Preocupación existe entre los productores de maíz que riegan con aguas del río Ñuble, debido a la menor disponibilidad hídrica prevista para esta temporada, considerando que el riego de este cultivo es vital en diciembre, enero, febrero y marzo. Dado ese escenario, el agricultor de San Carlos, Fernando Jeldres, anticipó una caída en los rendimientos del orden del 18%-22% en los campos que se extienden entre el río Perquilauquén y el río Ñuble.
“Estamos a full riego, pero se nos avizora una temporada muy seca, muy complicada, el río ha bajado bastante su caudal, yo estimo que fácilmente estamos con un 60% menos de agua que el año pasado, a igual fecha”, manifestó el productor, quien planteó que “en el caso de los maíces que fueron sembrados en fechas normales (entre el río Perquilauquén y el río Ñuble, en la primera quincena de octubre), nos queda diciembre, enero y febrero; y los que fueron sembrados más tarde, tienen que regar hasta marzo. Entonces, la temporada de riego la veo super complicada”.
De cara a la cosecha, planteó que, “si es que logramos regar normal”, debiera ser en la primera quincena de abril, sin embargo, “si a estos maíces les falta el agua, el 15 ó 20 de marzo podemos estar trillando, pero con maíces que no alcanzamos a regar y eso significa que tenemos en la punta de la corona un 15%-20% de granos sin fecundar”, lo que implica un menor rendimiento.
Jeldres hizo hincapié en la relevancia del riego particularmente desde la floración en adelante, que en Punilla se produce en la última semana de diciembre.
En ese sentido, reconoció que, esta temporada, la variable más relevante será la disponibilidad de agua. “Podemos tener una floración muy buena, pero ¿qué pasará después del 10 de enero si no tenemos agua, si el río sigue cayendo? Y después, en vez de regar todas las semanas, vamos regando cada 20 días si es que somos capaces”. Acto seguido, advirtió que esta temporada no se podrá regar todo.
“Si no regamos bien, podemos tener una caída de 20%-25% en los rendimientos del maíz en comparación con la temporada anterior, que fue una temporada normal”, sentenció el exdirigente agrícola, apuntando que este problema no lo sufren los productores de Parral y Retiro, como tampoco los del canal Laja-Diguillín, porque cuentan con seguridad de riego gracias a los embalses.
De esta forma, si se considera que la superficie sembrada esta temporada no registró una gran variación respecto al año pasado, Jeldres estimó que, en la zona, se observará una disminución de 18%-22% en la producción.
Según Cotrisa, en la región de Ñuble, en la temporada 2024-25 se sembraron 13.130 hectáreas, lo que representa el 21,3% del total nacional. La empresa estatal aún no publica la estimación para la presente temporada.
Menor caudal
Desde la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, Daniela Durán, repartidora general del río, aseveró que “el caudal del río Ñuble, en lo que va de diciembre, se posiciona como uno de los más bajos dentro de la última década”.
Precisó que, “al momento, hasta el 17 de diciembre, el mes registra una media de 35,7 m3/s en la estación DGA San Fabián, mientras que la proyección de la Dirección General de Aguas (DGA) presenta un valor superior de 43 m3/s. Esto significa que actualmente el comportamiento del río se encuentra por debajo, en un 17% respecto a la proyección de la DGA, entidad que ya había anticipado un comportamiento de baja disponibilidad para esta temporada”.
Por otro lado, Durán indicó que, “si comparamos el caudal de diciembre respecto a la media normal, presenta un 54% de variación, es decir, el caudal normal corresponde al doble de lo que hoy está transitando”. En esa misma línea, anticipó que, “si ya tenemos hoy un caudal muy bajo, incluso más bajo que la proyección de la DGA, lo más seguro es que los caudales de enero, febrero y marzo tengan déficit respecto a la media”.
Como se recordará, el 21 de noviembre comenzó el periodo de distribución extraordinaria en el río Ñuble, luego que el directorio de la JVRÑ declarara la escasez hídrica, es decir, un mes antes que la temporada anterior.
La profesional planteó que “esta situación es muy grave para los agricultores que dependen de este recurso para sustentar su actividad agrícola. Muchos productores invierten y siembran con la esperanza de cosechar sus productos, sin embargo, es un hecho que esta temporada habrá una gran cantidad de pérdidas en su inversión, baja producción y menos stock de alimentos disponibles en el mercado, debido a que no contarán con el riego suficiente”.




