Señor Director:
Cuando hablamos de los incendios de Ñuble, especialmente de la comuna de Pinto, donde se quemaron cientos de hectáreas, no es difícil encontrar la causa: actos delictuales o derechamente negligencia, imprudencia e ignorancia, debido a la ejecución de faenas de trilla en días y horas de mayor calor y viento. A esto se suma el defectuoso estado de la maquinaria agrícola y operarios sin calificación alguna, que ponen en riesgo a todo un sector productivo.
¿Cómo puede ser posible que agricultores con años en la zona no sepan que ese tipo de faenas no pueden realizarse en días y horas de mayor peligro de incendio? Raya en lo delictual. ¿Cómo puede ser posible que la autoridad (ante la evidencia empírica) no fiscalice el estado de las maquinarias y no prohíba derechamente las faenas agrícolas riesgosas en días y horas específicas? Raya en lo negligente.
Soy víctima de los incendios. Soy de aquellos que tendrán que trabajar años para recuperar lo que el fuego les quitó. Soy víctima de la acción de aquellos que haciendo caso omiso a las advertencias meteorológicas y al sentido común, generaron esta tragedia en Pinto. Y por qué no decirlo, soy víctima de las autoridades, que a pesar de las condiciones climáticas adversas de los últimos años, han omitido ejercer su rol preventivo y fiscalizador, al permitir quemas, trillas y “limpieza” de campos en días y horas de calor y viento extremos.
La solución es fácil y barata: prohibir las faenas agrícolas (como las trillas) en horas críticas de calor y viento; certificar el estado de las máquinas trilladoras (como se hace con la revisión técnica de los vehículos particulares) ante un organismo calificado; exigir que estas máquinas porten al menos un extintor de incendios acorde a su tamaño; que las faenas sean acompañadas de un equipo aljibe de al menos 3.000 litros de agua. Y algo fundamental: la labor fiscalizadora del Estado debe ser coordinada entre Carabineros, Conaf, Municipalidades y los propios vecinos. Todo esto es más barato, más efectivo y menos trágico que lamentar la pérdida de vidas, viviendas y terrenos agrícolas.
Santiago Chamorro Ortiz
Agricultor de Pinto




