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Resultados Casen 2024, poco que celebrar

Uno de cada cuatro ñublensinos no cruza el umbral de la pobreza ingresos. Mientras que en el sector urbano la pobreza afecta al 23% de la población, en el sector rural supera el 26%. Estos son algunos de los datos que revela la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional CASEN 2024.

Desde la última medición (CASEN 2022), la pobreza ha disminuido como consecuencia de un aumento significativo en los subsidios. En el caso de Ñuble, la proporción de los ingresos por subsidios respeto del ingreso total aumentó de 5,1% el 2022 a 26,0% el 2024. A pesar de lo anterior, Ñuble sigue entre las tres regiones con magros indicadores en materia económica. Las personas en edad de trabajar registran baja escolaridad e ingresos per cápita muy por debajo del promedio país. En este sentido, el sistema económico presenta un bajo nivel de oportunidades. Esta es una realidad que no ha cambiado radicalmente desde que se dispone de estadísticas a nivel regional. Esto debido a que no ha sido abordado de manera prioritaria en la política pública local. En efecto, siendo la ruralidad la zona de mayor concentración de la pobreza ingresos, la estrategia de desarrollo regional no la menciona. Las políticas sectoriales en el área a menudo privilegian la cantidad de beneficiarios por encima de una política de desarrollo a partir de las capacidades de la población rural, cuyo know-how está alineado, pero no vinculado, con la producción hortofrutícola para abastecer con materia prima a la industria de los alimentos. La vinculación entre el sector agroindustrial y los pequeños agricultores es casi inexistente. Subir a los pequeños y micros agricultores a la cadena de valor de la industria, mediante un modelo de agricultura de contrato, son materias que han sido insuficientemente priorizadas por los agentes locales.

Es decir, todo indica que la región necesita un cambio de orientación en la política pública para lograr resultados que, con las actuales acciones, son difíciles de alcanzar, al menos en el corto plazo. La Zona Económica Especial Agrícola fue una propuesta del mundo académico, municipal, gremial y político, que fue desechado por las autoridades locales. Existe abundante evidencia que, cuando la agricultura crece con rapidez, se alcanzan normalmente altas tasas de crecimiento económico. Esto se debe a que los recursos utilizados para el crecimiento agrícola son marginalmente competitivos con otros sectores y, por eso, el crecimiento agrícola tiende a complementar la actividad de los demás sectores lo mismo que un estímulo al desarrollo de los bienes no transables, normalmente con el uso de mano de obra desocupada. La Zona Económica Especial Agrícola corresponde a la focalización de políticas públicas en un área geográfica delimitada, donde prevalece un sector económico que ha sido insuficientemente desarrollado. Además, como ocurre con la ruralidad de Ñuble, dicho sector presenta una alta incidencia en actividades económicas conexas tales como el comercio, construcción, agricultura, turismo, etc. De esta manera, se postulaba dotar a la ruralidad de Ñuble de un ambiente de negocios de mayor competitividad (desde una perspectiva política-económica) y más efectivo (desde una perspectiva administrativa), apalancando su desarrollo con el resto de las actividades económicas existentes en el territorio. Lamentablemente, en lugar de transferir a la ruralidad las competencias necesarias para hacer pan, la política pública local ha priorizado la entrega de migas.

Renato Segura
Profesor Ingeniería Comercial USM

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