Close

“Educación, Ciencias Sociales y desastres: la deuda pendiente”

LD

Señor Director:

La actual emergencia por los incendios forestales en la Región del Biobío y de Ñuble, vuelve a mostrar una realidad que ya no puede asumirse como “propia del verano”. La recurrencia de estos siniestros revela la fragilidad de nuestras comunidades ante un riesgo socioambiental que no es solo climático, sino también resultado de una deficiente planificación territorial, falta de prevención efectiva y decisiones políticas postergadas por años.

Sin embargo, junto con las urgencias operativas, hay un aspecto poco discutido: la educación. El sistema escolar continúa abordando estos fenómenos como hechos naturales aislados, sin promover una comprensión crítica del territorio ni de los factores históricos, sociales y productivos que agravan los desastres. Así, se limita la formación ciudadana y se priva a las nuevas generaciones de herramientas para interpretar y enfrentar amenazas que afectan directamente su vida cotidiana.

Los incendios no comienzan con la primera chispa, sino con una estructura territorial vulnerable y con una sociedad acostumbrada a olvidar. Urge integrar memoria territorial, prevención y pensamiento crítico en la educación y en las políticas públicas, antes de seguir lamentando tragedias evitables.

César Barría Larenas

Profesor de Historia y Geografía

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top