La consolidación de una ruta costera pavimentada ha sido una de las principales aspiraciones de las comunas del litoral de Ñuble durante las últimas décadas.
Más allá de mejorar las condiciones de tránsito el desarrollo de esta infraestructura ha sido visto como una herramienta clave para fortalecer el turismo, facilitar el transporte de productos locales y mejorar la conectividad de localidades.
En ese contexto, el Ministerio de Obras Públicas continúa avanzando en una serie de proyectos destinados a completar distintos tramos de la ruta N-42, eje vial que une sectores costeros de Cobquecura y Trehuaco y que forma parte de una estrategia más amplia de mejoramiento de la conectividad del borde costero regional.
Los avances más recientes se concentran en el sector sur de Cobquecura, donde durante los últimos años se han ejecutado obras que han permitido extender progresivamente la red pavimentada hacia localidades tradicionalmente conectadas por caminos de ripio.
Según informó el seremi de Obras Públicas de Ñuble, Luis Carrasco, en noviembre del año pasado la Dirección de Vialidad finalizó la pavimentación de cerca de cinco kilómetros de la ruta N-42 entre el acceso sur del puente Colmuyao y la localidad de La Orilla.
La iniciativa significó una inversión superior a los 1.880 millones de pesos y permitió mejorar uno de los segmentos que durante años presentaba dificultades para la circulación vehicular.
A este proyecto se suma la ejecución de un nuevo tramo entre la caleta Rinconada y la zona urbana de Colmuyao. La obra, que actualmente registra un 87 por ciento de avance, considera la pavimentación de aproximadamente 11 kilómetros y una inversión superior a los 3.642 millones de pesos.
“Actualmente llevamos un 87% de avance en la pavimentación de la misma ruta, con cerca de 11 kilómetros entre el acceso a la caleta Rinconada hasta la zona urbana de Colmuyao, una obra que estamos pronto a finalizar”, señaló Carrasco
La concreción de ambos proyectos representa un nuevo paso dentro de un proceso que se ha desarrollado por etapas y que busca dar continuidad a la red vial costera.
La Ruta costera de Ñuble
La ruta costera de Ñuble ha experimentado una creciente demanda durante los últimos años, especialmente en períodos estivales, cuando miles de visitantes se trasladan hacia balnearios y sectores rurales del litoral.
Sin embargo, pese a los avances registrados, todavía persisten segmentos sin pavimentar que dificultan la continuidad del recorrido y limitan el potencial de integración territorial de la zona.
Precisamente uno de los principales temas pendientes corresponde a la conexión entre La Orilla y los sectores ubicados más al sur, hacia la comuna de Trehuaco.
Sobre este punto, el Ministerio de Obras Públicas confirmó que proyecta continuar avanzando en los estudios necesarios para desarrollar nuevas etapas de pavimentación.
“El objetivo es seguir avanzando. Para ello esperamos ingresar a diseño los siguientes tramos hasta empalmar con el pavimento del sector de Mela en Trehuaco y además completar los tramos restantes de la ruta N-42 por el lado de Trehuaco”, explicó el seremi.
La declaración adquiere relevancia debido a que entrega una señal concreta respecto de la intención de completar los tramos que aún permanecen sin pavimentar entre Cobquecura y Trehuaco, una demanda que durante años ha sido planteada por autoridades locales, organizaciones comunitarias y actores vinculados al turismo.
De concretarse los futuros diseños y posteriores etapas de ejecución, el objetivo sería consolidar un corredor vial continuo que conecte el puente sobre el río Lonquén, en el cruce con la ruta 126 Sur, con el acceso a la zona urbana de Cobquecura, mejorando significativamente la conectividad del borde costero regional.
No obstante, la estrategia de conectividad impulsada por el MOP en el litoral de Ñuble no se limita únicamente a la ruta N-42. Paralelamente, la cartera desarrolla uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos contemplados para la zona centro sur del país: la futura ruta costera Cobquecura-Dichato y la construcción del nuevo puente sobre el río Itata.
