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Ruta aérea: gestiones sin éxito

Cuando se decidió invertir en el mejoramiento del aeródromo Bernardo O’Higgins de Chillán, nadie dudó en que se trataba de una contribución al desarrollo de la ciudad y de la entonces provincia. No obstante, desde la inauguración de las nuevas obras, hace 10 años, hemos sido testigos de su subutilización y de sucesivos intentos frustrados de operación de líneas aéreas.

El último ocurrió a principios de este mes y tuvo como protagonista al gobernador regional, Óscar Crisóstomo, quien le solicitó a la ministra de Defensa, Maya Fernández, los recursos necesarios para recibir, este invierno, siete vuelos charter directamente de Sao Paulo, con más de mil turistas brasileños que viajan a visitar las Termas de Chillán.

Lamentablemente, las gestiones del jefe regional no prosperaron. Desde el Ministerio de Defensa refrendaron el informe de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), que concluyó que las actuales instalaciones no cumplen el mínimo requerido para la atención de un vuelo comercial y tampoco cuenta con los servicios SEI (salvamento y extinción de incendios), Avsec (seguridad aeroportuaria) y Tránsito Aéreo.

Tanto las autoridades locales como actores del comercio han destacado los beneficios que una ruta aérea que conecte a Chillán generaría no solo en el turismo, sino que en la economía de la región en general. Todos coinciden en el gran potencial que representa este terminal, así como las interesantes proyecciones que se abren no solo para el transporte de pasajeros, sino que también para la carga que eventualmente podría ser exportada directamente desde Chillán.

Es por ello que habrá que seguir con atención los resultados de la mesa de trabajo que integrarán el gobierno regional, representantes locales del turismo y el comercio y de los ministerios de Economía y Defensa, con el objetivo de implementar en Chillán, en el mediano plazo, una ruta aérea como tuvo a fines de los ochenta, cuando LAN y Ladeco operaban en la zona.

Y si bien existe un compromiso del Gobierno, es bien sabido que el aeródromo Bernardo O’Higgins debe competir con otros terminales que también aspiran a una modernización y a los mismos recursos fiscales que requiere la capital de Ñuble.

Pero será difícil que dicho desafío se aborde en la medida que el terminal siga siendo subutilizado y por ello se requiere un esfuerzo común, de toda la región, lo que incluye a empresas y autoridades, para que no solo se abra una ruta aérea, sino para que ésta sea rentable y se mantenga en el tiempo.

El sector exportador también puede hacer su aporte, apostando por el desarrollo de una plataforma logística en la zona para el embarque de productos alimentarios entre el Maule y Los Lagos, e incluso de zonas más australes.

La tarea para las autoridades, entonces, es gestionar las inversiones y generar los incentivos necesarios para potenciar al terminal como un centro de servicios interregional, que contribuya al fomento del turismo local y a mejorar la competitividad de la industria alimentaria de la Región de Ñuble.

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