñuble no es la excepción. Los malls chinos a nivel comunal se acercan rápidamente a superar las cincuenta unidades. A este ritmo, ¿se transformará Ñuble en un vertedero donde llegarán parte de los excesos de producción de la industria China? En este sentido, una investigación de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC) alerta sobre este fenómeno. El estudio entrega evidencias de irregularidades en el funcionamiento de los malls chinos. Comercializan productos que compiten deslealmente con el sector formal en precios y registro de marcas y propiedad industrial en Chile.

Es un hecho conocido que la economía china busca materias primas, no productos. También es conocido que la industria del país asiático es monstruosa, es agresiva con el medio ambiente, paga bajos salarios y utiliza los subsidios y el dumping como parte de sus estrategias comerciales. Cualquier artilugio que se pueda producir, la industria china lo produce. Los excesos que se generan se envían en contenedores al exterior. El Estado, único dueño de la industria, utiliza las exportaciones como instrumento para mitigar las debilidades que surgen en el consumo interno. Con ello, utiliza el crecimiento del PIB como uno de los principales logros de su modelo económico.

En los hechos, cada nuevo mall chino que se inaugura en nuestra región es un paso más hacia una economía que se está transformando en el vertedero industrial de los excesos de productos procesados por el gigante asiático.

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