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De Chillán al cielo: Los cinco datos desconocidos de Arturo Merino Benítez

FACH

Chillán no solo es reconocida como la cuna de Bernardo O’Higgins y de Arturo Prat. También vio nacer, el 17 de mayo de 1888, al hombre que cambiaría para siempre la historia de los cielos chilenos: Arturo Merino Benítez. Considerado el gran impulsor de la aviación nacional, fundador de la Fuerza Aérea de Chile y creador de la Línea Aérea Nacional, Merino Benítez es una de las figuras más influyentes del siglo XX chileno. Sin embargo, detrás del nombre del principal aeropuerto del país existen episodios, obsesiones y gestos poco conocidos que una reciente recopilación histórica elaborada por la FACh permite volver a descubrir.

Aquí, cinco detalles que ayudan a entender por qué el chillanejo terminó convirtiéndose en el padre de la aeronáutica chilena.

Adelantado a su tiempo

Aunque hoy su nombre está inevitablemente ligado a la aviación, Arturo Merino Benítez comenzó su carrera en el Ejército, específicamente en el arma de Artillería. Pero ya en 1918, cuando los aviones todavía parecían una curiosidad tecnológica, escribió y dictó una clase magistral titulada “Sobre futura proporcionalidad de las distintas armas”, donde advertía la importancia estratégica que tendría la aviación en el futuro. La visión era revolucionaria para la época. Chile apenas comenzaba a desarrollar sus primeras experiencias aéreas y el transporte aéreo parecía todavía una fantasía lejana.

Su inspiración nació en Brasil

Uno de los episodios menos difundidos de su vida ocurrió en 1922, cuando fue destinado como oficial agregado en la Embajada de Chile en Brasil. Ahí conoció personalmente al legendario aviador brasileño Alberto Santos Dumont, considerado uno de los pioneros mundiales de la aviación. Ese encuentro terminaría marcando profundamente su mirada sobre el futuro de Chile. Desde entonces comenzó a impulsar la idea de construir una política aeronáutica nacional capaz de conectar un territorio largo, fragmentado y aislado geográficamente.

Convenció a Chile de mirar “los caminos del aire”

La investigación histórica de la FACh rescata una frase que refleja de manera precisa su carácter visionario. En medio de las dificultades que existían para conectar el territorio nacional, Arturo Merino Benítez le planteó al entonces Presidente Carlos Ibáñez del Campo: “Presidente, yo tengo la solución, los caminos del aire”. La frase sintetizaba una idea que parecía imposible para la época: unir Chile desde el cielo. No era solo una metáfora. Durante esos años impulsó vuelos hacia el sur del país, promovió aeródromos, rutas aéreas y redes de telecomunicaciones aeronáuticas cuando gran parte de Chile aún dependía de caminos precarios y largos trayectos ferroviarios.

Antoine de Saint-Exupéry: Los locos del aire

El mundo de la aviación de comienzos del siglo XX estaba lleno de aventuras extremas, pilotos temerarios y viajes considerados suicidas. Y Merino Benítez formó parte de esa generación. La investigación recuerda que compartió época con figuras legendarias como Jean Mermoz y Antoine de Saint-Exupéry, además de aviadores históricos como Dagoberto Godoy y Armando Cortínez. En esos años, cruzar la cordillera o atravesar el desierto implicaba volar en máquinas precarias, sin los instrumentos de navegación modernos. Cada trayecto podía terminar en tragedia.

El aeropuerto de Santiago

Pese a la enorme influencia que tuvo en la aviación nacional, el homenaje más visible llegó recién después de su muerte. En 1971, el Presidente Salvador Allende presentó un proyecto de ley para bautizar el aeropuerto de Santiago con el nombre de Arturo Merino Benítez, argumentando que era necesario reconocer a quien “contribuyó a marcar indeleblemente una época fructífera de la aviación nacional”. Finalmente, en 1980, el terminal aéreo de Pudahuel pasó oficialmente a denominarse Aeropuerto Internacional Comodoro Arturo Merino Benítez.

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