La iniciativa considera la habilitación de una nueva vía al oriente del camino actualmente existente, dividida en dos grandes segmentos
El primero corresponde a un tramo de aproximadamente 32 kilómetros entre Cobquecura y la ribera norte del futuro puente Itata.
El segundo contempla otros 25 kilómetros entre la ribera sur del viaducto y la comuna de Dichato, en la Región del Biobío.
A ello se suma la construcción del propio puente Itata, una estructura proyectada de 1.083 metros de longitud y diez metros de ancho, junto con obras complementarias asociadas a accesos, expropiaciones e infraestructura vial.
De acuerdo con antecedentes entregados por el MOP, la inversión estimada supera los 116 mil millones de pesos, transformándolo en uno de los proyectos de infraestructura más significativos para el litoral de Ñuble y Biobío.
Sin embargo, la iniciativa también enfrenta desafíos relevantes antes de iniciar su etapa constructiva.
“Estamos en el proceso de reevaluación de la ficha y además preparando los antecedentes para ingresar la consulta de pertinencia al Servicio de Evaluación Ambiental para descartar si finalmente esta obra deberá someterse a evaluación ambiental”, detalló
La resolución de dichos procesos será determinante para establecer los plazos futuros del proyecto, ya que una eventual exigencia de evaluación ambiental podría extender significativamente los tiempos requeridos antes de iniciar las obras.
Mientras tanto, las autoridades regionales continúan observando con atención el avance de los distintos proyectos viales del borde costero, conscientes de que la conectividad sigue siendo uno de los principales desafíos para impulsar el desarrollo económico y turístico de una zona que en los últimos años ha adquirido creciente relevancia dentro de la Región de Ñuble.
Otros sueños locales
Aunque las obras de pavimentación ejecutadas durante los últimos años son valoradas por las autoridades locales, en las comunas de la provincia de Itata existe consenso en que la tarea está lejos de concluir.
El alcalde de Trehuaco, Jorge Morales, destacó el trabajo de mantención que actualmente se realiza en distintos caminos de la comuna, particularmente a través de los contratos globales de conservación que operan tanto en la zona costera como en los sectores interiores.
Sin embargo, sostuvo que el principal desafío sigue siendo avanzar hacia la pavimentación de rutas consideradas estratégicas para el desarrollo local.
“Es un proyecto que nos interesa y lo hemos puesto sobre la mesa. Hemos hablado con el ministro y con el seremi, porque necesitamos avanzar en aquellos tramos que ya presentan algún grado de mejoramiento y que podrían transformarse en una ruta alternativa hacia la costa”, señaló.
“Necesitamos avanzar sobre todo por nuestra gente. La conectividad es un tema vital para desarrollar cualquier emprendimiento dentro de las comunas”, agregó.
Una mirada similar planteó el consejero regional por Itata, Wilson Ponce, quien realizó un balance positivo de las inversiones ejecutadas por el Ministerio de Obras Públicas en el borde costero, destacando tanto los avances de la ruta costera como otras intervenciones desarrolladas en la provincia.
Entre ellas mencionó la pavimentación de la conexión entre Coelemu, Vegas de Itata y Perales, obra que ha permitido fortalecer los desplazamientos hacia la zona de Dichato y mejorar la integración vial entre Ñuble y Biobío.
De todas formas, advirtió que todavía existen importantes desafíos pendientes como los tramos que aún restan por pavimentar entre el sector de Monte Zorro y Mela, además de otros caminos interiores de Trehuaco que continúan formando parte de la cartera de proyectos futuros.
“Pensábamos que el año 2030 podía ser una fecha razonable para ver avances más concretos, pero hoy todo indica que se trata de un proyecto que probablemente requerirá varios años más”, afirmó.
A su juicio, dar continuidad a esos programas resulta fundamental para una provincia que todavía presenta importantes rezagos en infraestructura vial y donde una mejor conectividad sigue siendo vista como una herramienta clave para generar oportunidades de desarrollo, atraer inversiones y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales.



