A fines de este mes debieran comenzar las obras para reparar la red de fibra óptica que conecta el sistema de semáforos de Chillán, una intervención que busca restablecer la criticada coordinación centralizada del tránsito en la ciudad.
Desde la Seremi de Transportes de Ñuble confirmaron que el proyecto financiado por el Ministerio de Transportes y ejecutado a través del programa de la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT), ya se encuentra en fase de contratación, con miras a iniciar trabajos en las próximas semanas.
La medida apunta directamente a uno de los principales problemas detectados, la desconexión progresiva del sistema producto de intervenciones viales que han dañado la fibra óptica subterránea.
“Esta intervención permitirá recuperar la capacidad de gestión centralizada del sistema semafórico, lo que es clave para mejorar la coordinación y respuesta ante las condiciones de tránsito”, anunciaron desde la seremi.
Mientras se concreta esta solución estructural, equipos técnicos de la UOCT ya están desplegados en terreno realizando ajustes en modo local, es decir, interviniendo directamente los controladores en cada cruce para mitigar los efectos de la desconexión.
Sin embargo, el diagnóstico técnico no es nuevo. Las fallas en la red, que fueron provocadas en gran medida por obras que han afectado la infraestructura subterránea, han sido acumulativas en el tiempo, generando un escenario donde buena parte del sistema opera sin sincronización.
En la Seremi de Transportes identificaron los puntos más críticos que concentran reclamos ciudadanos. Entre ellos destacan el acceso a Chillán desde Pinto, específicamente en la intersección de Río Viejo con Diagonal Las Termas, y el eje de Avenida Ecuador, entre O’Higgins y Brasil, ambos caracterizados por alta carga vehicular y congestión persistente.
El diagnóstico de los usuarios
Más allá del diagnóstico técnico, en la calle el problema se vive de forma mucho más directa.
Conductores de taxis, colectivos y microbuses coinciden en que la descoordinación semafórica es evidente y que, en varios casos, los tiempos de luz verde resultan insuficientes o mal calibrados.
Para Marcelino Prado, taxista de la ciudad, uno de los puntos más conflictivos es Ecuador con O’Higgins. “Uno ve que los tiempos no están bien compensados. Son muy lentos para quienes circulamos por Ecuador”, explica. A esto suma problemas en Huambalí con Collín, donde “prácticamente en cada esquina toca rojo, incluso circulando a la velocidad permitida”.
Una visión similar plantea Manuel Llanos, también taxista, quien extiende la crítica a gran parte de los cruces con semáforos de tres tiempos. “El subsiguiente siempre está descoordinado. Eso se nota en Ecuador con O’Higgins, Brasil con Maipón o Argentina con Huambalí”, afirma. Además, advierte sobre puntos donde derechamente falta infraestructura, como en la salida de la Universidad de Concepción hacia Vicente Méndez, donde se generan largas esperas para incorporarse al flujo.
Desde la locomoción colectiva, el diagnóstico tampoco difiere. Samuel Ortega, conductor de la Línea 2, menciona como conflictivos los cruces de Avenida Collín con Avenida Chile y el paso nivel de Brasil, donde, según relata, el comportamiento de los semáforos “a veces está bien y otras veces cambia de forma irregular”.
Juan Miranda, de la Línea 14, apunta a problemas en 5 de Abril con Maipón y en O’Higgins con Libertad. “Los tiempos son muy cortos y se da preferencia a O’Higgins, lo que perjudica a quienes bajamos por Libertad. La gente se impacienta y nos reclama porque van atrasados”, comenta.
En el caso de los colectivos, Sebastián Gatica, de la Línea 15, identifica como punto crítico Collín con 5 de Abril. Pero agrega un elemento adicional: el impacto en la conducta de los conductores. “Como la gente se atrasa, algunos empiezan a pasar en rojo o adelantar por donde no corresponde, y eso ha provocado accidentes”, advierte.
La expectativa ahora está puesta en que la reparación de la fibra óptica no solo reconecte los semáforos, sino que también permitan recuperar algo que hoy parece perdido en varias esquinas de Chillán: la sincronía y la paciencia.




