La discusión sobre las finanzas del Gobierno Regional (GORE) de Ñuble volvió a instalar tensión política al interior del Consejo Regional.
Esta vez, el detonante fueron las declaraciones del consejero regional de la UDI por Diguillín y presidente de la Comisión de Presupuesto, Carlos Chandía, quien aseguró que el GORE enfrentaría un escenario de “estrechez financiera” que incluso, “tendría proyectos aprobados sin respaldo efectivo de recursos”.
El planteamiento surgió en medio del debate por el futuro financiamiento de la esperada piscina temperada semiolímpica para Chillán, iniciativa asociada al futuro complejo deportivo Quilamapu y que, según Chandía, ya estaría próxima a obtener recomendación satisfactoria. El proyecto contempla una inversión cercana a los $10 mil millones, de los cuales cerca de la mitad serían aportados por el Instituto Nacional del Deporte (IND).
Sin embargo, para el consejero oficialista, el principal problema estaría en la capacidad financiera del Gobierno Regional para asumir la parte restante. Chandía sostuvo que hoy existen compromisos presupuestarios elevados y proyectos aprobados que no contarían con financiamiento asegurado, situación que -a su juicio- quedó reflejada en el reciente rechazo del instructivo FRIL 2026 por parte del CORE.
El consejero fue más allá y vinculó el escenario financiero con las prioridades políticas del gobernador regional, Óscar Crisóstomo.
“Hoy vemos el egoísmo del gobernador pensando en un sesgo político para beneficiar a alcaldes de su línea política, mientras este proyecto sí tiene diseño y responde a una necesidad real de la región”, afirmó.
“Crisis artificial”
Sus declaraciones no tardaron en generar respuesta desde la oposición. El consejero regional por Itata, Iter Stuardo, salió al paso de las críticas mediante una declaración pública en la que acusó a Chandía de instalar “una imagen irreal de crisis financiera” y de intentar “engañar” a la opinión pública.
Stuardo sostuvo que resulta “incomprensible” que quien preside la Comisión de Presupuesto desconozca el origen de los ajustes presupuestarios regionales, afirmando que las modificaciones responden a recortes definidos desde el nivel central. En esa línea, defendió la gestión del Gobierno Regional y aseguró que la actual administración ha impulsado proyectos para todas las comunas “sin distinción política y pensando siempre en el control de necesidades de las personas”.
El intercambio volvió a evidenciar un clima de creciente polarización dentro del CORE, particularmente en torno al manejo financiero del Gobierno Regional y a la distribución territorial de las inversiones. En la práctica, el debate no solo se concentra en cuánto dinero existe disponible, sino también en qué proyectos avanzan primero y bajo qué criterios.
En la oposición observan con preocupación que el discurso sobre un eventual “sobregiro” pueda instalar dudas respecto de la viabilidad de proyectos emblemáticos para la región, como la piscina semiolímpica, o incluso, futuras iniciativas de conectividad aérea para Ñuble.
Desde el oficialismo, en tanto, insisten en que el problema radica en comprometer recursos sin una planificación financiera clara.




