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Stock de vinos con D.O. en Ñuble profundiza caída

Las existencias de vinos a granel con denominación de origen (D.O.) en la Región de Ñuble totalizaron 3,49 millones de litros, de acuerdo con el recientemente publicado Informe de Existencia de Vinos 2025, que elabora el SAG, con datos al 31 de diciembre de 2025.

El dato representa una disminución de 7,1% respecto al 31 de diciembre de 2024, en que los stocks de vinos con D.O. alcanzaban 3,75 millones de litros en Ñuble, profundizando la caída en comparación con años previos, de hecho, a diciembre de 2023 las existencias llegaban a 5,69 millones de litros.

Las variaciones están en línea con lo que ocurre a nivel nacional. Según el informe, las existencias de vinos con D.O. en Chile totalizaron 983,89 millones de litros en diciembre de 2025, anotando una caída de 16,1% en 12 meses, ya que en diciembre de 2024 los stocks sumaron 1.173,72 millones de litros y en diciembre de 2023 totalizaron 1.330,20 millones de litros.

El informe también reveló un aumento de las existencias de vinos sin D.O. en Ñuble, que alcanzaron 4,59 millones de litros, es decir, anotaron un alza de 28,1% respecto a los 3,58 millones de litros de diciembre de 2024.

Abandono de viñedos

Según explicó el enólogo y académico de la Universidad de Concepción, Campus Chillán, Guillermo Pascual, en los últimos dos años se ha observado una baja en las existencias de vinos con D.O., “y esta baja se relaciona con que hay menos viñas, se han venido arrancando, hoy en día el SAG declara entre 100 mil a 110 mil hectáreas en Chile y pensando que en el año 2022 se declaraban 120 mil a 130 mil hectáreas, es decir, se han perdido más de 20 mil hectáreas, incluso 40 mil hectáreas de viñedos en el país”.

En el caso de Ñuble, “ese fenómeno de arrancar viñas no se observa tanto, porque generalmente son las viñas grandes las que están dejando viñedos sin trabajar, los dejan botados o lo arrancan. Esto está pasando a nivel mundial, los australianos están en la misma, los franceses también; en Australia se arrancaron 44 mil hectáreas de Syrah. La diferencia es que en Australia y en Francia el arranque de viñas está subvencionado por el estado, como parte de planes de reconversión frutícola”, dijo el profesional.

“En el Valle del Itata no se ve mucho arranque -continuó el académico de Agronomía UdeC-; sí hay productores que no trabajaron sus viñedos, los dejaron botados, entonces esos viñedos todavía aparecen como productivos, pero no están produciendo; otros, por su parte, están plantado nuevas vides. Entonces, como son pequeñas extensiones, el arranque ha sido menos y el productor tiene por lo menos la posibilidad de dejarlo podado, aunque no fertiliza ni aplica productos, entonces, baja los costos y puede sacar algo de uva, y eso no lo puede hacer la gran industria”.

El enólogo recordó que “el 2024 fue un año de bajo rendimiento a nivel nacional. Fue un tema climático más que nada, una primavera fría y larga; entonces, las cuajas estuvieron complicadas y los racimos estaban más livianos. En cambio, en 2025 la primavera fue un poco más benigna, no hubo heladas, entonces, todo lo que cuajó se cosechó”.

Contracción del consumo

Pascual comentó que “el año pasado estuvo mejor el precio de la uva porque había poca, especialmente, las blancas. Pero, nosotros somos tomadores de precios”.

En ese sentido, reconoció que para 2026 y 2027 “se ve complejo el escenario, el mercado está complicando todo, se observa un menor consumo de vino a nivel mundial, las generaciones más jóvenes prefieren menos alcohol; y todo eso hace que tengamos un sobrestock de vinos en las bodegas”.

El académico aclaró que en Ñuble se elabora poco vino en términos relativos, de hecho, las existencias de vino con D. O. en Ñuble representan el 0,3% del total nacional. “Acá en Ñuble se declararon 8 millones de litros de vinos en total, incluyendo con y sin D.O., lo que equivale a unos 10 millones de kilos de uvas, en circunstancias que en el Valle del Itata se producen unos 70 millones de kilos, la mayoría de los cuales se va a las viñas de la zona central”.

Explicó, además, que la baja de los vinos con D.O. responde a la contracción del consumo, “porque hacer vinos con D.O. es un poco más caro y es más caro venderlo, entonces, si no hay mercado se opta por hacer vino sin D.O. lo más rápido posible, dado que los vinos con D.O. requieren dos o tres años en la bodega”.

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