A dos semanas del cambio de mando presidencial, la conformación del gabinete regional en Ñuble entró en su fase más sensible.
Luego de la designación del republicano Diego Sepúlveda como delegado Presidencial regional, el foco se trasladó de inmediato a las delegaciones provinciales y a las 18 secretarías regionales ministeriales (seremis), donde el equilibrio entre el Partido Republicano, la UDI, Renovación Nacional y el Partido Social Cristiano mantiene abiertas las conversaciones.
En el oficialismo entrante reconocen que las definiciones podrían conocerse a fines de esta semana, o a más tardar, la próxima. Sin embargo, recalcan que ningún nombre está completamente cerrado: las listas se mueven a diario y dependen de los acuerdos que se sellen en Santiago y en la región.
En Punilla, el exdelegado y exintendente, Cristóbal Jardua (UDI), aparece como carta avanzada, aunque en su propio partido también empujan a Benjamín Maureira, quien además suena para la Seremi de Educación, cartera disputada también por RN y Republicanos.
En Itata, en tanto, la pugna involucra a Republicanos, RN y al PSC, que impulsa a Erick Jiménez, nombre que también circula para la Seremi de Salud.
Vivienda es otra de las reparticiones en tensión: allí compiten la republicana Sinela Guiñez y la UDI Carolina Navarrete. Para Seguridad, el gremialismo promueve a Alan Ibáñez, mientras que en Desarrollo Social el nombre que más se repite es el de Felipe Neira, vinculado al mundo republicano, aunque su interés estaría puesto en la Segegob.
Otras carteras muestran mayor claridad preliminar: en Agricultura se menciona a Juan Luis Enríquez (REP); en Economía a Manuel Cofré (RN); en Transporte a Enrique Rivas (RN); y en Cultura a Pedro Peña, independiente cercano a Republicanos.
El MOP, en tanto, sería definido directamente por el futuro ministro Martín Arrau, y el abogado Jorge Parra asoma como alternativa.
Desde la Oficina del Presidente Electo se ha insistido en privilegiar rostros nuevos e independientes afines, evitando que autoridades del segundo mandato de Sebastián Piñera repitan en la misma cartera. No obstante, en Ñuble al menos cuatro exautoridades de esa administración podrían reincorporarse, reflejando la tensión entre renovación y experiencia.
Más allá de la distribución de cupos, el diseño tiene una proyección estratégica: quienes asuman deberán combinar gestión con despliegue territorial, pensando en las elecciones regionales y municipales de 2028. En esa lógica, las seremías no solo serán cargos técnicos, sino también vitrinas políticas.


