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Regreso de Baquedano a Plaza Italia revive a escultor de Ñuble Virginio Arias

Después de cinco años fuera de su tradicional emplazamiento, la estatua del general Manuel Baquedano volvió a la plaza que lleva su nombre, también conocida como Plaza Italia, en Santiago. El monumento fue retirado en 2021 (en medio de los daños sufridos durante el estallido social iniciado en 2019) y trasladado al Museo Histórico Militar para su restauración y resguardo.

Su retorno marca un nuevo capítulo en la historia reciente de uno de los monumentos más emblemáticos de la capital, pero también vuelve a poner en valor una historia poco conocida: la de su autor, el escultor ñublensino Virginio Arias, nacido en Ránquil en 1855.

Hijo de campesinos del Valle del Itata, Arias vivió una infancia marcada por el trabajo rural. Durante sus primeros años se dedicó al pastoreo de animales, por lo que recién a los 12 años pudo iniciar estudios vinculados al arte junto al escultor Tomás Chávez, cuando ya residía en Concepción.

Según registros del Museo Nacional de Bellas Artes, a los 19 años ingresó como alumno del destacado escultor Nicanor Plaza, figura clave en el desarrollo de la escultura chilena y autor de obras como la estatua de Andrés Bello en la Casa Central de la Universidad de Chile y el monumento a Caupolicán en el cerro Santa Lucía. Su formación artística también tuvo un capítulo internacional. En 1875 viajó a París junto a su maestro Nicanor Plaza para perfeccionarse en la Academia de Bellas Artes, donde permaneció hasta 1890. A su regreso a Chile, en 1900, asumió como director de la Escuela de Bellas Artes durante más de una década.

El arquitecto chillanejo Claudio Martínez explica que el retorno del monumento a su ubicación original tiene también un significado simbólico para la memoria urbana. “Con esta medida no solo recobrará su alma histórica, sino que también simbólicamente se cierra una herida abierta”, plantea.

Durante los años en que la estatua permaneció fuera de la plaza, aumentó el interés por conocer la historia del general y de la escultura que lo representa. Martínez explica que la obra fue concebida por Arias con un detalle particular: la figura de Baquedano mira hacia el poniente, “como si quisiera apoderarse de los crepúsculos de Santiago”.

Para Martínez, el regreso del monumento permite también recuperar la memoria del artista ñublensino. “Virginio Arias es uno de los ñublensinos más notables, pero también uno de los más desconocidos. Con el regreso de Baquedano a su pedestal, regresa también la historia de su autor”, sostiene.

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