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Planificación sin freno

Carabineros

Señor Director:

“Si un profesor de física quisiera explicar la inercia, le bastaría con llevar a sus alumnos a cualquier cruce crítico de nuestra región. Lo que vemos a diario en páginas de emergencia y en las crónicas de este mismo diario no son “accidentes” —palabra que evoca lo inevitable—, sino eventos cinéticos programados por la negligencia. Las cifras no mienten: Ñuble registra una tasa de mortalidad vial un 50% superior al promedio nacional, transformando nuestras rutas en una lotería mortal.

Nuestra red vial padece de una ejecución defectuosa que desafía la lógica de seguridad. No es solo la falta de sincronización técnica en semáforos, sino una carencia crítica de señalética básica y una infraestructura mal ejecutada que confunde al usuario. La psicología ambiental advierte que un entorno “ilegible” dispara el estrés y reduce la capacidad de reacción. Un diseño vial deficiente es una trampa física que fuerza el error humano en milisegundos.

No podemos seguir siendo espectadores pasivos de la tragedia en Facebook. El aumento de la accidentabilidad es el síntoma de una región que creció en parque automotriz, pero se quedó “pegada” en una planificación de pueblo rural. Necesitamos urbanismo predictivo, no reactivo. ¿Cuántos choques más necesita la autoridad para entender que un semáforo bien sincronizado o una berma bien diseñada valen más que mil campañas de “conduzca con cuidado”?

La infraestructura debe proteger al humano de su propio error, no tenderle una trampa. Es hora de dejar de planificar con el retrovisor y empezar a mirar por el parabrisas.”

Juan Roberto Sandoval Toro

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