El accidente entre dos trenes en el sur de España, registrado la tarde del domingo, ha provocado al menos 39 muertos y más de un centenar de heridos, una cifra que las autoridades advierten que no es definitiva.
Un tren de la compañía Iryo que había salido de Málaga a las 18.40 horas (14.40 de Chile) con destino a Puerta de Atocha (Madrid) con 317 personas a bordo descarriló sus tres últimos vagones a las 19.39 horas (15.39 de Chile) e invadió la vía contigua por la que en ese momento circulaba otro convoy de Renfe con destino a Huelva, que también descarriló.
Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que salieron despedidos y cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.
Las últimas cifras sitúan en 39 el número de fallecidos y en 48 el número de personas que permanecen ingresadas en distintos hospitales, 12 de ellas en estado grave, entre ellas un menor.
El servicio de emergencias 112 ha informado de que 122 personas han sido atendidas como consecuencia de este accidente, de las cuales 74 ya han sido dadas de alta.
El tren Iryo que descarriló había sido revisado el 15 de enero, hace solo cuatro días, y se fabricó en 2022, según la propia compañía, que ha afirmado que se encuentra a total disposición de la Comisión encargada de las pesquisas.
El accidente se produjo en un tramo recto de la vía de la línea Madrid-Sevilla, cuyos trabajos de renovación finalizaron en mayo, con una inversión de 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares).



